Eduardo Rovira, portavoz de PACMA en Cádiz.
Eduardo Rovira, portavoz de PACMA en Cádiz. - L.V.
MEDIO AMBIENTE

«Han empezado a capturar palomas contra su compromiso electoral»

El portavoz del PACMA, presente en 'Los Directos de LA VOZ' afirma que el problema con estas aves en las terrazas «se soluciona recogiendo los restos de los bares cada 45 minutos con una escobita»

Antonio Juncal
CádizActualizado:

Eduardo Rovira, portavoz en Cádiz del Partido Animalista PACMA, ha sido el protagonista de 'Los Directos de LA VOZ' de esta semana. La formación presentó el pasado día 4 una denuncia contra el equipo de Gobierno municipal con carácter de urgencia para que paralizase la captura de palomas, a la que todavía no han tenido respuesta oficial. Por comentarios han sabido que las jaulas-trampa serán retiradas en breve. El PACMA ha pedido información sobre cómo se están efectuando esas capturas y cuál es el destino que se le da a los animales. Rovira expresa el temor de que «los estén sacrificando».

Los animalistas llevan desde que el actual ejecutivo entró al Ayuntamiento de Cádiz, hace cuatro años, proponiendo una «solución ética» a la situación, y hablan de «opciones menos lesivas» que el sacrificio. Lo que más les choca es que se trata de «medidas que ya llevaba en su programa el actual equipo de Gobierno». «El problema es que no nos informaron, porque lo que se está haciendo no es lo que hablamos en las reuniones que hemos mantenido con ellos», se lamenta.

Habla de que la captura «no entra dentro de las soluciones ideales», ya que se pueden provocar lesiones en los animales. «Las jaulas-trampa pueden tener un pase, pero la captura con redes hace que queden atrapadas, y se puedan romper las alas y las patas». Asimismo se lamentan que con este procedimiento «los pollos son separados de sus madres, lo que puede hacer que mueran de hambre».

9.000 palomas en Cádiz

Cuando se produjeron las últimas capturas (con el PP todavía en el Gobierno municipal), el censo de palomas alcanzaba los 15.000 animales. En la actualidad este se sitúa en los 9.000 ejemplares, el triple de lo deseable. «Nos tememos que si hoy no lo controlamos, al final el Ayuntamiento tome por su cuenta una solución drástica».

El modelo propuesto por el PACMA ya ha sido implementado en otras ciudades, y desde los Ayuntamientos de Jerez y Rota se han mostrado «muy interesados» por él. Se fundamenta en dos vías que repercutirían en el Ayuntamiento gaditano. Por un lado, la colocación de palomares ecológicos, donde las aves anidarían, y en los que los huevos fecundados se sustituirían por otros falsos. La segunda en el suministro de pienso esterilizante por parte de dispensadores autorizados.

Aunque partían de la idea de instaurar una campaña de multas para los ‘alimentistas’ de palomas, ahora se inclinan por la figura de un carnet similar al necesario para dar de comer a los gatos callejeros. Admiten el riesgo de que los gorriones (cuya población ya de por sí está mermada) pudieran tener acceso a este pienso esterilizante. Sus alternativas se basan en dispensar un pienso más grande, «algo de lo que en Barcelona ya se han hecho pruebas con éxito». Los planes iniciales trazaban la disposición de 14 palomares y 14 dispensadores, con lo que la población de palomas se podría normalizar en cuatro años.

«Como querían una solución inmediata que les diera rédito político, en vez de un compromiso ético, el equipo de Gobierno ha empezado con las capturas, algo que además va en contra de su compromiso electoral». Se quejan. PACMA achaca estas «prisas» a «presiones del sector hostelero». Precisamente, los animalistas sumarían a esa doble intervención que proponen una campaña de concienciación, porque entienden que «se ha demonizado» a las palomas, que ahora tienen «su imagen muy perjudicada».

Uno de sus focos de atención es el sector hostelero. «Entiendo que cuando en un bar se concentran 60 palomas sea un problema, pero acuden donde hay alimento», advierte Rovira. En este sentido, critica que «el problema es que los bares barren cada ocho horas, y se acumulan los restos». Habla incluso de «infracción leve» por parte de los propietarios de terrazas. «Todo se soluciona si recojo los restos que deja el bar cada 45 minutos con una escobita», concluye.