SUCESOS

Un secreto a voces en Aguas de Cádiz

La Policía acudió a buscar al líder de la Manada de Villalba a las oficinas gaditanas cuando el técnico estaba impartiendo un curso al resto de la plantilla

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Verano de 2015. Ricardo Alonso Martín, el condenado por la Audiencia Provincial de Madrid por haber cometido una agresión sexual con otros dos amigos a una chica en Collado Villalba, está en su puesto de trabajo. A más de 600 kilómetros del lugar de los hechos. Ya trabaja para la empresa municipal Aguas de Cádiz aunque entonces ejercía su labor como experto ingeniero hidráulico en una consultora externa. Aquageo. Imparte un curso a sus compañeros sobre el 'modelo matemático', una novedosa técnica de simulación y calidad que se va a implementar en la red gaditana y de la que él mismo es responsable. Entonces, entran dos agentes y se lo llevan. Nadie sabe qué ocurre, qué ha podido pasar... los rumores comienzan a extenderse pero no encuentran muchas respuestas.

La noticia sobre la implicación de este técnico de la empresa de aguas del Ayuntamiento de Cádiz en la conocida como Manada de Villalba ha caído como una bomba entre los trabajadores de la sociedad municipal. Sin embargo, algunos sí supieron de su detención y también de sus ausencias, aunque, según fuentes consultadas, no llegaron a imaginar que el asunto era de «tal magnitud».

Alonso, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, madrileño de unos 30 años, comenzó a trabajar para Aguas de Cádiz cuando llegó de la mano de la consultora Aquageo, una empresa experta en la gestión eficiente del agua. Según dicta la sentencia que le ha condenado a quince años de cárcel, el 13 de marzo de 2015 en Collado Villalba había obligado a una joven de 18 años a que les hiciera una felación a él y a otros dos amigos suyos (un guardia civil y un militar) amenazándola de que si no lo hacía no saldría del piso donde se encontraban terminando la fiesta. La víctima puso la denuncia y tras ella acudieron a tomarle declaración al supuesto agresor a finales de junio de 2015.

Durante todo este tiempo, el técnico, que vivía de alquiler en Cádiz, ha continuado en su puesto. En enero de 2016 fue el autor de uno de los informes sobre el agua de Loreto encargado por el equipo de Gobierno de Podemos. Y meses después fue nombrado responsable de proyectos y obras en el departamento técnico de Aguas de Cádiz tras someterse a un examen y una entrevista personal por la que ahora el PP ha pedido explicaciones.

Desde la dirección de Aguas de Cádiz se ha asegurado en todo momento que desconocían la implicación del técnico en un asunto judicial tan grave y que nada más conocer el fallo ha sido suspendido hasta que la resolución, recurrida ante el Supremo, sea firme, «tal y como marca el Estatuto de los Trabajadores». Sin embargo hay quien apunta que sí se conocía que estaba procesado porque los agentes fueron a buscarlo a la misma oficina. Y otras fuentes añaden que hace unos veinte días vació su despacho de la Oficina Técnica a la que acudía a diario pero que tampoco se comentó entonces nada.

Ricardo Alonso se encuentra actualmente en la prisión de Soto del Real ingresado en el módulo de enfermería por temor a que sea agredido por otros reclusos.