OPINIÓN

Francisco

Hay personas presuntamente cristianas que calumnian al Papa hasta el extremo de calificarlo de hereje y de cismático

Ramón Sánchez Heredia
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Escribo estas líneas con toda humildad para decir lo que creo. Estamos en tiempos que reclaman claridad y no tapar ni ocultar la verdad pues como indicó Juan Evangelista «la verdad os hará libres» (Jn 8, 32).

Confieso públicamente mi admiración hacie el Papa Francisco. Está mostrando con un lenguaje actual y accesible para todos y todas el Mensaje de Jesús de Nazaret, cómo ser cristiano en nuestro tiempo tal según se recoge en los Evangelios. Un mensaje centrado en el amor radical de Jesús, caracterizado por hablar de amor y no de odio, de perdón y no de condena y de misericordia y no de rencor. Esto no gusta a todos pues no es fácil llevarlo a cabo y es contrario a los valores de nuestra sociedad.

Este mensaje de amor ha existido siempre. Como me contaron una vez, podemos tirar una figura de piedra en el mar y si la sacamos al cabo de mil años entonces ya no se verá esa figura perfecta, sino cubierta de conchas, algas... sería irregular y con muchos elementos adheridos. La figura de piedra sigue existiendo pero hace falta limpiarla para que se vea nítidamente. Dentro de las cosas adheridas habrá las que tienen valor y otras que solo sirven para taparla o dañarla. Las de valor que ni dañan ni tapan la figura se pueden volver a colocar pero desecharemos todas las que la ocultan. Esto puede ser considerado como una parábola en la que la figura de piedra es el Mensaje de Jesús mientras que el mar es nuestro mundo durante mil años y lo adherido es todo lo humano bueno y malo.

Para algunos, el pecado de Francisco es buscar que miremos y busquemos directamente la figura de piedra, el Mensaje, los Evangelios. Ellos prefieren que todo permanezca inamovible, inmutable, que siga todo lo adherido, por diversas razones mundanas de toda índole desde comodidad, seguridad personal, intereses, poder institucional, cobardía... Cada persona es libre de pensar y opinar, siendo ello respetable.

Es paradógico, sin embargo, que los ataques contra Francisco más duros, incluso calumniosos, sean diseñados y estratégicamente preparados por declarados cristianos mientras que recibe el respeto de alejados y de otras religiones. Nos encontramos con personas que presuntamente cristianas calumnian al Papa Francisco hasta el extremo de calificarlo de hereje y de cismático. Basta ver las redes sociales, videos e incluso algunas tertulias en medios de comunicación. Pero no son los únicos ataques. Desde otras esferas sus formas son más peligrosas, más ladinas. Son los que silencian los mensajes de Francisco o peor aún los desvirtúan o manipulan. Incluso se sabe que algunos se atreven a decir en pequeños círculos que este papado pasará, es pasajero, una tormenta y pronto se volverá atrás en sus reformas. Desean implícitamente que acabe pronto este tiempo, es decir la muerte o renuncia del Papa.

Cada Papa está inmerso en una época histórica. Cada uno tiene un carisma papal personal. Hay ejemplos muy diversos en los siglos XX y XXI. Pero todos han tenido algo en común: sufrimiento con su servicio. Por ello, admiro a todos ellos porque no es fácil llevar adelante una institución de dos mil años, que es humana y como tal se ha convertido en un poder humano. Algunos piensan más en esto, en el poder, que en ser cada día más servidores de la comunidad como establecen los Evangelios.

Francisco es Papa universal, no europeo. Ya hay más católicos en los demás continentes que en Europa y por ello habla de la periferia (también hay periferia en nuestras sociedades), de una Iglesia de los pobres, una Iglesia que sea Casa de Campaña, etc. No inventa nada. Son los mensajes de los Evangelios que son radicales. Sobre todo, si se comparan con los de nuestra sociedad occidental aburguesada.

Rezo por Francisco para que inspirado por el Espíritu Santo culmine la misión que le corresponde y soporte el sufrimiento que le están imponiendo.