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Manuel Pozo, un héroe para los más pequeños

Este sevillano es el impulsor de la donación de coches eléctricos para los pequeños ingresados en el Puerta del Mar y el Clínico de Puerto Real

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Manuel Pozo, de la Asociación Mar por la Sonrisa de un Niño narra en directo para La Voz de Cádiz su experiencia y el por qué de su asociación.

«La idea de donar coches eléctricos a los hospitales viene de que vi en uno a un niño en un triciclo, cansado de andar, y se me ocurrió donarles un coche teledirigido, para llevarles al quirófano o para que se dieran un paseo cuando acudieran a la Quimio o la Radio. Me puse el reto, y la verdad es que en los hospitales de Cádiz y Puerto Real están muy contentos. Todo es "a coste cero". Ellos solo tienen que poner el "sí". Mi hija Mar tuvo la enfermedad, y durante el tratamiento le dábamos chuches bajo conocimiento médico. Pregunté en el hospital si podía traer para los demás, y de los puñaditos pasamos a las bolsas... Les traíamos picotas, polos flash, porque con el tratamiento se les inflama la garganta... De ahí pasamos a los juguetes, a los cuadernos, a material didáctico y a los mandalas. Por lo visto utilizan diferentes colores para rellenarlos según su estado de ánimo...».

Poco explica que «un día me pasó un enfermero un tratamiento de Quimio envuelto en una toalla, porque no le podía dar la luz. Investigué y di con que había unas "cápsulas de superpoderes" que podían cubrirlos. Me puse en contacto con ellos y no podían mándarmelas, así que pensé en fabricarlas con una impresora 3D, y lo conseguí gracias a Álex, un chico de Sevilla. Lo de disfrazarnos de superhéroes surgió de un vídeo para un nene. Me daba cosa ir solo, así que busqué disfraces para hasta ocho superhéroes... El fin de semana pasado, tras hacer una entrega en el hospital Macarena de Sevilla, desconecté de las redes sociales. El domingo recibí de un chico, David Campano Gómez, una copla de Carnaval dedicada a nuestro trabajo. Es de un vecino, que no me había comentado nada... Me describe, habla de cómo cargo el coche, del disfraz, de la labor con los niños, de los juguetes, de las chuches... Ha sido verdaderamente impresionante».

Este sevillano explica que «Soy comercial, y mientras conduzco le voy dando vueltas a la cabeza... En un hospital me dijeron que no tenían internet. Cuando estuvo ingresada mi hija se llevaba todo el tiempo conectada al móvil viendo dibujos animados, y luego a mí no me quedaban megas para trabajar Este es uno de mis próximos retos, y pronto lo conseguiremos en hospitales como el de Puerto Real. Si no me llega a pasar lo de mi hija, esto no lo haría. Alguien se sentó a mi lado y me dijo: "Disfruta de la enfermedad". Se refería a lo que conllevaba, al contacto con la gente, a valorar mucho más la vida... Ahora disfruto de los momentos. Del ayer no me acuerdo, y no me preocupa el mañana. Mi mujer me da el pase y mí hija es mi motor. Son mis dos puntos de apoyo, las que me mueven, aunque a veces me pase...»