SUCESOS

El trapicheo que quebranta la tranquilidad en Cádiz

Portavoces vecinales trasladan al alcalde su preocupación por la presencia de algunos puntos de venta de  droga en sus barrios

La detención por parte de la Policía de traficantes muy activos ha concentrado en otros lugares el ir y venir de toxicómanos

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El trapicheo, la venta al menudeo de droga en las calles, ha existido siempre. Desde que se abrió este negocio de la adicción. El cliente lo busca y el vendedor lo tiene. La mercancía ha ido cambiando: de la dureza de la heroína inyectada que cabalgó fuerte en los 80 se pasó a la cocaína, sin olvidar, claro está, el hachís o la marihuana. Y ahora, el 'rebujito', sustancia que reina entre los politoxicómanos que buscan la mezcla del placebo y el estimulante para calmar los temidos sudores del mono.

Y es en esta relación entre la venta y el consumo, a cualquier hora, en cualquier sitio, donde se rompe la tranquilidad de quien no quiere formar parte de todo eso. Crece la inquietud del vecino que no quiere droga en sus calles, en la puerta de al lado, por donde sus hijos juegan y sus mayores pasean. Porque de la mano del menudeo llegan irremediablemente la marginalidad y la delincuencia. Es un problema social, complicado de atajar, y nadie quiere que le caiga cerca.

El alcalde de Cádiz anunciaba esta semana que ha iniciado una ronda de reuniones con diferentes asociaciones de vecinos para analizar con ellos esta preocupación de que existan determinados barrios de la capital gaditana donde se ha producido «un repunte» en el tráfico de estupefacientes. En una nota, indicaba que el objetivo es determinar y poner en marcha fórmulas de prevención impulsadas desde las propias entidades vecinales y desde el Ayuntamiento gaditano, y señalaba que toda la información y conclusiones que extraiga de estos encuentros se pondrán en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno.

El dependiente 'nómada'

La inquietud en diferentes barrios de la ciudad por ver el trapicheo en sus calles ha crecido. La desarticulación en los últimos meses de importantes puntos de venta de droga ha provocado que los clientes que acudían a estos lugares busquen otros y se vayan concentrando así en algunas zonas. Cádiz no es una ciudad donde el menudeo campe a sus anchas por cualquier rincón. No hay lugar de momento para la alarma. La labor policial en este sentido es constante y persistente. Sin embargo, sí es una ciudad en la que el problema puede ser más cercano, más próximo y, por tanto, más incómodo y molesto, debido sobretodo a la densidad que marca su corta extensión. No existe como en otras ciudades un lugar marginal, alejado de la cotidianidad, donde se concentre el problema, encerrados en un 'gueto'.

La detención por parte de la Policía de traficantes muy activos ha concentrado en otros lugares el ir y venir de toxicómanos

El primer encuentro de González Santos se produjo esta semana pasada con el portavoz vecinal del Barrio de Santa María. Su presidente, José Rodríguez le trasladó al primer edil esa «preocupación». «De unos dos años para acá hemos notado como hay más trapicheo en algunas calles. Hemos pedido que haya un refuerzo en la seguridad como con los policías de barrio que antes estaban más presentes y se controlaba más». Rodríguez cuenta que ven a menudo a cualquier hora a toxicómanos y vendedores traficando por algunas calles. «No queremos que esto se les vaya de las manos y tener que volver como hace 22 años a patrullar nosotros mismos para evitar que el problema se extienda y no tenga solución». «Queremos estar tranquilos», dice.

Y por ello cree que la colaboración ciudadana es fundamental. De ahí que se hayan reunido con el Ayuntamiento y que hayan solicitado también otro encuentro con la Subdelegación. Además harán una concentración en la Plaza de la Merced para pedir a los políticos que tomen el mando y no dejen que la droga amenace sus casas.

La colaboración con la Policía es clave en esta lucha. Es el vecino, el que lo sufre, el primer interesado en que se tomen medidas y comunicar lo qué ocurre es un paso inicial para poder atajarlo. Recientemente la Policía Nacional desarticulaba dos puntos de venta de droga muy activos en la Barriada de la Paz dedicados especialmente a la venta de rebujito, hachís y marihuana. Eran los dos lugares donde más droga se vendía de Extramuros y el ir y venir de toxicómanos era permanente. «La preocupación existe», explica Manuela Molina, portavoz vecinal de esta zona de la ciudad. «Nuestro barrio es tranquilo pero hay algunos puntos negros que hay que erradicar», cuenta. «La comunicación con la Policía es fluida y les contamos aquello que creemos que deben de saber. Tenemos que acabar con esto y entre todos podemos hacerlo».

El ingreso en prisión de muchos de estos vendedores no termina de zanjar la venta. Según se viene demostrando por las continuas operaciones policiales que se ponen en marcha, pronto hay alguien dispuesto a coger el relevo del traficante que ha dejado su cartera de clientes vacante porque ha entrado en la cárcel. De ahí que la rueda de este trapicheo siga rodando y se traslade de calle o de barrio. Lugares como Guillén Moreno o Cerro del Moro son zonas históricas donde vecinos trabajadores que quieren vivir en paz se han visto obligados a compartir barrio con una serie de personas que han encontrado en el 'menudeo' su 'modus vivendi'. Muchos de estos delincuentes del trapicheo de sustancias han sido detenidos, han ingresado en prisión, han cumplido su pena y cuando han salido, han vuelto a las andadas. De ahí que desde las asociaciones de vecinos se pida también la implicación del resto de las administraciones competentes para dar salida social a gente que se metió en ese agujero y ahora es incapaz o no quiere salir de él.