REPORTAJE

Atacar a los narcos donde más les duele

Los traficantes logran introducir en el mercado legal ingentes cantidades de dinero ilícito por lo que cortarles este grifo es una medida prioritaria

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Lo más esencial es a menudo lo más importante, la razón de una forma de actuar. Podemos andar haciendo decenas de conjeturas sobre el modo de hacer de una persona que se dedica a pasar hachís, causísticas hay muchas. Hablar largo y tendido de cómo se organizan estas bandas de narcos o la forma de distribución que eligen por ejemplo, pero al final, lo que realmente les mantiene ahí, es básicamente una cosa: ganar dinero.

El narcotráfico es un mercado negro de lo ilícito. Que continúa y se incrementa por los beneficios que genera a todos los que participan del plan. Desde los que cultivan la droga y la surten, a los que la reciben, transportan y ayudan a que llegue o los que le dan salida vendiéndola a otros, sea dentro o fuera de nuestro país. El objetivo claramente no es plantar y procesar esta hierba, la idea es hacerlo para llenarse bien los bolsillos. Es más, el hecho de que sea algo prohibido hace que los precios suban. Cuantos más obstáculos se tengan que eludir más se cobra.

«Es muy distinto que te dejen la mercancía en cualquier playa del Campo de Gibraltar y tengas que buscarle una 'guardería' o trasladarla en el mismo día, con todos los riesgos que eso conlleva, a que por ejemplo una embarcación te la lleve por el Guadalquivir península adentro casi a la puerta de tu casa», cuenta alguien que conoce bien el tema. Y como ocurre en el mercado legal, ese servicio se paga. El círculo se cierra pero tanto el origen como el final de esta historia tiene un mismo motivo: el dinero.

Hace unos treinta años se reunían en Viena una serie de expertos en este tipo de delitos. Y en aquella convención se vio que uno de los aspectos más importantes para luchar contra el narcotráfico se tenía que centrar en privar a los que se dedican a esto de obtener beneficios. De ahí que ya entonces se hablara de la necesidad de vigilar de cerca y legislar el blanqueo de capitales, la forma de introducir en el mercado legal el dinero obtenido del tráfico de estupefacientes. Si no pueden gastar lo que ganan, el negocio ya no tiene sentido.

Y en ello, aunque todavía con muchas cuestiones que resolver, andan las fuerzas policiales y judiciales. En su última visita al Campo de Gibraltar, el nuevo ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, incidía precisamente en este asunto. Tras reunirse con los alcaldes de la Comarca, los colectivos antidroga y los mandos de las fuerzas de seguridad, afirmaba: «Lo digo como juez con 30 años de experiencia. Si a estas mafias no se les ataca a sus fuentes de financiación o sus beneficios lo tenemos difícil», afirmaba el ministro en una rueda de prensa posterior a la reunión. Y, aunque sin dar cifras a la espera de que se le remitan diversos informes, apostaba por «reforzar las plantillas». «Aquí va a haber todos los medios personales y materiales para garantizar la seguridad e investigaciones», aseguraba.

Interior pero también Hacienda

Y estas medidas irán encaminadas a luchar contra el dinero sucio. Y para ello, a falta de que se concrete, está previsto que no solo se implique más el Ministerio del Interior sino también el de Hacienda. Según ha podido saber este periódico, una de las posibilidades que se barajan es que los policías, guardias civiles y agentes de Vigilancia Aduanera que investigan estos entramados cuenten también con la colaboración más directa de técnicos de Hacienda. El objetivo es conseguir un trabajo conjunto que ayude a agilizar estas engorrosas instrucciones para perseguir el narcotráfico pero desde el punto de vista económico, sin que, por supuesto, se deje de actuar en la seguridad y otras cuestiones relacionadas.

Entre las tres últimas operaciones dadas a conocer se han intervenido más de ocho millones de euros

La lucha no descansa. En las últimas semanas se ha informado de varias intervenciones importantes contra el tráfico de drogas. Y entre ellas, destacan los golpes asestados contra el blanqueo de capitales que presuntamente practicaban los detenidos. Ha sido el caso por ejemplo de las operaciones Tabús, Carrús, realizadas por la Guardia Civil y otro relevante operativo de la Policía Nacional. Entre todas ellas se han intervenido más de ocho millones de euros entre dinero en metálico, cuentas bancarias, coches, casas y otros bienes donde habían invertido aquello que habían conseguido supuestamente de manera ilícita. Además han detenido a 40 personas, algunos cabecillas y otros que funcionaban como testaferros, imprescindibles en este mecanismo de poder lavar ese dinero.

Ingeniería financiera

Pero estas investigaciones patrimoniales, como así se les conoce, son largas y enmarañadas. Necesitan de personal, de permisos judiciales y de mucho tiempo para poder realizarlas. En el marco de la 'operación Tabús', por ejemplo, el Equipo de Blanqueo de la Guardia Civil de Cádiz determinó que los dos cabecillas de la organización, afincada en Chiclana, habían ideado todo «un complejo sistema de ingeniería financiera» para lavar los beneficios del narcotráfico a través de empresas, sociedades interpuestas y otros canales. Como es práctica habitual, ponían esos bienes a nombres de terceros, familiares y personas de confianza. En este caso, los dos máximos implicados, llegaron a fundar sendas sociedades para recuperar lo que antes habían cedido a esos colaboradores y darle así una apariencia legal a sus bienes.

Suelen utilizar a familiares y gente de confianza de testaferros para evitar que se les investigue o intervengan esos bienes

Los investigadores comenzaron a indagar en sus propiedades tras una operación antidroga anterior ('Travelling'). Constataron como en unos pocos años, los sospechosos pasaron de no tener apenas patrimonio y un historial laboral y tributario «en blanco» a conducir coches de lujo, vivir en mansiones y no privarse de nada. Se da además la curiosidad tan recurrente también que ambos fueron agraciados varias veces en un año con diferentes premios de lotería. La investigación apunta por ejemplo que uno de ellos, estando en prisión, compró varios billetes de la ONCE premiados, se los pasó a su hermana y ésta dedicó el importe a comprar el chalet del investigado para que en el caso de que fuera condenado impedir que se lo intervinieran. Esta misma persona, posteriormente, hizo que todos sus familiares se pusieran de acuerdo para modificar la herencia de un abuelo falseando el efectivo que había y renunciaran a su favor, para después pagarles su parte con fondos de origen desconocido.

Mismas argucias realizó el otro implicado, relacionado con el mundo de la construcción y usando supuestamente a familiares como testaferros en un entramado de sociedades. Con el dinero que obtenían de transportar droga en barcos pesqueros, habían montado todo un imperio. 30 inmuebles, 16 vehículos, 15 productos financieros y 9 sociedades.

Otra de las operaciones que han salido a la luz pública ha sido una comandada por el grupo de UDYCO de Algeciras de la Policía Nacional. Tras intensas investigaciones estos agentes han logrado desarticular un grupo formado por siete personas que se dedicaban presuntamente al blanqueo de capitales en el Campo de Gibraltar. Siguiendo el 'modus operandi' habitual también utilizaban a personas de su entorno más cercano para lavar ese dinero. En la operación se han intervenido seis vehículos de alta gama, tres viviendas de lujo, valoradas en un millón y medio de euros y un capital de unos 250.000 euros.

Los miembros de la organización pertenecen a un clan familiar bastante conocido en la zona y con amplia experiencia. Y la que les faltaba la lograban con unos buenos asesores en la materia. Como medida de seguridad se intercambiaban los vehículos entre sí, su lugar de residencia y utilizaban coches adquiridos fuera del país y con matrícula extranjera. A estos investigados, precisamente, también les había tocado la lotería en varias ocasiones.

Medio centenar de cuentas

Hasta 48 cuentas bancarias estudiaron los agentes de la Guardia Civil que también recientemente daban cuenta de la desarticulación de otro entramado societario montado gracias al dinero obtenido por traficar con droga. En el marco de la ‘operación Carrús’ y tras ocho meses de investigación policial, constataron que mediante esta red de sociedades pantalla se importaban vehículos de alta gama desde Alemania, con el objetivo de proceder a la ocultación de sus propietarios reales. El operativo, en una primera fase, terminó con la detención de 32 personas.

Al frente estaba R.M.R., quien figuraba como administrador de varias de esas sociedades dedicadas a la importación, con sede en la provincia de Córdoba. Además contaba con la ayuda de varios de sus familiares, destacando su padre, M.M.C., como «uno de los componentes más activos de la organización». También los investigadores apuntan al dueño de una gestoría –que supuestamente orientaba sobre evasión de impuestos–, un trabajador de una empresa de serigrafía, que falsificaría adhesivos con el número de bastidor, y dos empleados de la ITV de Valdepeñas, que facilitarían el trámite documental.

El montante en efectivo blanqueado por el 'clan Baba', conocido así entre los narcotraficantes de la Comarca, asciende a más de tres millones de euros, dinero, que según los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil que han llevado el caso en diferentes provincias, intentaron legalizar a través de las cuentas bancarias y mediante la adquisición de vehículos de alta gama por valor de más de dos millones.

Esas son las cifras. Los beneficios que obtienen por dedicarse a lo ilícito para luego darle apariencia legal.La apariencia de seguir viviendo como si nada.