Dos personas tomanel sol en una playa de Cádiz.
Dos personas tomanel sol en una playa de Cádiz. - Antonio Vázquez
Playas

10 mitos sobre tomar el sol que hay que desmentir parar prevenir el cáncer de piel

El jefe del área de Dermatología del hospital Puerta del Mar, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ofrece varios consejos para evitar las quemaduras, una de las consecuencias más habituales de ir a la playa en verano

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Con la llegada del verano el ponerse morenos se convierte para muchos en una obsesión. Y el método más habitual para conseguirlo es pasar horas expuestos al sol, una práctica peligrosa para la que existen justificaciones de todo tipo que pueden hacer olvidar su verdadero peligro: una quemadura «multiplica las posibilidades» de tener cáncer de piel en un futuro.

Es una amenaza que señala sobretodo a los más pequeños, pero que todos debemos tener en cuenta. El jefe del área de Dermatología del Hospital Puerta del Mar en Cádiz y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), Mario Linares, responde a las preguntas de LA VOZ para desmentir ciertos mitos que pueden ser peligrosos y que son habituales entre quienes toman el sol de forma continua.

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  1. «Si eres moreno no hace falta ponerse crema»

    Una de las grandes mentiras. Linares lo resume en una frase: «Crema se tienen que poner hasta los negros». El daño del sol es acumulativo y no está relacionado al cien por cien con el tono de la piel.

    «Es como el que trabaja en una máquina de rayos X, que tiene que llevar un dosímetro que dice el número de radiaciones que ha tenido. Llega un momento en el que no puede trabajar más allí. En las radiaciones solares ocurre algo así. En vez de dosímetro tenemos signos de daño solar como el envejecimiento de la piel, manchas o arrugas», explica el dermatólogo.

  2. «En la sombra es imposible quemarse»

    No es excusa estar debajo de la sombrilla para evitar el resto de medidas de protección solar. Y es que «debajo de la sombrilla el sol afecta porque hay luz, aunque te dé menos» De hecho, la sombra ofrecida por este objeto también es relativa.

    En primer lugar, afecta la cercanía de la orilla. «Cuando nos acercamos al agua la incidencia del sol rebota porque es una superficie móvil y los rayos van a muchos sitios», recuerda Linares. También influye el material de la sombrilla: «Cuando una sombrilla tiene tres años la parte que le da el sol se descolara, sobretodo si es de propaganda».

  3. «Para lucir bronceado hay que pasar por estar rojo»

    En la prevención del cáncer de piel existe una línea roja: «No es negociable bajo ningún concepto la quemadura solar». Es habitual pensar que para ponerse moreno hay que pasar por estar rojo y que te salgan ampollas, pero esto es «uno de los principales riesgos que existen para el desarrollo del cáncer de piel», recuerda el especialista del Puerta del Mar.

    Es algo que «multiplica las posibilidades de desarrollo» del cáncer de piel. «Todos tenemos admitido que si vas a la playa y tienes dos o tres días, te tienes que quemar a la fuerza; eso no es así», insiste Linares.

  4. «Hay que aprovechar la única jornada de playa que tenemos»

    Pasar una jornada completa en la playa «no es sano» aunque se use la más efectiva de las cremas solares. Es una tendencia muy habitual entre quienes no tienen una playa cerca y aprovechan para pasar un día cada cierto tiempo en la arena. Otro ejemplo claro son los parques acuáticos, «un sitio cautivo» donde «no puedes hacer otra cosa que estar al sol».

    Lo recomendable es elegir entre una jornada de tarde o de mañana y, para determinar las horas, elegir los momentos «en los que el sol pega menos», cuando el sol no está arriba del todo, es decir, «cuando la sombra es más larga que tú».

  5. «Con echarse crema es suficiente»

    El uso de protectores solares es una medida «muy importante», pero sólo «complementaria». No es positivo confiar a la crema solar toda la protección. El uso de gorras o gafas, demás de ser algo necesario para prevenir las quemaduras, es algo más sencillo de aplicar.

    En zonas como el sur de España la protección solar va más allá de la playa. En Cádiz hay 3.000 horas de sol al año que inciden al hacer deporte al aire libre, deportes náuticos, pesca... e incluso al dar un paseo. «Insistimos a los gaditanos en que usen medidas activas como la aplicación de cremas pero también pasivas como el uso de gorros, gafas, prendas de manga larga o sombrillas para que la protección solar sea efectiva. «Una cosa no quita la otra», insiste el dermatólogo.

  6. «En las piernas no es necesario echarse crema»

    Es cierto que las zonas donde más quemaduras potenciales de cáncer de piel se detectan están en la cara, especialmente en la nariz. También los bordes superiores de las orejas, la parte alta de la espalda, el dorso de las piernas y de los pies. «Son sitios donde la cantidad de luz que se recibe es mayor; lo más rentables en embadurnarse de crema, incluso en sitios cubiertos con ropa, porque la ropa no tiene un factor de protección completo sobre los rayos del sol», explica Linares.

    En torno a cuántas veces se debe aplicar la medida de protección solar gira otra de las grandes dudas. Existe un periodo aproximado: «La crema hay que reaplicarla cada dos horas aproximadamente».

    Sin embargo, no es ningún dogma. Cuando se nota que el sol está pegando, es necesario «reaplicar la crema antes». Incluso, si se está en un ambiente bueno de sobra y el sol no genera «sensación de calor», se puede alargar un poco más ese periodo.

  7. «Mejor echarse la crema al llegar a la playa»

    Las cremas de protección solar funcionan «desde el momento en el que te la pones», pero los especialistas recomiendan que su aplicación no se realice después de instalarse en la arena, sino antes de salir de casa.

    Al llegar al mar, los posibles problemas de viento, la instalación de utensilios como la sombrilla o toallas, la incomodidad de la arena o la atención a los niños para quienes acuden en familia, suele retrasar la aplicación de medidas de prevención. Y en muchas ocasiones el retraso o el olvido acaba provocando quemaduras. «Cuando uno va a la playa siempre tiene otras cosas que hacer», recuerda Linares.

  8. «A más factor, mayor protección»

    No necesariamente. Llega un momento en el que la curva de los factores de protección solar se satura, según Linares. «Con una crema de factor 30 a veces es difícil conseguir más que con una de 50: puedes conseguir un 1 o un 2 por cierto más de protección solar, con la diferencia de que esas cremas que son tan fuertes, son también más caras».

    ¿Merece la pena ese aumento de precio? Si no existen enfermedades relacionadas con el sol u otros factores que requieran una protección mucho más estricta, valdría «una protección de factor 30». Igual o más que el factor es mantener «una repetición juiciosa».

  9. «El factor 30 son 30 minutos de duración»

    Una de las grandes dudas. El número del factor no indica los minutos de duración, sino que se trata de un multiplicador. «Si una persona tarda en ponerse roja una hora, un factor de 2 hace que tarde dos horas», explica Linares.

    A todo esto hay que sumarle la variabilidad de las personas: una persona puede ser moreno, casi negro, y tarda más en ponerse rojo. Pero una persona puede ser nórdica y tener un fototipo bajo, es decir, ponerse rojo en muy poco tiempo. Eso no lo sabe el protector solar, pero hay que tenerlo presente porque hay personas que son más sensibles al sol.

  10. «Pasar una jornada completa en la playa es positivo para las personas con piel grasa»

    Si bien es cierto que el sol, en su justa medida, puede ayudar a aliviar la hiperquelatosis y evitar que los folículos del pelo se obstruyan -principales motivos del acné-, «la exposición solar continua «no es un remedio directo».

    Cuando uno se expone mucho al sol surge incluso una forma de acné, el estival, según explica el dermatólogo. También se le llama el acné de Mallorca, porque era sufrido por muchos extranjeros que veraneaban allí.

    Muchas de las lesiones pueden ser inflamatorias y dejar señal al curarse, con lo que el especialista recomienda usar protección solar: «Estar al aire libre o bañarse puede favorecer un poco el acné, pero hay que tener cuidado».