El alcalde de Cádiz, Kichi, junto con el líder de Podemos en un acto público celebrado en Cádiz.
El alcalde de Cádiz, Kichi, junto con el líder de Podemos en un acto público celebrado en Cádiz. - ANTONIO VÁZQUEZ
POLÉMICA DEL CHALÉ IGLESIAS Y MONTERO

El futuro de Kichi en Podemos, en jaque

El resultado de la consulta a las bases por la polémica del chalé podría cuestionar su continuidad en el partido o reforzarle

CÁDIZActualizado:

Podemos vive en estos días sus horas más bajas como consecuencia de la compra por parte de su líder, Pablo Iglesias, y de su pareja y portavoz de esta formación en el Congreso de los diputados, Irene Montero, de un chalé en la sierra madrileña por cerca de 600.000 euros.

La polémica está servida y se ha generado un gran revuelo entre las bases de Podemos, con adeptos y detractores de esta decisión, que ha provocado que ambos dirigentes hayan dejado en manos de los militantes su continuidad en sus respectivos cargos.

Desde el pasado martes y hasta hoy mismo está abierto el plazo de la consulta a las bases, con un total de 487.772 inscritos, para decidir sobre el futuro de Iglesias y Montero en este partido en el que la guerra está abierta por la diferencia de pareceres entre sus miembros más destacados.

Ambos ya han comunicado que, independientemente de los resultados, si la participación en la consulta es baja dimitirán igualmente. Como mínimo, se han marcado superar los resultados de Vistalegre II, donde se obtuvieron más de 120.000 votos, cifra que -a su juicio- sería «espectacular».

La noticia sobre el chalé se conoció a principios de la pasada semana, saltando todas las alarmas entre el resto de los grupos políticos, que echaron en cara la incoherencia del líder de Podemos y de su pareja, ya que no estaban predicando con el ejemplo de lo que ambos defendían cuando llegaron a la política.

Uno de los más críticos hacia Iglesias y Montero ha sido precisamente el alcalde de Cádiz, del sector anticapitalista de Podemos, José María González Santos ‘Kichi’, pareja de la líder del partido morado en Andalucía, Teresa Rodríguez, también de esta corriente.

El regidor gaditano, ya asentado en la ciudad tras tres años de gobierno y haberse creado una marca propia, comenzaba su primer asalto contra Iglesias acogiéndose al código ético de Podemos.

Aseguraba que «no es una formalidad» sino «el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones, suponiendo renunciar a privilegios como el exceso de sueldo». En un comunicado, Kichi también expresaba que «ni lo he pensado ni quiero dejar de vivir y criar a mis hijos en un piso de currante en el barrio gaditano de La Viña» recordando a su vez que dona parte de su sueldo a asociaciones y entidades de la ciudad.

La franqueza con la que habló el alcalde gaditano encendió aún más la mecha ya que la disputa política no se ceñía solo a Iglesias y el resto de las formaciones políticas, sino que se centraba ahora en su propia casa, en su propio partido. Las palabras de González Santos fueron objeto de debate de comentaristas políticos en los medios de comunicación, poniendo de manifiesto la clara división existente entre los distintos sectores del partido.

Kichi lanzaba así un órdago a su propio jefe. A un año de las Elecciones Municipales, el alcalde no se puede permitir el lujo de perder apoyos y quiere asegurarse cuatro años más en la Alcaldía de la ciudad. Ha preferido apostar por sus ideales antes que defender una decisión personal del líder y fundador de Podemos que le pudiera ocasionar un claro desgaste en la capital.

«Revolucionarios no, revoltosos»

Enseguida entró en el ruedo Juan Carlos Monedero, cofundador del partido morado, que criticó duramente las palabras del primer edil gaditano calificando a los anticapitalistas como «revoltosos» y defendiendo de manera férrea la intimidad de Iglesias y de su pareja. La pelota estaba en el tejado del alcalde, que ni corto ni perezoso, no calló y dirigió una dura carta hacia Monedero en la que le advertía de que «difícilmente nos van a perdonar que nos equivoquemos de bando. Hay muchas Españas y nosotros nos debemos a la de la gente humilde», sentenciaba el alcalde.

«Dudas de comportamiento»

Mientras Monedero no ha continuado con esta polémica, el propio Iglesias abría definitivamente la guerra contra Kichi asegurando que aunque le ha apoyado en numerosas ocasiones, ha tenido sus «dudas» sobre determinados comportamientos del primer edil, caso de la concesión de la medalla a la Virgen del Rosario, calificada por el líder morado de «virgen de madera», o en la construcción de las fragatas para Arabia Saudí en los astilleros gaditanos. Y, señalaba, «le he apoyado porque entiendo que como alcalde estaba haciendo lo que considera mejor para su pueblo».

Toda esta sucesión de hechos ocurridos en los últimos días llevan a pensar qué será del futuro no sólo de Iglesias y de Montero, que lo decidirán las bases, sino del propio Kichi.

Un buen resultado en la consulta popular que termina hoy podría catapultar al alcalde gaditano dentro de Podemos, al haberse pronunciado tan claramente en contra de las tesis de su líder. Sin embargo, si Pablo Iglesias e Irene Montero se vieran obligados a marcharse por decisión de las bases o por una baja participación se abriría la posibilidad de que los anticapitalistas, con Miguel Urbán y Teresa Rodríguez a la cabeza, escalaran posiciones y se hicieran con el poder de la formación morada.

En la provincia de Cádiz, donde no han podido confirmar desde Podemos el número total de inscritos que participarán en la consulta, han mostrado su respaldo a Pablo e Irene abiertamente en sus cuentas de Twitter los dos diputados nacionales, Noelia Vera y Juan Antonio Delgado.

Sin embargo, de los parlamentarios andaluces de esta formación solo se ha pronunciado Teresa Rodríguez mostrando su solidaridad a ambos líderes aunque por el «acoso mediático» que afirma que están sufriendo y no haciendo referencia directa a la polémica de la compra del chalé en la sierra.