Inés Arrimadas, durante el desayuno en el Foro LA VOZ.
Inés Arrimadas, durante el desayuno en el Foro LA VOZ. - Antonio Vázquez
FORO LA VOZ

Inés ¿por qué no vuelves a Cádiz?

Arrimadas apadrina a Juan Marín en el Foro LA VOZ y ambos piden a los andaluces que se levanten... y vayan a votar

CádizActualizado:

«Inés ¿por qué no te vuelves a Cádiz?». Una simple cuestión puede convertirse en una expresión xenófoba o en una muestra innegable de cariño. Manda el contexto, la situación, y de la jauría del Parlament al Parador de la Tacita media un abismo que no sólo se mide en kilómetros. En su tierra natal la jerezana se siente querida por una familia que le abre los brazos y la adopta con mimo ante la hostilidad recibida por el sector independentista catalán.

Aquí pasea tranquila, cruza en solitario el paseo hasta las puertas del hotel y allí, envuelta en su abrigo gris, se saluda y abraza con un público menos multitudinario, más bullicioso. En el Foro de LA VOZ hay un ambiente más cercano al de convivencia entre amigos y compañeros que al de un mítin impersonal con desconocidos. La lideresa de Ciudadanos en Cataluña apadrina a Juan Marín y se rodea de los representantes de su partido en la provincia, tales como Sergio Romero, Francisco Javier Cano, Juanma Pérez-Dorao o Silvia Gómez.

Álvaro Ybarra, director de ABC Sevilla, e Ignacio Moreno Bustamante, director de LA VOZ, le respaldan en la mesa principal. Su energía a primera hora de la mañana no emana más que de su propio espíritu, renunciando al café para disolverse el cacao en la leche. Mira al reloj tan desafiante como cuando se encara con Puigdemont, Torra y compañía, sin más aderezos que el de su discurso.

La llamada a la acción

El salón se completa con la caravana mediática que acompaña a Marín por toda Andalucía. Periodistas regionales que se mezclan con los locales y que deslizan el dedo por las teclas mientras el resto de invitados prorrumpe en aplausos a la entrada de los dos líderes. Quiebra el hielo Arrimadas, que rompe la sobriedad del negro con una chaqueta tweed y glosa las virtudes de su candidato en Andalucía, «una persona llegada de la sociedad civil, que ha tenido que pagar sus impuestos antes de cobrar».

La línea argumental de Ciudadanos la recitan de memoria los vecinos de pupitre. A pocos metros de meta un mayor esfuerzo es baldío. Su intención es traspasar la piel y tocar profundo, a lo Blas Infante: 'Andaluces, levantaos... y salir a votar el domingo', porque hay esperanza.

Cinco minutos, unas gotitas de perfume fresco, y turno de un Marín trajeado con corbata grana, sin mayor simbolismo. «Como decía Ines...», suelta en ocasiones quien atisba las bondades de su formación. Durante media hora, paseo por Cádiz, Andalucía, Cataluña, España y hasta Bruselas para el regreso al 2-D. «El que calla otorga, y el que otorga es cómplice». Momento álgido de tensión para finalizar con el chascarrillo. Demanda el voto naranja inconformista «frente a los que hablan con animales», por aquella conversación entre Juanma Moreno y una vaca.

Su experiencia en el Campo de Gibraltar

Las preguntas se amontonan si bien discurren con ligereza. Arrimadas cuenta esa anécdota, de cuando fue a una farmacia catalana con la tarjeta del SAS para sacar una receta «y me dijeron que eso valía lo mismo que la de una discoteca. Absolutamente nada». Faena de aliño de Marín con VOX, el miura al que nadie se acerca demasiado, y recuerdos de la catalana de su etapa laboral en el Campo de Gibraltar. «A Pedro Sánchez le han tomado el pelo». Impresionante la velocidad con la que es capaz de cambiar el guante de seda por el puño de acero sin permutar su encantador aspecto.

Así es lógico que sus fieles, todos presumiendo de su foto en el móvil, suspiren por la vuelta a sus orígenes mientras sujetan el palo 'selfi' de marras. Pero esa vuelta 'pa' cuando. «Ahora tengo un asuntillo pendiente por ahí arriba». Nada importante.