Uno de los dominicanos que asaltó la vivienda, llegando al juicio en Cádiz. - A. V.
Uno de los dominicanos que asaltó la vivienda, llegando al juicio en Cádiz. - A. V.
TRIBUNALES

Rebajan la condena a los dominicanos que retuvieron y amenazaron a una mujer en su casa de Cádiz para robarle

El Alto Tribunal cree que no conforman un grupo criminal y les reduce en medio año la pena de diez años y seis meses que les impuso la Audiencia Provincial

María Almagro
Actualizado:

El Tribunal Supremo ha rebajado la condena en seis meses a los ciudadanos dominicanos condenados por la Audiencia Provincial de Cádiz por retener y amenazar gravemente a la propietaria de una vivienda en la que entraron a robar. La Sección Primera les impuso la pena de diez años y medio tras procesarlos por este asalto cometido en el año 2015, por los delitos de robo con violencia en casa habitada (cinco años), detención ilegal (otros cinco) y pertenencia a grupo criminal (seis meses). Sin embargo, ahora el Alto Tribunal no cree probado que los cuatro acusados formaran parte de una banda por lo que les ha reducido la condena en medio año.

Según el fallo emitido por la Sala de lo Penal del Supremo a la que ha tenido acceso este periódico «no consta en la resultancia fáctica la intención de estas cuatro personas de organizarse medianamente para cometer delitos similares, ni contaban con otra infraestructura que un vehículo Audi A3 con el que huyeron del lugar una vez perpetrado el robo. Entendemos, en consecuencia, que nos encontramos ante un concierto de cuatro personas para la comisión inmediata de un delito, y, por lo tanto, ante un caso de codelincuencia y no de grupo criminal».

Los hechos

Como se recordará, Leonardo B., Cristian T. y Santos S., con la necesaria colaboración de Maribel M., asaltaron el inmueble el 29 de noviembre de 2015. La sentencia de la Audiencia de Cádiz dio como hechos probados que una de las conoció a la víctima después de que ésta pasara una temporada en la casa de su hija (donde trabajaba como empleada del hogar) recuperándose de una intervención quirúrgica. La víctima se llevó a este domicilio, donde estuvo casi un mes y medio, una cantidad importante de dinero en un bolso que colgó en la percha de la entrada de la casa, donde también guardó las llaves de su piso, de las que la acusada hizo copias.

Con la información recabada por la acusada, el resto de acusados supieron que la víctima regresaría a su casa aquel día del robo y que, convaleciente todavía de la intervención médica, estaría sola, ya que los miércoles no iba la empleada del hogar que tenía.

Así, sobre las 12.00 horas, la acusada llamó a la víctima para asegurarse de que estaba en la vivienda. Una media hora más tarde, dos de los acusados, con la llave facilitada por su cómplice en los hechos, entraron en la casa, encontrando a la víctima junto a su empleada del hogar.

Una vez dentro empujaron a las dos mujeres al sofá y les ataron las manos con una cuerda y los pies con ropa de cama, imposibilitándoles así el movimiento. Tras subir a la segunda planta para abrir la caja fuerte (tal y como les indicó su cómplice) y no poder hacerlo, uno de ellos bajó y amenazó a la propietaria de la vivienda, llegándole a pinchar el cuello.

Finalmente, tras registrar todas las habitaciones y cajones, se apoderaron de unas botellas que se encontraban en una caja, 120 euros, tres relojes (dos de ellos de oro), cuatro anillos (dos de esmeralda y brillantes y dos de rubíes y brillantes), tres pulseras y un móvil. Posteriormente, huyeron con el motín, marchándose a Madrid con el cuarto de los acusados que los esperaba en el exterior.

Por su parte, cuando la empleada del hogar logró desatarse las manos, liberó a la propietaria de la vivienda, «que se encontraba muy mal», y fue a pedir ayuda por la ventana, siendo vistas por una vecina que avisó a la Policía. Como consecuencia de estos hechos, según la sentencia, ambas mujeres sufren un estrés postraumático.

«Las llevaron al salón, las ataron y las amordazaron y les gritaban: '¿dónde está la caja?'». Se referían a una caja de seguridad que tenían en la vivienda dentro de un armario. Incluso los ladrones cogieron una foto del marido de la víctima y le advirtieron que lo iban a matar si no les daba la combinación para llevarse el dinero. Posteriormente, huyeron con el motín hacia Madrid en el vehículo en el que los esperaba uno de ellos en el exterior.

Los acusados negaron los hechos e incluso que se conocieran, pero la identificación por parte de las víctimas de uno de los acusados fue plena, además de las huellas que se encontraron en la casa.