Los familiares de los militares del 'Castilla' les han esperado muy emocionados. - Fotos: Francis Jiménez. Vídeo: Francis Jiménez y Verónica Sánchez
OPERACIÓN ATALANTA

El buque 'Castilla' vuelve a casa por Navidad

Tras cinco meses desplegado en la operación 'Atalanta' de lucha contra la piratería en el océano Índico, ha regresado a la Base Naval de Rota

RotaActualizado:

Sonrisas, villancicos, gorros de Papa Noel, pancartas y mucha emoción. De todo eso se ha llenado en la mañana de este jueves 20 de diciembre el muelle 2 de la Base Naval de Rota, donde más de un millar de familiares y amigos de los 300 militares del buque de asalto anfibio 'Castilla' les esperaban para darles la bienvenida, tras cinco meses desplegados en la operación 'Atalanta' de lucha contra la piratería en el océano Índico.

«Sara te queremos». «Olimpia por fin en casa». «Bienvenido a casa Raúl». «Te queremos páter». «Bienvenido papá Javier». Son algunos de los mensajes que se podían leer en las pancartas que los seres queridos de los hombres y mujeres que han regresado a casa han desplegado. Algunos han visto pasar el tiempo muy despacio, desde que el 'Castilla' zarpase el pasado 19 de julio. Como la familia del marinero Juan Carlos Céspedes, jerezano, cuyos padres, mujer, hijo y hermano, todos con gorro de Papa Noel, han bailado y cantado mientras el buque atracaba tras un cartel en el que rezaba, «155 días, 3720 horas, 223200 minutos y por fin en casa». «Lo hemos echado mucho de menos, se ha notado su ausencia aunque hemos podido hablar con él durante este tiempo», ha explicado su mujer mientras el pequeño de cuatro años sonreía esperando la llegada del padre.

Tantas historias en el muelle como militares a bordo del 'Castilla'. Como la de la cabo primero Gema Menacho, cuya hermana, hijos (un joven de 13 años y una niña de 8) y marido, también militar, le han esperado nerviosos en el muelle, desando su llegada. «Yo vine en mayo tras seis meses desplegado en la fragata 'Santa María' en la operación 'Sophia', por lo que en un año solo nos hemos visto dos meses», ha explicado su marido. Mientras, de fondo, se mezclaban los sones de la unidad de música del Tercio del Sur y las sirenas de los buques atracados en la base naval, entre ellos el 'Juan Carlos I', recibiendo a los compañeros.

«Habéis estado a la altura»

El pasodoble 'Las corsarias' se ha escuchado mientras la grúa ha bajado el portalón del 'Castilla'. Ya con el buque en el muelle, los nervios se han acrecentado. Familiares y amigos veían de nuevo a los militares que, desde cubierta, saludaban con la mano esperando el momento de bajar y abrazar a los suyos. «¡Papi!», ha llamado uno de los tres hijos del capitán de Infantería de Marina Alejandro Santa-Eufemia al ver a su padre sonriente, acompañado del resto del equipo operativo de seguridad del barco. «Venimos toda la familia», ha declarado su esposa. No es la primera vez que el capitán se va de misión, «ha estado antes en Bosnia y Líbano pero a esto nunca te acostumbras. Estará aquí un tiempo y se volverá a ir, su profesión es así. Ahora a disfrutar con él de las Navidades», ha dicho emocionada.

El primero en bajar por el portalón ha sido el contralmirante Ricardo A. Hernández López, comandante del Grupo Anfibio y de Proyección de la Flota, que había embarcado previamente para dar la bienvenida a los miembros de la dotación. «Hoy finalizáis un importante despliegue, largo, intenso y con una notable carga mediática como corresponde a las misiones en el exterior que realizan los buques de la Armada. Ha sido por fin, el segundo despliegue del 'Castilla en la operación 'Atalanta', en el que habéis estado cinco meses fuera de la base, de ellos prácticamente cuatro en la mar (118 días), habéis navegado más de 27.000 millas, regresáis hoy con la satisfacción de la misión cumplida. Enhorabuena a todos porque habéis estado a la altura de lo que demandan las tradiciones de la Armada, y de lo que España y la sociedad española esperaban de vosotros», les ha dicho durante su discurso. «Tened la seguridad de que vuestro esfuerzo ha merecido la pena en la lucha por erradicar la piratería de las aguas del Cuerno de África, así que ahora os podéis sentir más que satisfechos por el éxito de la misión no solo a nivel personal, con la íntima satisfacción del deber cumplido, que es la primera y más importante recompensa a la que aspira cualquier militar, sino también porque a nivel nacional, habéis demostrado profesionalidad y eficacia, contribuyendo a mostrar a la sociedad a la que servimos el valor que la Armada tiene como instrumento de paz y seguridad. Y también en el entorno internacional, habéis contribuido a mantener el reconocido prestigio que tiene la Armada y las Fuerzas Armadas españolas entre sus socios y aliados, ganado a costa de estar presente en numerosas operaciones y cumplir siempre con nuestra misión por tierra, mar y aire», ha señalado.

Una petición de mano y un nominado a los Goya

Tras él, han ido bajando uno a uno los militares que han vuelto a pisar suelo español. Entre ellos Cheíto, un nominado a los Goya por la película 'Entre dos aguas'. «Mi niña no te vayas más», decía una madre abrazando a su hija, marinero, entre lágrimas. A unos metros, el marinero Enrique Pacheco se ha hincado de rodillas para pedirle a su novia, Carmen, que se case con él, tras 12 años de relación. Y, por supuesto, ella ha aceptado entre aplausos de los presentes. Esta ha sido la segunda vez que el marinero Pacheco ha estado desplegado en una misión en el exterior y ambos tienen «muchas ganas de pasar las fiestas en familia», porque «es muy duro estar tanto tiempo lejos».

«La misión ha ido muy bien, han sido cinco meses muy intensos en los que hemos estado luchando para lo que se nos ha pedido, evitar que la piratería, que todavía está latente, resurja en Somalia», ha dicho el comandante del buque, el capitán de navío Vicente Cuquerella Gamboa. «No se ha erradicado, la voluntad y la capacidad para cometer actos delictivos siguen ahí y lo único que les echa para atrás es nuestra presencia. De hecho, ha habido dos actos de piratería que, gracias a Dios, han sido infructuosos y hemos conseguido contenerlos», ha declarado el comandante del 'Castilla' que, además, durante estos meses ha sido el buque de mando de la operación 'Atalanta'. Lo que implica «un esfuerzo suplementario porque tenemos que apoyar al comandante de la Fuerza para que pueda cumplir sus cometidos», ha explicado.

«Son personas extraordinarias, su capacidad de esfuerzo y sacrificio ha permitido que llevemos a cabo una operación muy importante», ha dicho de la dotación del 'Castilla' el capitán de navío Cuquerella. Los 300 militares que han estado luchando contra la piratería durante los últimos cinco meses ya están en casa para celebrar la Navidad.