Fran González, entre Irene García y Adriana Lastra.
Fran González, entre Irene García y Adriana Lastra. - Antonio Vázquez
ELECCIONES MUNICIPALES

Fran González, candidato socialista contra las bromas

Adriana Lastra presenta al aspirante a la Alcaldía de Cádiz en una Cárcel Real llena de militancia de otro tiempo y tras una de las semanas más difíciles del PSOE desde la última batalla interna

CádizActualizado:

Hace unos cuatro años, para explicar uno de los recientes y frecuentes batacazos electorales del PSOE a nivel nacional, el necesario Íñigo Domínguez fue a varias agrupaciones socialistas de barrios madrileños el día de autos y votos. Se limitó a reproducir escenas, ambientes y conversaciones con militantes.

Una de sus conclusiones explicativas del descenso de apoyos electorales fue algo similar a una certeza: «Allí donde estuve, no había casi nadie con menos de 50 ó 60 años». El ejemplar corresponsal y reportero hubiera vuelto a firmar la frase en la presentación del candidato del PSOE a la Alcaldía de Cádiz, Fran González, en la Casa de Iberoamérica (vulgo Cárcel Real).

Entre el numeroso público -varios y sorprendentes centenares- la edad media era llamativa por alta. Decenas de ex de todo tipo, del Congreso, del Senado, de la Diputación, del Ayuntamiento local y, desde hace poco, de la Junta. Militantes y simpatizantes (estos actos los hacen todos los partidos en exclusiva para los ya convencidos) en la jubilación o soñándola, a varios años luz de la primera y última comunión. Claro que había algún joven y algún niño, pero su número era bajísimo.

Además, casi todos los presentes que no han llegado al medio siglo eran trabajadores del partido, responsables técnicos, periodistas o representantes institucionales. Porque el PSOE, en Cádiz como en Basauri, se ha convertido en una formación con una legión de veteranos a la que representa un grupo de aspirantes a relevarles y renovarles. Los últimos tratan de convencer a los primeros con escaso éxito, como demuestra la incruenta y enésima revisión de la batalla del Ebro de esta pasada semana.

Comienza la campaña electoral

En las primeras filas, un grupo de representantes de la empresa gaditana. De Antonio de María y Fali Fernández a Nono Copano y Carlos Medina entre una veintena. Escuchaban atentos, no aplaudían por cuestiones más estéticas que éticas. Ejercían el papel de relatores, ya saben, como testigos imparciales, escribanos sin tinta, que igual van a escuchar a un partido que a verlo. En ese ambiente de exigencia propia y ajena, se desarrolló un acto que abre la campaña electoral para los socialistas gaditanos en el supuesto de que alguna vez se hubiera cerrado.

Abrió el turno de minimítines la secretaria provincial socialista, Irene García, otra de las jóvenes obligadas a rendir cuentas a mentores y público veteranos. Pese a sus profundos y públicos enfrentamientos con Fran González -por mor de Pedro y Susana-, le definió como «compañero con el que he trabajado codo con codo». Una lírica forma de referirse a los codazos que aún sangran.

Alertó de la llegada del coco ultraderechista como si no hubiera venido ya y dio paso a la vicesecretaria del PSOE federal, Adriana Lastra. La enviada de Pedro Sánchez dedicó tres cuartos de su intervención a tratar de explicar el enésimo carajal interno, interinstitucional y generacional que ha vivido su partido esta semana a cuenta de ese conflicto catalán del que algo habrán oído.

Llegó a pedir a los de su propio partido «que ayuden un poquito, que es un momento muy difícil». Era el punto de partida. En la semana horríbilis número 58 del PSOE en los últimos tres años, tuvo que dedicar tanto tiempo a criticar a los movilizados contra el presidente del Gobierno, «a los que se envuelven en la bandera de España para cubrir sus miserias», que puso de los nervios a los organizadores del acto.

Entre dientes mascullaban «habla ya de Fran, habla ya de Fran». Cuando regresó al guión local y habló de la política municipal, concluyó que «ya vale de la broma», refiriéndose al posible mal gobierno local de José María González Santos y los suyos. Nadie se lo recordó pero cabría decirle que ese mandato -al parecer desastroso y humorístico- al que se refería está propiciado, únicamente, por los imprescindibles votos de los cinco concejales socialistas. Sin ese respaldo -pueda parecerle justificado o no a cada ciudadanos y lector- esa «broma» no habría existido.

Con esa presentación, Fran González subió al estrado para decir enseguida: «Quiero ser el próximo alcalde de Cádiz». Que no quedara duda de que era el primer mítin socialista para las elecciones de mayo. Pero enlazando su frase con el pacto de PSOE-Podemos que Lastra bautizó como «broma», conviene recordar que todo apunta a que para ser regidor -sea más o menos probable-, necesitará reeditar ese cachondeo que la dirigente socialista considera que preside el Ayuntamiento de Cádiz.

Idéntico pronóstico cabe hacer para los candidatos de Podemos, Ganemos, PP, Ciudadanos y Vox. Resulta impensable, ahora, pensar en un partido que gobierne una institución en solitario, sin la luz verde de otros (como el PSOE en Cádiz) y sin coaliciones para proclamar o dirigir.

Primero se vio obligado a justificar, por enésima vez, su apoyo al actual alcalde en junio de 2015, para luego añadir que «es el momento de que el cambio real llegue a Cádiz». El anterior, ya quedó dicho, fue una «broma». Se anunció como «el alcalde que ponga en marcha todas las oportunidades que tenemos, todo el talento que nos rodea, para impulsar a la ciudad hacia el futuro, para que levante el vuelo. Los socialistas somos la alternativa solvente, responsable, con capacidad de gestión, que plantea propuestas a las prioridades de Cádiz y sabe cómo llevarlas a cabo, los que siempre están en el lado de las soluciones».

Un proyecto con cuatro pilares

«Ya basta de un equipo de Gobierno que sólo sabe de polémicas y excusas, de la falta de previsión, de la incapacidad para la gestión, del victimismo», remató el candidato como si no tuviera nada que ver.

El candidato del PSOE, ya en terreno mitinero y programista, detalló los cuatro pilares sobre los que pretende construir el futuro de la ciudad, basado en un 'Cádiz de oportunidades', un 'Cádiz amable' de la mano de la cultura y el ocio, un 'Cádiz para vivir' y una 'Cádiz guapa', con barrios, con plazas, con calles, con parques bien asfaltados, iluminados, señalizados y con un buen mobiliario urbano.

Irene García, antes, aparcados todos los desencuentros en doble fila, había destacado posibles cualidades del candidato socialista a la Alcaldía de Cádiz: «Representa el diálogo, ha desatascado problemas enquistados y ha liderado el único proyecto posible para esta ciudad, frente a un gobierno de izquierda ficticia y cantos de sirena; frente a una derecha cuyo candidato es un ejemplo de fracaso, ya que no fue capaz siquiera de sacar partido al Bicentenario y Cádiz 2012 durante el mandato del PP con lo que significaba ese tren para la capital».

Queda inaugurada esta campaña. La que nunca acabó.