Antonio Ramírez, en el puerto de Conil, donde atraca el 'Luz y Mar'
Antonio Ramírez, en el puerto de Conil, donde atraca el 'Luz y Mar' - FRANCIS JIMÉNEZ
ACUERDO PESQUERO CON MARRUECOS

Alivio en la mar de Cádiz

El sector pesquero pasa del temor a la satisfacción por la próxima renovación del acuerdo con Marruecos

Los tres marineros del 'Luz y Mar', un pequeño barco de Conil que faena en aguas marroquíes, saben que sin el caladero no hay futuro

CONILActualizado:

Faltan los últimos detalles, pero ya hay un preacuerdo con Marruecos para que los barcos españoles vuelvan a faenar en sus aguas. El sector ha vivido dos semanas de vértigo. La peor de las noticias para los pescadores gaditanos que faenan en Marruecos llegó, precisamente, en vísperas del día de su patrona: la Virgen del Carmen. El acuerdo pesquero con el país vecino había caducado tras cuatro años de vigencia y las autoridades del reino alauita ponían sobre la mesa nuevas condiciones para negociar su renovación. Ninguna de los 49 embarcaciones gaditanas que tienen permiso para faenar han vuelto al caladero desde que expiró el acuerdo y dedicaron el día de su patrona a honrar a la virgen con un largo paseo por el mar y a pedir en silencio la solución del conflicto. Saben que este caladero, tan preciado como maldito, es su fuente de vida.

Los hermanos Ramírez García son hijos del mar. Pertenecen a una saga marinera de Conil que cada noche, sobre las doce, embarcan en el 'Luz y Mar' rumbo a Marruecos. La costa española la dejan a unas 40 millas. La faena es larga y dura para una media de 60 kilos de gallineta, unos 40 de bocinegro, algo de pez sable y varios kilos de besugo. Un día y otro día. Antonio tiene 43 años y lleva quince como patrón del barco, una pequeña embarcación de diez metros de eslora que surca cada noche el Atlántico con las artes del palengre preparadas para la pesca. Poco antes de las seis de la tarde, el pesquero vuelve a enfilar la bocana del puerto de Conil para descargar en la lonja y, luego, vuelta a empezar. Mientras unos venden la mercancía, otros se encargan de poner a punto los aparejos para la noche siguiente. La vida familiar se deja para los fines de semana.

El acuerdo pesquero firmado entre Marruecos y la Unión Europea en el 2014 caducó el sábado 14 de julio, lo que obligó a la flota europea, especialmente la española, a un paro temporal a la espera de los resultados de las negociaciones para firmar un nuevo pacto.

Antonio y su hermano, Manuel Jesús, aún guardan en la retina de la memoria las dificultades que hubo para firmar en 2014 el acuerdo que expiró a mediados de mes.

El gobierno comunitario aprobó en diciembre 2013 la nueva regulación pesquera con Marruecos tras una larga negociación, sin embargo, su entrada en vigor no fue hasta junio del año siguiente, es decir, transcurrieron seis meses en los que Marruecos aprovechó para sacar más tajada. Así, en ese impás, el Gobierno de Rabat exigió además que los barcos que faenan en los caladeros africanos debían aumentar la plantilla de marineros marroquíes pasando de dos a tres. Este acuerdo permitió un incremento del 33% de las posibilidades de pesca para la flota comunitaria con respecto al régimen anterior, pero obligó a España a una contrapartida financiera de 40 millones anuales durante cuatro años. El acuerdo concedió 126 licencias de pesca, de las que un centenar fueron para embarcaciones españolas, sobre todo de Andalucía y Canarias, y benefició a cerca de 1.500 tripulantes, de los que medio millar eran de Marruecos. La provincia de Cádiz se repartió 49 permisos entre Barbate, Algeciras, Conil, Cádiz y Tarifa, lo que permitió 400 empleos directos y otros tantos indirectos.

Antonio y Manuel Jesús son conscientes de que Marruecos ha pedido ahora más contraprestaciones y temen que la negociación, pese a que esta casi cerrada, se alargue hasta después del verano. Por ello piden ayudas a la Administración, «porque la pesca en el Golfo de Cádiz no da para sobrevivir; necesitamos el caladero».

El presidente de la patronal pesquera europea (Europêche) y secretario general de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), Javier Garat, señaló este viernes que «estamos muy satisfechos de que finalmente las partes hayan logrado encontrar consenso para alcanzar un acuerdo y definir un nuevo protocolo que permita a la flota española continuar desarrollando su labor pesquera y contribuir al desarrollo de una gestión pesquera sostenible».

Inversión y deudas

El final del acuerdo llegó en el peor momento para los marineros del pequeño 'Luz y Mar' de Conil. Los hermanos Ramírez se han embarcado en la construcción de un nuevo barco, de quince metros de eslora, para poder faenar mejor. Se trata de una inversión de 300.000 euros que tienen que pagar religiosamente y que el caladero es su salvación. Los Ramírez no se fían del preacuerdo y temen que las negociaciones se prolonguen en el tiempo. Recuerdan que el acuerdo de 2014 tardó tres años en cuajar.