Manuel muestra su brazo vendado tras la agresión. - A. VÁZQUEZ
SUCESOS

«Tengo miedo de que vuelvan a por mí. No puedo dormir»

Agreden a un indigente mientras dormía con su pareja en la calle San Francisco de Cádiz para, según su versión, quitarle la paga de 300 euros que cobra

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Manuel no concilia el sueño desde el lunes. Es complicado decir esto cuando su descanso se tiende en el frío mármol que hay bajo su cabeza en la entrada a unas oficinas de la calle San Francisco de Cádiz. Sin embargo, era capaz de dormir a la intemperie, con una manta, unos cartones y poco más. Hasta que este pasado lunes le quitaron ese sueño. Manuel, sevillano de 54 años, fue agredido por dos individuos que se dieron a la fuga tras darle varias patadas en la cabeza y golpes, además de cortarle en el brazo con un cúter. «Ocho puntos me han dado», cuenta todavía «muy nervioso».

Todo ocurrió de noche. Según la versión que él da, estaba durmiendo con su pareja Esperanza. «Le dije que se pusiera en la parte de dentro, que yo me quedaba al lado del escalón para que estuviera más segura... aquí (en la calle) nunca sabes lo que te puede pasar...». De repente, «sentí que me pisoteaban la cabeza. Dos o tres veces. Me desperté y uno de ellos sacó un cúter y me rajo el brazo». Todo pasó muy rápido. «Me logré levantar pero empezaron a correr. Cogí un paraguas que tengo por aquí y le di para defenderme pero se fue». Y de repente recuerda:«el cúter lo tenía en la espalda, lo sacó rápido y me pinchó».

Agentes de la Policía Local y la Policía Nacional acudieron al aviso por una posible reyerta que dieron los vecinos. Sin embargo cuando llegaron al lugar los supuestos agresores ya se habían escapado dirección al Paseo de Canalejas. «Viven de okupas en la calle Rosario», cuenta Manuel. «¿Pero los conoce?», se le pregunta. «Sí, no es la primera vez que vienen a por mí», responde con rotundidad.

A primeros de mes

Al parecer, y siempre la versión que sostiene el agredido, se trata de dos individuos que le llevan amenazando desde hace tiempo. «Vienen a robarme la paga de 300 euros que cobro», señala a su bolsillo donde guarda la cartilla del banco. «Tengo algunos problemas y me dieron esa paga», parece justificarse. Su mujer, Esperanza, que ha llegado hace poco a Cádiz para estar «a su lado» asiente cada una de las palabras que este sevillano del barrio de la Macarena deja caer. «Tenemos miedo de que vuelvan otra vez. Cuando fui a denunciarlos a Comisaría me pareció verlos antes de entrar y no me atreví».

«Las Tres Mil van a ir a por ti», dice que le gritaban mientras le atacaban. El motivo no está claro. La vida de Manuel ha tenido todas esas vicisitudes difíciles, complicadas, que arrastran a una persona a vivir sin hogar. Intentar entrar en sus vericuetos es también muy sensible. Manuel cree que por conocidos comunes saben que cobra la paga y van a quitársela.

E insisten. A las horas de la primera agresión, los dos atacantes aparecieron de nuevo por la calle. «Se sentaron ahí enfrente (señala hacia los escalones del banco) y decían:‘esta noche venís tú y el otro y le dais un escarmiento para que coja miedo’».

«Sabemos que vivimos en la calle y que nos puede pasar de todo», se sincera Esperanza. «Pero esto, esto es muy fuerte... recuerdo que le empezaron a pegar y vi a los vecinos salir y decir que le dejaran en paz, yo estaba fatal de los nervios y no supe ni cómo reaccionar. Todavía estoy mala».

«¿Y qué vais a hacer ahora?, ¿y si os vuelve a pasar?». «Estamos pendientes de que nos arreglen los papeles para un piso que estamos esperando, mientras, seguiremos aquí. A ver si hoy podemos dormir».