SUCESOS

Una «auténtica agencia de viajes» de la inmigración ilegal

La Guardia Civil desarticula una red de tráfico de personas desde Marruecos a España a los que ofrecían 'paquetes de viaje' según lo que les pagaran

Cada inmigrante abonaba un mínimo de 2.500 euros antes de la travesía. Se calcula que en 2018 pudieron ganar más de 350.000 euros

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Una cosa es la sospecha, lo que puede llegar a declarar una persona cuando llega a puerto tras horas embarcado en una patera desafiando las bravas aguas del Estrecho y otra muy distinta los hechos constatados, las investigaciones y sus comprobaciones, los seguimientos y las vigilancias que determinan que tras uno de los dramas más amargos que vive la costa española hay auténticos delincuentes. O al menos, indicios sostenidos de que puedan serlo. De que sean capaces de jugar sin escrúpulos con la vida de otros seres humanos, engañándoles y ofreciéndoles algo que saben que luego no van a tener. Evidentemente, a cambio de dinero. Mucho dinero.

La Guardia Civil ha asestado un importante golpe contra una de esas «mafias» –de las que tan ligeramente se habla últimamente– que se dedicaba a traficar con personas desesperadas por cruzar a la otra orilla. Desde Marruecos a España para después acompañarles incluso a su segundo destino, hacia esa supuesta vida mejor.

En la 'operación Pocari' han sido detenidas siete personas. Se les acusa de encabezar, de manejar los hilos de esta organización criminal que introducía de manera irregular a estos migrantes por vía marítima. Se han efectuado registros y detenciones en varias provincias:Cádiz, Málaga, Murcia y Palma de Mallorca.

Según la investigación, cada inmigrante pagaba un mínimo de 2.500 euros a la red. Siempre antes de montarse en la patera, por supuesto. Y así uno a uno. Se calcula que solo durante este año, han podido alcanzar unos beneficios que superarían los 350.000 euros. Para los agentes que han comandado esta investigación, estos supuestos criminales funcionaban como «una auténtica agencia». Como si, por ejemplo, estuvieran vendiendo un fabuloso crucero por las islas griegas pero con un fin bastante diferente como es obvio. Ellos ofrecían a los inmigrantes diferentes paquetes de viaje, en los que dependiendo del precio que quisieran pagar tendrían más o menos comodidades, más o menos lujos. Así podían elegir en ser recogidos una vez llegados a la costa, trasladados a pisos franco en coche, o desplazados a sus posteriores destinos elegidos, mayoritariamente Cataluña y el País Vasco.

San Fernando, clave en la investigación

La 'operación Pocari' arrancó cuando los agentes del Equipo de Delitos Contra las Personas de la Comandancia de Cádiz, detectaron que en San Fernando, podría haberse establecido una red que proporcionaría cobertura logística a las mafias que se dedican al tráfico de personas desde Marruecos a España. La organización introducía en nuestro país inmigrantes en situación irregular por vía marítima. 

Fueron tirando del hilo y descubrieron que la red, ubicada en Marruecos, captaba a sus «clientes» en determinados establecimientos de Larache, que operaban como «auténticas agencias de viaje». En estos lugares se realizaba una especie de «publicidad engañosa y malintencionada» de lo que podría ser la vida de estas personas cuando llegaran a España. Como si fueran ‘comerciales’ les explicaban a los que querían comprar sus servicios de manera muy pormenorizada el sistema de ayudas sociales que existen en las diferentes comunidades autónomas.

La organización desarticulada, organizaba un viaje en embarcación, a partir de los 2.500 euros por 'pasaje', y en los que dependiendo del precio abonado por cada pasajero, se incluía la recogida en el punto de arribada mediante un vehículo, el traslado a un piso franco de la organización, y la estancia en esta casa para recuperarse del viaje, así como el traslado a la provincia de elección del inmigrante irregular, que normalmente obedecía a la publicidad que de las ayudas sociales se había realizado en los municipios de captación.

Una vez verificado que la participación de una organización criminal era «absolutamente necesaria» para consumar el delito relacionado con el tráfico de inmigrantes a través del Estrecho, donde la travesía marítima a bordo de pateras, supone una situación de grave peligro para la vida de estas personas –como, lamentablemente, se ha comprobado de manera dantesca estas últimas semanas– la operación se convirtió en una «absoluta prioridad» para los investigadores. Para ejecutarla contaron con el apoyo fundamental de los agentes del Servicio Marítimo Provincial y con los operadores del SIVE.

Quién es quién

La operación, que se ha desarrollado durante meses, ha sido lenta y laboriosa y han tenido además que contar con traductores para poder seguir atando cabos e identificar a cada uno de los miembros de esta supuesta red. Pero poco a poco lo fueron logrando y finalmente pusieron rostro y nombre a las personas que estaban detrás de este sucio asunto.

Por un lado, A. B., al que se señala como el líder del grupo que reside en Marruecos, era el encargado de reclutar inmigrantes y cofinanciar las operaciones. Por otro lado, dos hermanos afincados en España, que vivían a caballo entre Cádiz y Palma de Mallorca, H.T. y R.T., siendo este último subordinado y correo del primero. Completando el esquema, en un plano inferior, estaría K.F., que daba la cobertura logística a los inmigrantes que llegaban, alquilando pisos y vehículos así como pagando a conductores para el transporte.

Este verano pasado, ocurrió un suceso que puso a los agentes encargados del caso sobre la pista. Un coche, en el que viajaban nada menos que diez personas, tenía un grave accidente. Los heridos, todos inmigrantes que acababan de llegar en patera a la zona del Faro de Trafalgar, en Barbate, quedaban malheridos y abandonados en la cuneta mientras que el conductor huyó sin ningún reparo. Este hecho sirvió para armar con mayor firmeza este complicado puzzle.

Por otro lado, la investigación comprobó que el jefe de la organización, A.B., había supervisado el último viaje organizado por esta mafia después de que los dos anteriores fracasaran. El cabecilla viajó con otras 50 personas, y mantenía su documentación y la de su pareja oculta entre sus pertenencias, donde además escondió una elevada cantidad de dinero. Tras ser interceptada la embarcación en la que viajaban por una patrullera de la Guardia Civil, se les trasladó a un buque de Salvamento Marítimo, para su traslado al puerto de Algeciras, donde lo esperaban los agentes desplazados desde Cádiz a esa localidad. La detención de A.B. se produjo en el propio barco de Salvamar, siendo conducido a continuación hasta la Comandancia de Cádiz.

El operativo desplegado por San Fernando.
El operativo desplegado por San Fernando. - LA VOZ

Esta detención y los datos que se desprendieron de ella, sirvió de pistoletazo de salida para la fase de explotación de la operación. Así, de madrugada y de manera simultánea, se registraba en San Fernando la vivienda logística de K.F., siendo también detenido. En Palma de Mallorca se engrilletaba a los hermanos, H.T. y R.T., registrando así mismo su domicilio, quedando el segundo en libertad con cargos y siendo trasladado en avión hasta Sevilla el primero, donde era esperado por la Guardia Civil para su traslado a Cádiz en calidad de detenido.

Durante el desarrollo del operativo se han rescatado a 60 inmigrantes, entre los que hay mujeres y niños. Pero se sospecha que la red pudo introducir de esta manera irregular y abusiva hasta 600 personas, solo durante este año.

La 'operación Pocari' ha sido tutelada por el Juzgado Mixto número 2 de los de Barbate, siendo apoyados por la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Guardia Civil de Cádiz en las entradas y registros. De la misma forma, la Benemérita ha agradecido la colaboración que han tenido para poder realizar esta investigación de la Policía Nacional y la Policía Local, ambas de San Fernando, que facilitaron «de manera decisiva» las actuaciones realizadas.