REPORTAJE

La banda del BMW, 'ninis' metidos en líos muy serios

Sevillanos de veintipocos años, sin apenas formación ni trabajo oficial, amantes del juego y los coches caros, así son los aluniceros más voraces apresados por la Guardia Civil de Cádiz

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«Insaciables». Así describe la Guardia Civil a los integrantes de la banda del BMW, que ha vuelto a caer por segunda vez. Decenas de robos les preceden. Palos en tiendas de casi toda Andalucía. Varios en una misma noche. Incluso, dos o tres a la semana. Solo desde verano se calcula que han podido reventar unos sesenta comercios y coches. Profesionales. Aluniceros, butroneros, que con vehículos robados y mazas hacen su negocio arruinando el de los demás. «¡Claro!Ese es su trabajo...», dice con sorna uno de los agentes que les ha pisado los talones y les ha hecho ponerse otra vez delante de un juez.

Y además, saben cómo hacerlo, hasta donde les conviene llegar. Pocas veces emplean directamente la violencia. No es lo mismo un asalto a una tienda que, en el camino, golpear y herir a alguien. Si lo haces y te cogen, el asunto se pone más serio y ya se complica que puedas pagar una fianza para volver a pisar pronto la calle. La 'operación Bahirosky', comandada por los agentes de Patrimonio de la Comandancia de Cádiz que se ha dado a conocer esta semana, les ha vuelto a poner contra las cuerdas. Han sido detenidas catorce personas y hay seis órdenes de arresto pendientes. Como ya ocurrió hace un año cuando les pillaron en la 'Cardiff', su paso por la provincia gaditana -robaron en San Fernando,Chiclana y Chipiona- les ha pasado factura. Y esta vez, no actuaban solos. Según la investigación, los miembros de la banda del BMW, afincada en Sevilla, que habían salido de prisión se reagruparon y ficharon a los que ‘sobrevivían’ de la banda del SEAT, un grupo de aluniceros que fueron apresados también en enero pasado en el marco de la ‘operación Valdivias’. Sin embargo, parece que estos tampoco escarmentaron entonces. Los que fueron a la cárcel en provisional, salieron y, volvieron a las andadas. Al lío. A lo que se supone que se dedican. Porque no les consta otro trabajo, conocido al menos. Ni tampoco parece que estudios para intentar cambiar de vida. 'Ninis' metidos a delincuentes.

La gran parte de la banda no ha cumplido todavía los 30 . El ejemplo más claro es el que se señala como el «líder indiscutible». Se le conoce como 'Kisco'. Francisco Manuel Chincoa. A sus 25 años, se le ha detenido en 65 ocasiones ya. A casi un arresto por mes de vida. Desde los 18. Esta vez no ha caído junto a su hermano Antonio. Otro viejo conocido de los agentes. El mayor de los Chincoa sí estuvo investigado en la anterior operación pero en ésta, se ha librado. Entre ambos acumulan más de un centenar de arrestos por los mismos delitos. Los hurtos y los robos con fuerza e intimidación parecen ser su fuerte.

Al que señalan como «líder indiscutible», 'Kisco' Chincoa, se le ha detenido 65 veces. Tiene 25 años

Estos sevillanos de Coria se quedaron pequeños a cargo de su padre, pastor de profesión, y su abuela después de que la madre ingresara en prisión para cumplir una condena de 18 años por estar involucrada en la muerte de una persona en Bellavista (Sevilla). Sin embargo este duro golpe, el de ver a su madre entrando en la cárcel, no parece que les ayudó a aprender la lección.

Los Chincoa formaron su banda. Así lo creen los investigadores que les han seguido muy de cerca estos últimos años. Y a pesar de que Antonio es el mayor (un año más), Kisco tomó las riendas. Según la Guardia Civil, es la persona encargada de elegir los objetivos. Los comercios donde 'su gente' entrará a dar el palo. También realiza labores de vigilancia sobre los coches de alta gama que van a robar. Descodifican los sistemas de arranque con un artilugio, la 'play', el 'chupete' o el 'chupón' (le llaman). Luego usan esos vehículos para cometer los delitos. Especialmente, se fijan en los BMW. Además es quien mantiene las relaciones para que todo cuadre. Con los marroquíes que van a dar salida al botín en el mercado negro, y con los guardas que custodian el ‘boquete’, el chalet de Dos Hermanas donde han estado almacenando todo aquello que iban robando.

Las pesquisas han determinado que en esta ocasión, sin Antonio en la ‘empresa’, Kisco se ha apoyado en otras personas. Es el caso del considerado su lugarteniente, Manuel A. C., quien, según la investigación, le ha acompañado en todo momento en las labores de vigilancia y selección de objetivos. Con 31 años es el más mayor de los máximos implicados. Otro de los incondicionales es Fran, el primo de los Chincoa. 25 años también. En su caso, se ha constatado que participa de manera activa en la venta del botín. O Neto, 26 años, quien hace las funciones de ‘chófer’ y vigila cuando entran sus compinches en algún comercio a robar. Siempre se queda uno o dos fuera para avisar si viene la Policía.

Pero, como dijimos, esta vez parece que tuvieron ayuda en sus trabajos. Algunos de los miembros de la banda del Seat. Otro grupo que se había dado por desarticulado en la 'operación Valdivias' pero que, según se ha comprobado, también han vuelto a los asaltos. Se mueven por los Pajaritos, las Tres Mil... Entre ellos, 'Adri', 20 años, quien se sospecha que ha colaborado puntualmente con ellos fijando objetivos y manejando a su grupo tras la caída de su cabecilla hace un año.

Sus grandes pasiones: los coches, las motos y el juego. «Se llegan a gastar cientos de euros de una sentada en el casino»

Todos tienen el mismo perfil. Les gustan los coches de gran cilindrada, aunque algunos como los Chincoa no tengan ni carnet, y tienen una pasión desatada por el juego, on line y los casinos. «Se llegan a gastar de una sentada cientos de euros», nos cuentan. Algunos también juguetean con las drogas. En los registros se han intervenido sustancias como varias tabletas de hachís. Pero ese no es su mundo principalmente. Muchos tienen parejas muy jóvenes, chicas que también se han visto involucradas en alguna ocasión, a pesar de tener niños muy pequeños a su cargo. No parece que les importe lo que puedan ver. En uno de estos registros, los agentes encontraron una escopeta de gran valor escondida en el armario de una niña. Junto a su ropa.

La Guardia Civil cree que la voracidad de estos chicos ha ido en aumento. Las tiendas de telefonía eran su especial predilección pero se fueron diversificando a todo tipo de efectos: perfumerías, ópticas, tiendas gourmet de alimentación, equipamiento para motos, y ya por último, pocos días antes de que se les arrestara, el asalto a nada menos que la tienda oficial del Betis del Villamarín de donde se llevaron camisetas y sudaderas por valor de 16.000 euros. «Perdieron el miedo», dicen.

Importante colaboración judicial

La investigación que les ha llevado de nuevo a prisión ha sido muy compleja. Profesionales del robo que tardaban en actuar unos dos minutos y que iban completamente tapados. Sin embargo su propia impunidad, su ambición desmedida y la gran pericia de los agentes que supieron ponerles nombre a esos rostros encapuchados han dado pronto al traste con esta nueva aparición.

El trabajo judicial también ha ayudado a que hayan sido detenidos en meses. El juzgado número tres de San Fernando se ha hecho cargo de esta enrevesada instrucción. Una causa que tiene ramificaciones, decenas de denuncias y actuaciones, por casi toda Andalucía, pero que ha dirigido con precisión. La colaboración judicial para que los agentes puedan hacer con celeridad y siempre ajustados a las normas legales su trabajo es siempre determinante.

Ahora, de nuevo entre rejas, los miembros de esta banda, tendrán que rendir cuentas por lo que supuestamente han hecho. Otra vez.