Imagen histórica del submarino 'Peral'.
Imagen histórica del submarino 'Peral'. - ARMADA ESPAÑOLA
SUBMARINO PERAL

El día que el primer submarino navegó sumergido en Cádiz

Hace 128 años el submarino 'Peral' consiguió superar las pruebas de verificación en aguas de la Bahía

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Un 7 de junio de 1890 en aguas de Cádiz, el primer submarino militar completamente útil y eléctrico de la historia, el del teniente de navío Isaac Peral, se sumergió a 10 metros, navegó a esa profundidad durante una hora y emergió exactamente en las coordenadas establecidas. Superaba así las pruebas de verificación.

Cuatro años antes, el 20 de octubre de 1887, había comenzado a construirse en el Arsenal de la Carraca el torpedero submarino que ideó el militar cartagenero y que contaba con el apoyo incondicional de la reina regente María Cristina. Para ello se emplearon la tecnología y los equipos más avanzados de la época, muchos de ellos comprados en el extranjero.

«El submarino 'Peral' es el primer buque militar construido en un arsenal español con toda su estructura en acero», asegura el Museo Naval de Cartagena, donde se conserva actualmente este proyecto que marcó un antes y un después en la historia.

En el mismo Arsenal isleño de La Carraca se botó el submarino el 8 de septiembre de 1888, para continuar con su alistamiento y realizar las pertinentes pruebas de mar. Menos de un año y medio después, el 16 de enero de 1890, se convirtió en el primer submarino que consiguió lanzar un torpedo sumergido.

Rechazo y abandono

El proyecto del submarino 'Peral' costó tres veces más de las 301.500 pesetas presupuestadas. Con una dotación de 12 hombres, desplazaba 77 toneladas en superficie y 85 en inmersión, contaba con dos motores eléctricos, dos ejes horizontales y otros tantos verticales y disponía de una autonomía de 132 millas a seis nudos (11 kilómetros por hora) de velocidad. Estaba armado con un lanzatorpedos en proa y sus dimensiones eran de 22 metros de eslora total, 2,37 metros de manga, 2,76 metros de puntal y una cota máxima de 30 metros.

Pero esta arma de guerra pionera no tuvo un final feliz, la Junta técnica rechazó el proyecto en 1890, a pesar del éxito de las pruebas, por lo que se abandonó. El submarino 'Peral' quedó varado y dejado en el Arsenal de la Carraca donde se construyó y, en consecuencia, el teniente de navío Isaac Peral se marchó de la Armada para comenzar una brillante actividad empresarial relacionada con el sector de la electricidad.

Aunque en un principio estaba previsto que el submarino 'Peral' se desguazase, finalmente no fue así, solicitando el Ayuntamiento de Cartagena su traslado a esta ciudad, a cuya base de submarinos llegó en noviembre de 1929. Allí estuvo hasta 2002, cuando fue trasladado al paseo marítimo de Cartagena, con un breve paréntesis en 1991 y 1992, fechas en las que estuvo expuesto en el pabellón de Murcia de la Exposición Universal celebrada en Sevilla. A finales de 2012 se trasladó al Museo Naval de Cartagena, donde los ciudadanos pueden disfrutar del submarino gaditano injustamente olvidado.