Vista parcial de un quirófano en plena intervención
Vista parcial de un quirófano en plena intervención - LA VOZ
SALUD

Aumentan las reclamaciones por deficiencias en la sanidad gaditana

El Defensor del Paciente tramitó en 2018 un total de 290 denuncias por anomalías y negligencias en los centros públicos

CÁDIZActualizado:

No es la primera vez, y tampoco será la última, que un enfermo entra en el quirófano y su caso acaba en el juzgado. A mediados del pasado julio fue la justicia la que enmendó la plana al hospital Puerta del Mar. El juzgado de Primera Instancia número 4 de Cádiz condenó a la aseguradora del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a indemnizar a la familia de una mujer de 62 años que murió en el quirófano de este centro hospitalario y no fue informada con antelación del riesgo que entrañaba la operación a la que fue sometida. La mujer padecía un cáncer de riñón y se procedió a s extirpación, sin embargo, el cuadro médico no advirtió que se podía producir un embolismo pulmonar masivo, con resultado de muerte, como así ocurrió. Esta fue una de las denuncias que tramitó el pasado año El Defensor del Paciente y que figura en la estadística de la memoria anual correspondiente a 2018 que acaba de publicar la citada asociación.

Las negligencias médicas, según la asociación, subieron el año pasado en nuestro país con respecto a 2017. Se contabilizaron 14.335 casos, lo que supone 352 más que el año anterior, de las que 810 fueron con resultado de muerte, 29 más que en 2017.

Los hospitales de la provincia desaparecen del ránking andaluz de conflictividad

Si extrapolamos la estadística al ámbito andaluz nos encontramos que en la comunidad andaluza se registraron un total de 2.706 denuncias ocupando así el segundo puesto del ránking nacional, liderado por la comunidad de Madrid.

A escala provincial, los datos recogidos por la asociación desvelan que Cádiz sumó 290 denuncias médicas, lo que supone cuatro más que en 2017 y, por segundo año consecutivo, la red hospitalaria de la provincia no figura entre los centros con mayor número de denuncias. Los hospitales andaluces más denunciados por los pacientes se localizan en Sevilla, Málaga y Córdoba.

La sanidad pública española se encuentra sumida en una profunda crisis de recursos humanos. Falta de especialistas médicos, precariedad laboral, huelgas, recortes y jubilaciones ahogan a un sistema sanitario que naufraga, desde tiempos inmemoriales, en listas de espera kilométricas y cocinadas, servicios de Urgencias colapsados y una Atención Primaria más que degradada por dar unas pinceladas de los síntomas.

El informe anual del Defensor del Paciente señala que las listas de espera y las Urgencias acaparan buena parte de las reclamaciones junto con el área de Cirugía General, Traumatología y Ginecología. Según el balance, 635.563 pacientes se encuentran en España en lista de espera para una intervención quirúrgica, de los que 72.250, el 11% del total, son de Andalucía. Precisamente en nuestra comunidad la demora para una operación supera los 91 días de media y se sitúa en estos momentos en 105 días. Los canarios, con 147 de demora, son los que más esperan para entrar en el quirófano. Andalucía va de mal en peor. Junto con Canarias y Cataluña, es la comunidad que peores servicios sanitarios tiene de todo el territorio español. El SAS lleva más de un año, de manera viciada, sin publicar su lista de espera quirúrgica. Las ramas en las que los tiempos despuntan con creces son traumatología, cirugía general, oftalmología y urología.

Listas de espera, Urgencias y Cirugía General acaparan las protestas de los pacientes

La medicina de Familia figura como uno de los talones de Aquiles del sistema sanitario al sufrir las carencias y los recortes en la inversión pública destinada a este nivel asistencial. Según la asociación, la situación en 2018 fue insostenible por diversos factores: déficit de profesionales, sobrecarga de trabajo, falta de inversión, retribuciones económicas bajas, listas de espera bochornosas y escasos minutos para atender a los pacientes en cada cita. De hecho, en algunas comunidades autónomas, el nivel de crispación fue tan alto que culminó en varias jornadas de huelga, protestas y movilizaciones como en Cataluña, Andalucía, Galicia, Castilla y León o la Comunidad Valenciana. El epicentro de las reivindicaciones de los profesionales lo encontramos en las mejoras laborales y poder dedicar 10 minutos (al menos) a cada paciente.

La radiografía de 2018 destaca la falta de recursos en nuestros centros sanitarios. La falta de especialistas médicos se ha acentuado de manera notable, convirtiéndose en una de las mayores complicaciones a las que se enfrenta el sistema sanitario. Hasta la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, reconoció que la carencia de médicos y especialistas que sufren algunos hospitales se debe «a la falta de análisis y planificación» a largo plazo que se tenía que haber producido en el Sistema Nacional de Salud. Para la asociación, el inconveniente se propicia por dos circunstancias: déficit de profesionales y equívoca distribución.

El SNS ha evolucionado favorablemente en infraestructuras y en la preparación de sus más de 600.000 profesionales, pero ha dilapidado sus recursos humanos por las diferencias retributivas y los recortes anteriores. La brecha salarial entre especialistas se dispara y el éxodo de médicos y enfermeros a otros países es cada vez más pronunciado. La Oficina Europea de Estadística, más conocida como Eurostat, ha apuntado que en 2015 España contaba con 186 especialistas por cada 100.000 habitantes, un dato que apenas difiere del ofrecido por el Ministerio de Sanidad. Pero más allá de la cantidad de especialistas, dicha escasez se relaciona con: la falta de planificación en materia de recursos humanos, el tipo de enfermedades, las áreas de formación de los profesionales, la distribución de los mismos, la infraestructura en los recintos asistenciales, la capacidad formadora de los Colegios de Médicos y los incentivos para que los facultativos lleguen a las zonas rurales. Otro dato inquietante, en el que fundamentar esta adversidad, indica que nuestro país ha perdido en un año 2 médicos por cada 100.000 habitantes, según el último informe de la Comisión Europea sobre indicadores de salud pública.