María Rozalén en uno de sus conciertos.
María Rozalén en uno de sus conciertos. - Álvaro Carmona
NOSINMÚSICA

Rozalén: «La falta de empatía es la enfermedad del mundo»

La cantautora se sube este viernes, 16 de agosto, al escenario de NoSinMúsica para darle alegría y color al festival de Cádiz

CádizActualizado:

La cantautora albaceteña, María Rozalén, es una de las artistas más aplaudidas del panorama musical actual. Su carisma y naturalidad tan característica conquista los corazones de quienes la siguen. Rozalén desprende alegría en sus conciertos, su personalidad es única y eso le hace dueña de cualquier escenario. Su último trabajo 'Cuando el río suena...' es una crítico hacia la sociedad actual. Este viernes, 16 de agosto, a partir de las 21.30 horas, inundará de color y buenas sensaciones el NoSinMúsica en el Muelle Ciudad de Cádiz.

¿Cómo lleva lo de ser una 'celebridad'?

Cómo llevo eso de ser una celebridad...¡Virgen Santa! Pues está todo exactamente igual que antes pero ahora me miran más por la calle y me piden más fotos (risas). Tengo la suerte de que la gente se me acerque con mucho cariño a decirme «cosicas». Eso significa que estás llegando así que es el precio a pagar.

Y meterse en berenjenales de decenas de miles de espectadores como en los Festivales…

Estoy súper feliz porque hay mucha gente que no te conoce y te descubre en los festivales. Estamos tocando en festivales muy indies, rockeros, punkies... de todo tipo. De repente, se cuela una cantautora pues... imagínate. Creo que desde que empezamos a tocar en festivales se están quedando contentos, cada año nos llaman más, así que ojalá esto no pare.

Lo de que todo el mundo hable bien de una, ¿da vértigo, susto, o responsabilidad?

¡Qué gracioso! (risas) Lo de que todo el mundo hable bien de mí no es verdad (risas). Es cierto que tengo la suerte de que la crítica me trata bien, quizás porque hay un carisma o una naturalidad que le gusta a la gente. También me meten mucha caña, sobre todo por decir lo que pienso. Hay muy pocos que dicen que canto mal, pero que me critiquen por cómo pienso pues duele un poquito más. Aún así, soy consciente de que tengo mucha suerte, que caigo amable porque no me conocen (risas).

Desde Letur a Miami o Buenos Aires, ¿lo local sigue siendo global?

Es curioso lo que me está pasando con este disco. Estoy contando historias súper íntimas de un pueblo de la sierra de Albacete. Por ejemplo, en Buenos Aires, Miami, Colombia y a los sitios a los que voy sienten esas historias súper cercanas o me preguntan por mi abuela. Al final todos vivimos cosas muy parecidas, entonces sí... lo pequeñito puede ser universal.

Ser psicóloga, ¿ayuda en esto de diseccionar el alma humana en una canción? ¿Juega con ventaja?

Ni de broma. Cuento lo mío y lo de mi familia así que me conecto ahí con algo súper bestia en la canción. Canto cuando son temas así muy íntimos. Por ejemplo, al principio me costaba cantarlas sin llorar, pero es que a día de hoy se me sigue poniendo la piel de gallina y siento muchas cosas. Esto es lo bonito de ser cantautora, poder cantar lo que vives o vivieron los tuyos. Por este motivo, me cuesta mucho separarlo. No sería una buena psicóloga clínica y por eso no me tiré por ahí (risas).

Y para hacerlas… ¿Qué es más productivo el polo positivo o el negativo?

Bueno, dicen que cuando uno está triste, cuando rompe con su pareja... hace mejores canciones, ¡yo lo afirmo! Este disco ha salido en el peor año de mi vida personal, así te lo digo... lo que pasa es que yo escribo mucho desde la alegría, entonces al final siempre es ponerse. Pero claro, yo me pongo más cuando estoy de bajón, eso es verdad. Porque cuando estoy feliz, estoy todo el rato en la calle y en los bares.

En sus canciones se vuelve casi del revés… ¿no le da reparo mostrase con tanta sinceridad?

En absoluto. Aun así, me guardo secretos. Hace tiempo decidí que si comparto lo que vivo otras personas se llevan mi aprendizaje. Nos damos mucha importancia pero es que todos vivimos cosas muy parecidas. Además cuando se habla de las cosas es cuando se normaliza todo y le quitamos importancia, por eso no me importa ser sincera. De hecho, creo que es hasta positivo mostrarme a veces frágil, porque así somos las personas.

'Mostrarse'… término equivoco, ¿Qué distancia hay entre vaciarse emocionalmente en una canción y exponerse al segundo en Facebook?

No tiene nada que ver, lo de las canciones lo ha hecho todo el mundo desde siempre. Aunque haya canciones muy explícitas, cada uno le puede dar la interpretación que quiera. Hay mucha magia en la canción y encima es terapéutico para quien la hace y quien la escucha. Y lo otro, lo de mostrarse en redes... Por ejemplo, soy súper activa en redes y comparto muchas cosas de mi vida que considero importante que la gente sepa.

Más allá de amor o el dinero, ¿es la empatía lo que debiera mover el mundo?

Supongo que lo dirás por una frase que digo a menudo «la falta de empatía es la enfermedad del mundo». Si fueramos capaces de ponernos en la piel del otro, pues no permitiríamos las mayores desgracias del mundo: no dejaríamos que se mueran en el Mediterráneo, nos importaría que alguien fuera desahuciado, que la mujer sea respetada... Todo eso nos importaría si fuésemos más empáticos. Eso es lo que más falta en el mundo.

Para muchos Rozalén son dos: María y Bea, porque además no es solo una traductora, ¡es toda una coreógrafa unipersonal!

Rozalén no somos María y Bea, somos la banda completa de toda la vida. Es Ismael Guijarro que es mi productor de toda la vida y todos los discos... Nuestro equipo es horizontalidad, y somos todos super importantes. Beatriz está consiguiendo cosas súper importantes dentro del lenguaje de signos y está haciendo que mi música llegue a mucha gente. Dentro del panorama internacional es una cosa que llama mucho la atención. Es una artistaza muy currante. Así que sí, somos dos.