Una familia deposita flores en la tumba de un ser querido.
Una familia deposita flores en la tumba de un ser querido. - FRANCIS JIMÉNEZ

El 70% de las familias de Cádiz incinera a sus seres queridos cuando mueren

El pasado año, se realizaron en el cementerio de Chiclana un total de 757 inhumaciones y de 1.720 cremaciones

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Día 1 de noviembre. El calendario marca que es víspera de los Fieles Difuntos un día que, aunque haya quedado sepultado por la omnipresencia de Halloween, sigue sirviendo como momento de acordarse de familiares y amigos que nos dejaron. Con la dificultad de alejarse de los espacios comunes, las estadísticas de los cementerios permiten establecer algunas tendencias en las familias gaditanas a la hora afrontar el último viaje de sus allegados. La principal es que, aunque se estanca el crecimiento, se confirma que en la actualidad se opta más por la cremación que por la inhumación. Sobre todo, en las ciudades grandes.

Es el gerente del Cementerio Mancomunado de la Bahía, José Luis Ferrer, pone sobre la mesa los datos del año 2017. En este periodo, se produjeron 757 inhumaciones y 1.720 incineraciones . Es decir, el 69,43% de los fallecidos volvieron al polvo convertidos en ceniza. Respecto a los datos de este año, Ferrer confirma que se mantiene esta tendencia: «Hay un leve aumento de las inhumaciones, pero entendemos que se debe a algo puntual, es muy reducido».

Haciendo un balance de los datos de los últimos años, Ferrer explica que tradicionalmente en la provincia de Cádiz las inhumaciones se imponían a las cremaciones, pero que «hace unos cinco años ya los números quedaron más o menos parejos». Desde ese momento, se ha ido produciendo un aumento creciente en el número de deudos que prefieren que se queme al familiar fallecido, en consonancia con lo que ocurre en el resto del país.

El cementerio de Chiclana amplía los servicios en estos días, cuando recibe casi la mitad del total de visitas

En cualquier caso, llama la atención que en los municipios con más población se opta en un porcentaje más alto por la incineración, mientras que en las localidades con menos población se es más proclive a la inhumación. «Puede que sea por la cercanía con el camposanto –algo más acentuado en el caso de la capital–, pero creo que, fundamentalmente, es un respeto por la tradición que se llevaba a cabo».

Este cambio de tendencia se traslada, de manera inevitable, a la infraestructura del propio cementerio. Así, si hasta hace unos años eran las tumbas y panteones los lugares que concentraban la mayor parte de las actividades, ahora son los emplazamientos de las cenizas los lugares estrella, tales como el lago, los columbarios y, sobre todo, el bosque de los recuerdos «que ha tenido muy buena acogida por parte de los gaditanos».

En este lugar, los allegados del fallecido depositan las cenizas bajo un árbol, como metáfora de la integración del muerto en el ciclo de la naturaleza. El éxito de la propuesta ha sido tal que el propio Ferrer confiesa que desde Cemabasa se plantea ampliar estas instalaciones «porque quedan pocos lugares donde depositar las cenizas».

Día especial en el cementerio

El gerente de Cemabsa destaca cómo la tradición de ir a visitar las tumbas sigue estando muy presente en la provincia. Es por eso que en estos días se amplía tanto el horario del cementerio como los servicios que se prestan. «Además, se incrementa la frecuencia de los autobuses que llegan hasta el cementerio».

Ferrer desvela que en estos días se produce entre un 40% y un 50% del total de visitas que recibe el camposanto a lo largo del año. Eso sí, reconoce que la climatología es clave en la mayor o menor afluencia de gaditanos. «En cualquier caso, es una costumbre que se mantiene en este cementerio».

Un cementerio que puede presumir de haber recibido este año un doble premio por parte de la revista Adiós Cultural, especializada desde hace 22 años en temas funerarios. Concretamente, Cemabasa ha recibido el premio en las categorías de ‘Mejor Cementerio’ y ‘Mejor Monumento’, ya que se ha distinguido la pirámide con la que se recuerda las inhumaciones en el cementerio de San José de Cádiz. A la convocatoria concurrían medio centenar de camposantos españoles.

La tradición de inhumar a los difuntos está más arraigada en los municipios más pequeños de Cádiz

Una vez tomada la decisión de inhumar o cremar al allegado, llega el momento de despedirse y decir, como escribió Bécquer, aquello de «qué solos se quedan los muertos». O no. Muchos gaditanos optan por llevarse las cenizas del ser querido a casa en lo que se conoce técnicamente como «pasar a custodia familiar». A este respecto, Ferrer opina que la ley española es demasiado laxa en lo que se refiere a la entrega y posterior gestión de los restos, «ya que la ley que lo regula se estableció en una época en la que las cremaciones apenas llegaban al 3%».

«Las personas religiosas deben recordar que la Iglesia recomienda que los restos se depositen en lugares destinados para eso; quienes no lo sean, tienen que saber que las cenizas son muy contaminantes, por eso las urnas que ofrecemos aquí son siempre biodegradables, por si, en un futuro, desean que se reintegre a la naturaleza», explica Ferrer.