Los negocios de los bajos no abandonarán hasta que lo siga un juez.
Los negocios de los bajos no abandonarán hasta que lo siga un juez. - Antonio Vázquez
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Los inquilinos del Tiempo Libre solo se irán si lo decide un juez

Marisquería Baro afirma que todo está en manos de sus abogados y que esperarán que hable la justicia a pesar de la nueva solicitud de desalojo de la Junta

Almudena del Campo
CádizActualizado:

La salida a subasta de la antigua residencia Tiempo Libre para su transformación en un hotel depende tan solo de que los dos locales situados en los bajos abandonen este edificio ya que el procedimiento para su venta ya ha sido iniciado por parte de Patrimonio de la Junta de Andalucía.

Así, el Gobierno andaluz confirma que el proyecto para el futuro hotel está «enquistado» por la negativa de ambos negocios a desalojar el inmueble.

Se trata de la marisquería y la freiduría que ejercen su actividad desde hace años en estos locales situados en una de las mejores zonas del paseo marítimo de la capital, en plena milla de oro.

Ambos negocios decidieron dejar en manos de abogados este asunto al entender que no tienen por qué marcharse, a pesar de que la Junta de Andalucía lo haya requerido en varias ocasiones.

En concreto, la marisquería Baro ha recibido un requerimiento el pasado mes de agosto por el que la Junta le informa que se va a tramitar el desahucio.

Su propietaria señalaba que no se van a pronunciar al respecto ya que tiene que ser la justicia la que hable, confirmando así que hasta que no lo determine una sentencia judicial, seguirán desarrollando su actividad como hasta ahora.

Derribo o rehabilitación

Asimismo, queda un tercer local en el que aún están sus inquilinos, el de la Policía Autonómica, aunque quedará vacío en cuanto estén listas las instalaciones de Zona Franca a las que se mudarán en breve, por lo que el principal escollo ahora son estos dos negocios.

El consejero de Hacienda, Juan Bravo, confirmó que la venta de la antigua residencia Tiempo Libre será completa ofreciendo la posibilidad al nuevo propietario de que lo derribe o bien opte por su rehabilitación.

Recordar que este inmueble lleva cerrado al público desde hace más de una década y que, dada su ubicación, se hace necesaria su venta para reactivar y dinamizar la zona.