La fundación benéfica Virgen de Valvanuz, en la calle Santiago, es una de las organizaciones encargada del reparto alimentos en Cádiz
La fundación benéfica Virgen de Valvanuz, en la calle Santiago, es una de las organizaciones encargada del reparto alimentos en Cádiz
INFORME SOBRE LA POBREZA

La trastienda de Cádiz

Organizaciones como Cruz Roja, Cáritas, Valvanuz y Banco de Alimentos sustentan a muchas familias que no llegan a final de mes

CádizActualizado:

Entre la plaza de la Catedral y la de Candelaria, en un sencillo portal de la calle Santiago, se asienta la fundación Virgen de Valvanuz. Su puerta permanece abierta todas las noches con un plato caliente para todo aquel que lo necesita. Dos días a la semana, jueves y viernes, reparten bolsas de alimentos. Todos los días del año, desde 1983 atienden, escuchan, dan cariño y soporte a quienes menos tienen.

Pobreza no solo significa falta de ingresos. Es un fenómeno multidimensional, que entronca con la discriminación y entre sus manifestaciones está el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a servicios básicos como la educación o la salud. Y, pese a que los datos macroeconómicos indican una mejora, a pie de calle, se sigue conviviendo con la necesidad. El papel de organizaciones solidarias como Cruz Roja, Valvanuz, María Arteaga y Banco de Alimentos sigue siendo fundamental.

María del Mar Manuz: «La desigualdad se está enquistando, la puerta del empleo sigue cerrada para muchas personas»

La directora general de Cáritas Diocesana de Cádiz y Ceuta, María del Mar Manuz, quiere poner voz a los más vulnerables: «Es cierto que la situación económica va mejorando pero nosotros, desde la experiencia del trabajo cotidiano que desarrollamos al lado de las personas vulnerables, constatamos cinco puntos: la recuperación no está llegando a todas las familias, la desigualdad se está enquistado en nuestra sociedad, la puerta del empleo sigue cerrada para muchas personas y el mercado laboral no asegura unas condiciones de vida dignas y la precariedad se está extendiendo como un modelo de vida».

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa ponen negro sobre blanco las dificultades extremas que soportan los desempleados gaditanos ya que la mirad de los parados de Cádiz no recibe ninguna prestación. Es decir, 68.534 personas. En estas condiciones, vivir muta en subsistir y alarma que la tasa de carencia material severa esté afectando a las capas sociales intermedias. El VII Informe de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) analiza la pobreza por provincias y apunta que Cádiz podría considerarse la provincia con mayor riesgo de pobreza y exclusión social.

Cuando se habla de recuperación económica, hay que tener presente que en Andalucía sigue existiendo un 6% más de población en riesgo de pobreza que en 2008, cuando se inició la crisis. Los indicadores de pobreza de este informe, basado en la denominada tasa AROPE, reflejan «modestas mejoras» con respecto a 2016, pero muchos de ellos siguen por debajo de los registrados en 2008 cuando aún no había golpeado la crisis.

Rosario García: «Trabajamos desde un plano integral, que incluye la asistencia de emergencia, pero también en lo laboral, la educación, la salud...»

Pero ¿cuándo se es pobre? Entre las variables que se utilizan para determinar los riesgos de pobreza destaca que los andaluces son los españoles que menos se pueden permitir ir de vacaciones una semana al año (47,9%) o afrontar gastos imprevistos (49,1%). Un 8,4 % de la población andaluza no puede permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada y un 16% apenas consume energía para evitar el gasto que supone. Estos últimos datos sitúan a Andalucía como tercera comunidad española con mayor tasa de «pobreza energética escondida».

Paro, analfabetismo e infravivienda son tres pesadas cargas que lastran muchos gaditanos que se ven obligados a depender de unos subsidios que temen perder si vuelven a un mercado laboral que es muy precario. Los habitantes de Puerto Serrano declaran de media 7.162 euros al año netos, es decir, los ingresos medios serían 596 euros al mes. Montaraz, en Barbate, tiene una tasa de analfabetismo del 24%; la calidad de vida de los vecinos de Puente Mayorga, en San Roque, es pésima con cuatro de cada diez viviendas calificadas como infravivienda. Ante semejante panorama muchos jóvenes ni estudian ni trabajan hipotecando el futuro. La falta de expectativas laborales y la necesidad de pagar las facturas obliga en ocasiones a aceptar trabajos que no cotizan. Y dentro de los colectivos más castigados está la mujer que tiene más dificultades para acceder al empleo, tiene que afrontar la brecha salarial y, en demasiadas ocasiones, tiene que interrumpir de manera forzosa de su carrera laboral para atender a las responsabilidades domésticas que no son compartidas.

Escuchar al necesitado

Cuando se conversa con las asociaciones que se dedican a asistir a las familias con mayor riesgo de exclusión, hay una frase que se repite: «En Cádiz hay necesidad pero también mucha solidaridad». En Cádiz, el Banco de Alimentos ayuda 33.000 personas a través de las diferentes asociaciones a las que les suministra comida.

Manuel Mení: «Aún hay una gran necesidad porque muchas familias están muy entrampadas y lleva tiempo recuperarse»

Valvanuz ofrece cenas diarias, ininterrumpidamente a lo largo de todo el año, a una media cercana a 80 personas aunque en épocas de festividades aumenta su número. El comedor es reducido ya que pueden dispensar cenas para 22 personas cada vez. Como es necesario hacer turnos, para evitar la espera en la calle, han acondicionado una pequeña sala que cuenta con televisión y una pequeña biblioteca. «Así se consigue que no tengan que mojarse si llueve y no pasan frío en invierno ni calor en verano. Además, tienen más intimidad, pueden charlar, ojear la prensa o ver la televisión. Para nosotros son como una familia y les damos todo el cariño que podemos porque, sobre todo, los que viven en la calle tienen mucha carencia», asegura Mila Aragón, responsable de la fundación.

Los usuarios de este comedor son en su mayoría, personas sin hogar que se encuentran viviendo en la calle y familias muy necesitadas que en un determinado momento del mes se quedan sin recursos para la alimentación básica.

Según el último censo de personas sin hogar elaborado por el Ayuntamiento, en torno a un centenar de personas viven en la calle actualmente. La Fundación Valvanuz atiende a 366 familias al año y su ayuda alcanza a 1.058 personas. «En la medida de nuestras posibilidades, se les intenta ayudar con pagos de luz, agua, alquileres, desahucios, vacunas, gafas... Con los alimentos no hay problema, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo para conseguir sufragar otros gastos porque las aportaciones de socios y voluntarios se exprimen hasta el máximo y las ayudas de instituciones llegan con cuentagotas o con demora».

Otra de las asociaciones que trabaja incansable en Cádiz es Calor en la Noche. Manuel Mení indica que ya han empezado con el reparto de café y mantas para el frío. «Tenemos dos furgonetas para las salidas nocturnas equipadas con todo lo necesario». Esta asociación se centra en suministrar desayunos en su sede de la calle Martínez Campos con Puerto Chico. «Ayer mismo recibimos en 80 personas y algunas repitieron el desayuno. Aún hay mucha necesidad. Aunque se hable de recuperación, las familias gaditanas están muy entrampadas y hay mucho camino por delante», explica para a continuación destacar el esfuerzo de los voluntarios que siempre están «al pie del cañón» y al servicio de los más desfavorecidos. «Aquí todos arrimamos el hombro», afirma contundente. Uno de los pilares de todas las asociaciones son, sin duda, los voluntarios.

Pobreza crónica

Cruz Roja reconoce que el numero de usuarios en proyectos de lucha contra la pobreza es ligeramente inferior respecto años anteriores –especialmente a años como 2012 o 2013 que fueron los principales años de la crisis–, pero no se puede dejar de señalar que se han incrementado el número de intervenciones. «Cruz Roja ha aumentado la atención a las personas porque tienen una pobreza cronificada. Una pobreza que a pesar de una posible mejora en la economía en datos globales sigue manteniendo en situaciones de mucha vulnerabilidad. Se están detectando casos de personas que encuentran empleos pero son precarios o temporales que no mejoran la situación de manera estructural. La mejora es por un periodo de tiempo y esto hace que estas personas sigan siendo usuarios de Cruz Roja durante varias intervenciones», analiza Rosario García, Presidenta Provincial de Cruz Roja Española en Cádiz. Por ello, el proyecto de la institución no se limita al plano asistencial, más ligado a la entrega de alimentos y ayuda, es integral.

«Para nosotros son como una familia y les damos todo el cariño que podemos», asegura Mila Aragón

En Cádiz, la asistencia de esta organización alcanza a 1200 familias que han recibido ayuda urgente como el pago de la luz o algún suministro básico y paquete de productos primera necesidad. Estos kits de alimentación básica tienen arroz, cacao soluble, crema de verduras, galletas, legumbres, leche, tomate en conserva y alimentos infantiles. Artículos que permiten preparar una comida completa para una familia con varios miembros, incluidos bebés. «Aunque seguimos trabajando en esta línea, Cruz Roja trabaja desde un plano integral, que incluye la asistencia de emergencia, pero también se preocupa de lo laboral, la educación y la salud», indica García que explica que la organización dedica muchos esfuerzos y recursos al plan de empleo para los más vulnerables que va desde mujeres en dificultad social a jóvenes que siguen siendo un colectivo «que hay que proteger porque son vulnerables por la falta de formación o porque no tienen experiencia». También trabajan con mayores de 45 años y parados de larga duración. Es decir, la entrega de alimentos está apoyada por intervenciones paralelas que están enfocadas a que estas personas que reciben alimentos puedan mejorar su situación de vulnerabilidad. Esa asistencia puede ir también dirigida a menores que no solo reciben material escolar, también apoyo psicosocial y tutela para que a la largo plazo salgan de estas situaciones marginales.

Cáritas también trabaja desde varios segmentos. Pone gran parte de sus recursos al servicio de las familias que los voluntarios atienden en las parroquias. Las ayudas que ofrecen se centran en alimentación, vivienda, salud y educación principalmente. Junto a esta labor asistencial, también se promueve la inserción laboral. «A través de nuestra red de servicios de empleo, personas con dificultades para acceder al mercado laboral reciben orientación y formación para el empleo. Nuestro nivel de inserción laboral, gracias al tejido empresarial que colabora con Cáritas, ha permitido que familias gaditanas hayan recuperado la esperanza. La tercera área donde Cáritas dedica esfuerzos y recursos es en la atención a personas sin hogar persiguiendo que sean visibilizados y buscando su salida de la calle a a través de proyectos repartidos por toda la diócesis», explica Manuz.

Voluntarios, asociaciones y fundaciones que con su esfuerzo contribuyen a sustentar la vida de los más desfavorecidos y que luchan para sacar a las familias gaditanas de la pobreza y la exclusión social.

Dos días a la semana y bajo un control estricto para evitar duplicidades se realiza el reparto de bolsas de alimentos
Dos días a la semana y bajo un control estricto para evitar duplicidades se realiza el reparto de bolsas de alimentos