Policías locales, en el dispositivo de seguridad del Falla.
Policías locales, en el dispositivo de seguridad del Falla. - A. VÁZQUEZ
REPORTAJE

La Policía Local de Cádiz, entre la indignación y el desamparo

«Kichi no quiere saber nada de nosotros», la sensación de abandono por la falta de medios y atención crece en la Jefatura

«Con estos medios no podemos hacer bien nuestro trabajo», lamenta un agente

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«Si no fuera por el empeño y la profesionalidad de los policías aquí no salía nada para adelante. Cada vez que vas a patrullar a la calle son todo inconvenientes y ves pasar los meses y no se soluciona nada… Con estos medios y la falta de interés que hay no podemos hacer bien nuestro trabajo que es cuidar lo mejor que sabemos y podemos del ciudadano». Habla un policía local de Cádiz. No damos su nombre por razones obvias. Abrir la boca para decir según qué cosas se puede pagar caro. Es muy complicado encontrar a alguien que sin el paraguas de un sindicato se atreva a exponer qué es lo que está pasando sobre todo desde hace unos dos años en la Jefatura municipal y cómo afecta eso a la faena, en la calle, donde está la realidad. Fuera de los despachos.

Cuenta que la situación cada vez está peor. El malestar entre los policías se ha generalizado y la indignación se mezcla con la impotencia «por no poder hacer nada». Los problemas lejos de solucionarse, se acumulan. Los hay de todo tipo. Desde los que se refieren a una escasa o nula relación con el Ayuntamiento –de quien dependen–, a la falta de material y medios u otras reclamaciones de carácter más interno, como las horas extras, que incluso les ha llevado a plantarse ante sus superiores y ponerse en huelga. Lo que afecta claramente a la organización de los servicios, y en consecuencia, a la seguridad de todos.

En los últimos meses las denuncias sindicales han sido habituales. Pero esta situación no es nueva sino que comenzó a torcerse antes. «Nos sentimos desasistidos. No tenemos a quién recurrir…», lamentan con preocupación. «Está claro. El alcalde no quiere saber nada de la Policía Local», afirma contundente José Luis Núñez, representante del CSIF. «Con él no tenemos ninguna relación y su concejal (David Navarro, expolicía local) incumple el acuerdo regulador que le obliga a sentarse a hablar con todos los sindicatos una vez al mes. Ya hace un año que no tenemos esa comisión paritaria. Lo hemos denunciado hasta al Defensor del Pueblo pero ni siquiera ellos han tenido respuesta por parte del Ayuntamiento».

Uno de los episodios que mejor retrató esta «complicada» relación se produjo al año más o menos de llegar José María González Santos y su equipo de Gobierno a San Juan de Dios cuando transcendió a nivel nacional un vídeo en el que se veía a un vendedor ambulante sin licencia siendo sancionado por dos municipales. El ciudadano se quejaba amargamente de que retiraran el pescado que estaba vendiendo de manera ilegal mientras que los policías no tenían más remedio, de acuerdo a la ley, que hacer su trabajo.

«Entre la denuncia y el que se busca la vida me quedo con el que se busca la vida. Tiene todo el derecho del mundo», decía el alcalde de Cádiz al ser preguntado en una entrevista concedida a este periódico. Así encendió la mecha y causó un gran malestar entre los policías que entendieron que les había dado la espalda. Todos los sindicatos con representación en la Policía Local pidieron a través de un comunicado conjunto y de forma unánime su dimisión por dichas manifestaciones. Según dijeron entonces, el alcalde «menospreciaba y ponía en entredicho» el trabajo que hacían «incitando a la ciudadanía como máxima autoridad política y jefe superior del cuerpo a infringir la ley». Además el concejal llegó a señalar directamente a los agentes actuantes, lo que encendió todavía más los ánimos. «A ninguno de nosotros nos gusta quitar pescado ni nada a nadie pero el pescadero que tiene su local y paga sus impuestos, ¿qué? Es inconcebible que una autoridad defienda al que está haciendo mal las cosas. Aquello hizo mucho daño», recuerda el policía local con el que hablamos.

Haciendo encuestas de uniforme

Y aunque ese incidente se produjo hace ya más de un año parece que las relaciones no han mejorado mucho. Las desavenencias siguen. Así por ejemplo el CSIF mostraba recientemente su preocupación por lo que considera que es una «politización» del cuerpo. Según aseguran, a los policías de barrio el Ayuntamiento les ha puesto a hacer encuestas preguntando en los establecimientos sobre sus principales preocupaciones acerca del funcionamiento de la ciudad. «Ese no es el trabajo de un policía, para eso están los políticos o sus cargos de confianza, o los técnicos, no nosotros», denuncian.

Pero suma y sigue. Como la absoluta precariedad del parque móvil. Recientemente el Sindicato de Policía Local (SPL) lo denunciaba: Dos de cada tres coches patrullas en Cádiz están averiados u obsoletos. Los coches, los furgones y las motos se acumulan en un taller donde entran pero no salen. La falta de personal y medios, es decir de presupuesto, para poder arreglarlos es el principal problema. Un ejemplo. Actualmente en la Jefatura hay catorce motoristas. Pues bien, para esos catorce funcionarios hay tan solo tres motos.

«El elevador del parque móvil no está homologado. No pueden levantarlas por lo que no pueden arreglarlas», explica el policía local. Y ocurre lo mismo con los otros vehículos. Muchos están rotos, inutilizables, y los que hay son viejos. «Nos da vergüenza ir con ellos, suenan por todos lados. En uno de los furgones entra agua cuando llueve y en otro humo del tubo de escape. En algún servicio al que hemos ido se nos han llegado a parar y hemos tenido que llamar a la grúa. Es lamentable. Imagínate en una persecución, ¿cómo vamos a ir detrás de nadie así?». Y si esto ya no era suficiente. Ahora, tampoco hay personal para la limpieza de los vehículos. «Hace poco nos han pasado una circular en la que nos dicen que tengamos cuidado con ensuciarlos… es todo surrealista».

- ANTONIO VÁZQUEZ

«Ha aumentado el afán recaudatorio con las multas»

En el CSIF lo tienen claro. «Sí, en los dos últimos años se están poniendo más multas. Ha aumentado el afán recaudatorio del Ayuntamiento». Según denuncian, este hecho se ha incrementado los últimos meses como por ejemplo con la peatonalización que se probó con motivo de la pasada Navidad en el casco histórico. «Lo hicieron a la prisa. Ni siquiera nosotros sabíamos que se iba a peatonalizar esa zona, nos enteramos por la prensa. Los ciudadanos nos preguntaban y no sabíamos qué contestarles».

A su juicio, el Consistorio se ha volcado con grupos como el Omega, que son los que se encargan del radar, el 'multacar', el control de terrazas, etc, «porque son los que más dinero ingresan a las arcas municipales». Creen que ése ha sido el motivo por el que se ha ampliado su plantilla de cinco a once policías. Mientras que otras unidades como por ejemplo la dedicada a la atención de casos de violencia de género (creada justo por el gobierno actual) no tiene personal suficiente. Además advierten que a menudo se «estén utilizando» a los 'charlies', especializados en la seguridad de eventos especiales, las noches de fin de semana, el control de concentraciones de público… a otras funciones «para no tenerle que pagar las horas extras a otros».