Las dos pilastras del acceso principal de esta casa palacio del XVII han sido retiradas.
Las dos pilastras del acceso principal de esta casa palacio del XVII han sido retiradas. - A. Vázquez
URBANISMO

¿Recuperación o pérdida del patrimonio?

En Manuel Rancés 18 se han retirado las dos pilastras de la portada durante las obras que se ejecutan para convertir esta casa palacio en apartamentos turísticos

CádizActualizado:

Los trabajos de rehabilitación de la finca Manuel Rancés 18 causan cierta preocupación entre los vecinos de la zona ya que se trata de un edificio catalogado como BIC con grado de protección 0. Las obras que se realizan en esta conocida casa que se convertirá, como sucede en otros muchos casos, en apartamentos turísticos, se tienen que realizar sin modificar ni su estructura ni sus elementos originales, y tras el estudio previo de la comisión de Patrimonio del Ayuntamiento y la Junta de Andalucía.

La Asociación para la Difusión e Investigación del Patrimonio Cultural de la Provincia de Cádiz, que no forma parte de la comisión de patrimonio municipal, recibe numerosos avisos con respecto a la situación de las fincas gaditanas que están protegidas por su valor patrimonial. El caso de Manuel Rancés no ha sido una excepción. «Nosotros siempre le decimos a los vecinos que si tienen alguna duda que nos la transmitan y de esa forma preguntamos y podemos darles una explicación», comenta Antonio de la Cruz, de ADIP.

En Manuel Rancés se ha producido un cambio llamativo en la fachada en su acceso principal, en un primer lugar con la retirada de una de las pilastras de su portada. Esta se encontraba sujeta por unos herrajes por lo que podía existir peligro de desprendimiento. Pero días después ha desaparecido la otra pilastra así como parte del marco superior en ante la incertidumbre de los vecinos que contemplan el avance de estas modificaciones. Antonio de la Cruz comenta que «la primera pilastra estaba en parte desprendida. Pero también en el interior se ha eliminado parte de la escalera. Cuando hemos preguntado al Ayuntamiento nos han indicado que todo está correcto y se supone que todo lo que se han llevado es para reponerlo. La solería, la portada, el brocal... porque todos son elementos que están protegidos», afirma.

Sin embargo, sobre el respeto de los elementos de valor patrimonial de esta finca existen opiniones encontradas y muchas dudas en cuanto al resultado final. De la Cruz explica que actualmente es muy complicado controlar la protección del patrimonio. «Esto es algo que no se puede asegurar. Todos conocemos que se han dado casos de encontrar piezas de gran valor en el marcado negro. Nosotros desde ADIP lo que pedimos es que haya un control, que exista una persona responsable y sobre todo una revisión del PGOU en la que se ve que el valor patrimonial desaparece, ves la finca y no hay nada de lo que refleja el PGOU».

De la Cruz forma parte del grupo de investigación de la Universidad de Cádiz, 'Ciudad, imagen y patrimonio', que ha creado el proyecto ‘Palatia’ para analizar y visibilizar estos edificios palaciegos. Este equipo de trabajo presentó por registro al Ayuntamiento, al edil de Urbanismo, la propuesta de revisión del PGOU de las casas palacio existentes en la ciudad. «La idea es que se registre lo que haya y también para demostrar que hay muchos elementos de todas estas fincas que han desaparecido. Pero aún no hemos tenido contestación alguna».

Seña de identidad

La de Manuel Rancés 18 es una finca fechada hacia el año 1700 y de estilo barroco antiguo, una casa palacio que forma parte del amplio catálogo que hay en el característico centro histórico de Cádiz. El edificio, según se recoge en ‘El Tercer Puente’, perteneció al que fuera alcalde constitucional de Cádiz en 1812, Nicolás de la Cruz y Bahamonde, el conde de Maule, que pertenecía a una importante familia chilena. Su historia más reciente, la de los últimos años, pasa en primer lugar por un embargo a su antiguo propietario. Después fue okupada por el Centro Social Okupado y Autogestionado La Higuera en el año 2012. Y a finales de 2014 quedó deshabitada tras un importante incendio. Por último, se encontraba en manos de la Sareb, que es la entidad que la vendió al inversor Hotusa, grupo también inmerso en la rehabilitación para el mismo fin turístico de la casa palacio de Veedor 3.

«Nosotros solicitamos siempre que haya una supervisión por parte de las instituciones y que por supuesto no se altere la iconografía o la seña de identidad del urbanismo de la ciudad porque eso es lo que la caracteriza y lo que sorprende a quienes la visitan. No puede pasar por ejemplo que en la calle Torre haya una fachada plana, blanca, que nada tiene que ver con el resto y a los mismos turistas les choca. En Manuel Rancés confío en que la gente sea acorde a la legalidad aunque después te encuentras que hay patrimonio vendiéndose al mejor postor. Se supone que por normativa se debería respetar el patrimonio», indica De la Cruz.

Al margen del patrimonio urbanístico, el historiador y miembro de ADIP expone su reflexión sobre la situación social del casco antiguo con el boom turístico y la cada vez más en alza ‘gentrificación’. «Creo que estamos vendiendo la iconografia la identidad de nuestra ciudad porque tenemos que pensar que Cádiz sí es cuna de la libertad y tiene tres mil años de historia pero el principal patrimonio que tiene Cádiz es su gente y nos tenemos que ir de aquí. Antes había esteras en los balcones y ahora hay toallas de turistas que se quedan en nuestras casas porque nosotros no somos rentables para los propietarios».