Fallece Manolo Santander

Más de una docena de artículos que resumen la filosofía cadista de Manolo Santander

Durante casi siete años, el chirigotero escribió en La Voz de Cádiz sobre su particular forma de entender el fútbol y su amor al Cádiz CF

LA VOZ
CádizActualizado:

Durante casi siete años, el chirigotero Manolo Santander escribió semanalmente en La Voz de Cádiz una serie de artículos sobre su particular forma de entender el fútbol y su amor por el Cádiz CF. Aquí, una muestra de algunos de ellos.

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  1. 'Cadistas' (19-10-2004)

    «Chari mi cuñada, por cosas del destino (que aquí se llama no tener trabajo) se fue a Cataluña a trabajar. Bueno, pues hace mil malabares y mil combinaciones para cuadrar que todas las vacaciones le toquen vestida de amarillo empujando al Cádiz. Cadista.

    Javi, ex ciclista profesional, catalán, un hombre más que hace valer el dicho de que los gaditanos nacen donde les da la gana, y al que el fútbol le importaba lo mismo que a mí el lanzamiento de martillo. Bueno, pues después de pegarse mil y pico de kilómetros hasta llegar a la tacita de plata intenta convencerme a mí para irnos a Murcia a ver al Cádiz. Cadista.

    Pepe, el tío de mi mujer, que también tuvo que emigrar para buscarse las habichuelas, recorre toda la parte norte de España detrás del Cádiz y además por televisión y por la radio sufre en la distancia y por cada gol que marca nos llama por teléfono para saltar, chillar y abrazarnos por el boquete del aparato. Cadista.

    Jesuli, mi amigo, de El Puerto Santa María, se hace socio del Cádiz cuando estaba en Segunda B para compartir conmigo mi sufrimiento y no viene a ningún partido y cuando gana el Cádiz me llama por teléfono como si le hubieran tocado en la lotería un montón de millones. Cadista.

    El domingo después del partidazo ante el Celta, una muchacha joven embarazada, -para darme la puntilla, me enseña el carné de socio del Cádiz del niño que todavía no ha nacido. Cadista.

    Con todo esto lo que quiero es rendir un homenaje a todas esas personas que por suerte o por desgracia, o por no haber nacido todavía no pueden disfrutar como quisieran del equipo de sus amores. Por eso grito a los cuatro vientos: Viva mi Cádiz, vivan los cadistas, vivan sus cojones».

  2. 'Bien Pepe, bien, pisha' (26-10-2004)

    «No se nos hizo caso. Aunque mi amigo el Yuyu (que por cierto está en expansión) y yo avisamos que se avecinaba algo incontrolable (la fiebre amarilla) nadie nos hizo caso, nadie inventó una vacuna, nadie puso freno y esto se ha convertido en una deliciosa catástrofe. El mundo es amarillo. 

    Piensen un poco y se darán cuenta: la paella, amarilla; los bordillos de las aceras, amarillos; los Simpsons, amarillos; los pirulís de La Habana, amarillos; no existe ningún momento del día en que no vea algo amarillo... las tortillas, los batidos de vainilla, la merluza rebozá..., todo es amarillo, incluso hay un país (China) donde nacen no sé cuantos niños por minuto todos amarillos. Esto no tiene fin.

    Según un científico japonés (amarillo él) el brote de esta epidemia está localizado en una persona en concreto: Pepe Mata. Yo lo conozco. Lo he visto a mi lado, vestido del Cádiz incitando al respetable a animar al equipo gaditano en los momentos chungos, en esos en los que estaba más cerca de la desaparición que nunca. Movilizando al cadismo, organizando manifestaciones y concienciando a la gente de la importancia del amarillo.

    Lo he visto en mil desplazamientos peleándose por sus colores, y lo veo con chaqueta y con corbata en el palco tragándose pa dentro sus gritos. 

    El es el culpable de vestir de amarillo no sé cuantos pueblos de la provincia, de vestir de amarillo lugares donde nunca ha estado ni un gaditano, él es el que tiene la culpa de esta fiebre incontrolable.

    Muchas veces me gustaría escribirle un pasodoble, pero ya no estamos para lágrimas tontas, por eso creo que con esto te vale. Bien Pepe, bien pisha».

  3. 'Los anti' (2-11-2004)

    «Como ya habrán podido comprobar, no soy un virtuoso utilizando las letras y hay veces que hasta me lío con ellas, pero de lo que estoy seguro es que cuando alguien antepone el Anti a una palabra, es negativo. 

    Dicen que España está dividida en dos, madridistas y antimadridistas. O sea, si somos más o menos sesenta millones, treinta son del Real Madrid y los otros treinta se lo reparten el resto de equipos de todo el país. Es fácil encontrar una bufanda, bandera, gorra..., con la leyenda -soy antimadridista- pero es imposible encontrar alguna que ponga, Soy antibarcelonista, Soy antiatlético, Soy antiosasunista... Eso lo único que hace es engrandecer al equipo en cuestión. Todos contra uno.

    Todo esto a mí me importaba un pimiento hasta que un día en uno de esos pueblos donde vamos a cantar se me acercó un chaval con una bufanda anticadista y entonces me acordé de todo lo anterior y me dio una especie de alegría. Eso quiere decir que estamos creciendo. Mi hijo por Reyes me va a pedir las camisetas, la mochila, el chándal, todo lo que pueda del Cádiz, pero no creo que me pida una bufanda que ponga Soy antipoliejido, antialmería, antiterrassa, porque ni siquiera las hacen -las nuestras sí-. Incluso aquí muchos estaban esperando que perdiéramos para decir: ¡yo lo sabia! el Cádiz no vale ná ...

    Demostrando así su anticadismo. Por el contrario, nuestra afición, aún perdiendo 0-1, se volcó en animar a su equipo sin dar ningún grito antialavecista o antivasco, demostrando así que sólo nos importa lo que hagan los nuestros. Eso es ser grande. Si alguien dijo: «Los perros nos ladran, es porque cabalgamos». El Cádiz cabalga hacia delante, que nos ladren y que salgan del armario todos los anticadistas del mundo que estaremos de enhorabuena».

  4. 'Recogepelotas' (9-11-2004)

    «Me he llevado cerca de un mes dándole vuelta al coco para ver de qué manera montamos un frente popular, con recogida de firmas, manifestaciones, y todas esas historias y así intentar convencer a la directiva cadista para que contraten a las famosas recogepelotas del campeonato de tenis. O en su defecto, que pongan a las ninfas vestidas de piconera. Pero no, me he dado cuenta que ser recogepelotas del Cádiz no es cualquier cosa. Pertenecen a la historia del club, son casi una institución. Eramos muchos los niños que sentíamos envidia al verlos saltar al campo con esos monos blancos deteriorados, que a todos les quedaban por los tobillos. Eran auténticos personajes gaditanos, los últimos mohicanos, esos niños malos, espabilados, que se apuntaban a un bombardeo, pues eran también cabezudos en aquellas cabalgatas por el campo del sur persiguiendo a las majorettes, aguadores en Semana Santa y pajes reales en Navidad. Polivalentes. 

    Se cuentan mil historias sobre ellos: la del Pipa (hermano del Libi) haciéndole una cachita a Ñito, portero del Granada, el cual respondió pegándole un guantazo (que este exageró y terminó en camilla) formándose una de las broncas más grandes recordadas en Carranza. O aquel otro que fingió que el linier le había dado con el banderín y rodó hasta cerca de medio campo formando otra pajarraca de categoría. O quien no recuerda al Charlot tardando una vida en recoger los balones cuando iba ganando el Cádiz. Eran especialistas en perder tiempo y Êen tocar las pelotasË a los porteros del equipo contrario. Sé que todo esto que cuento puede ser tratado de antideportivo. Lo sé, es cierto, pero eran también otros tiempos, aunque reconozco que no me importaría que los recogepelotas que vayan a actuar mañana hicieran un cursillo acelerado para que los imitaran cuando le vayamos ganando al Betis».

  5. 'Fútbol y coplas' (25-01-2005)

    «La relación que siempre ha existido entre el Cádiz y el Carnaval ha sido nefasta. Cada vez que el Cádiz jugaba en estas fechas al equipo le entraba una torrija que no era normal y no ganábamos nunca. Tengo grabado en la mente goleadas del Sevilla, con un futbolista austriaco vacilando, o del Sporting de Gijón, con el ascenso de por medio y las chirigotas por medio el campo, que le cortan el cuerpo a cualquiera. Puede ser que les piquen los papelillos dentro de las camisetas a los futbolistas o que las serpentinas se les enrollen entre las piernas y les estorben para practicar su juego, no lo sé, lo cierto es que existe como una maldición que a mí me preocupa.

    Yo, como chirigotero que soy, doy la cara por mis colegas y puedo demostrar que nuestras coplas no tienen la culpa de crear desánimos, es verdad que hemos vivido una época donde todo lo que se le cantaba al Cádiz tenía algo de cachondeito, letras como: «Ay Cabrera, que todas las tiras pa fuera» (del Lobe y compañía) o las mil y pico dedicadas a Linares y sus cualidades no levantaban precisamente la moral de nuestros muchachos, pero todo estaba hecho con cariño. Pero tampoco debemos olvidar que se le han escrito letras salidas del corazón, cosas como: «cumplieron nuestros colores tres cuartos de siglo de historia y solera» (de Quiñones) o sin ir más lejos «me han dicho que el amarillo» (mía, gracias a Dios) han servido de acicate para vivir la fiebre amarilla que ahora vivimos.

    No creo que exista un solo autor gaditano que no le haya escrito una letra al Cádiz ya sea humorística o pasional, eso quiere decir que es muy nuestro.

    Sólo tenemos que actualizar un estribillo del maestro Enrique Villegas dedicado a un futbolista llamado Mosquera y escrito para los Dandys Negros para ver que esto funciona, sería algo así como: «Venga Oli, Oli, mete ya otro gol que estamos en primera, ay Oli, en primera división, ja,ja,ja,ja,ja,ja».

  6. 'La furia española' (29-3-2005)

    «La Furia Española: ¿eso que es joé?, es como los cocorocos que todo el mundo habla de ellos y nadie los ha visto. Por lo visto la última vez que apareció fue en aquel España-Malta del 12 a 1 tan famoso y que ahora visto a toro pasado parece un poco sospechoso. Pero, ¡quieto!, para recuperar esa famosa Furia nuestro seleccionador El Sabio de Hortaleza, sí, el Sabio porque hay que ser listo para ser seleccionador con un currículum que es ganar una Copa del Rey cuando Franco era corneta, un ascenso del Atlético de Madrid con la ayuda de todos los estamentos posibles, entrenar a Betis y Mallorca y no dejarlo entre los diez primeros y cuyo mérito más sonado es sacar de las catacumbas la letra del himno nacional de España escrito por Pemán, nos enfrenta a la gran potencia futbolística que es China, equipo cuya mayor dificultad es decir la alineación de un tirón y sin equivocarse y que con tanto Whan, Chin, Chan, Chun, Clan, en vez de un equipo más bien parecía que se le había caído la tapadera de la olla express y al que el equipo de mi barrio un día corriente les mete catorce en la primera parte.

    La Furia ¡ja! Para ganar en el pequeño Maracaná nos hace falta la Furia aquella que yo llamaría SUERTE que tuvo un equipo mediocre y que con un gol de Rubén Cano que ni él sabe con que le dio y que entró a la remanguillé eliminó a una Yugoslavia cuyos futbolistas después se rifaban por toda Europa. 

    La autentica Furia Española y que yo llamaría CABREO, es la que tenemos todos los aficionados del equipo de todos, con unos futbolistas que van de supermegaestrellas y que a la hora de la verdad siempre la cagan y quedan eliminados por superpotencias como Corea, Bélgica, Grecia, Paraguay y que a falta de nuestra temible Furia le echaron más cojones que nosotros y nos mandaron al mismísimo cara++

    Por todo esto, puedo afirmar que la Furia Española no existe, lo de los cocorocos no lo sé, lo que es seguro que existe y que lo veremos el miércoles es la Guasa Española».

  7. 'Los b' (05-04-2005)

    «Que yo estoy majara, no es un secreto, que puedo demostrar hasta con papeles que tengo un punto en el coco, es verdad, por eso tengo una licencia para equivocarme y decir cosas que todos pensamos pero nos da vergüenza decir. Esto viene a cuento a que me repatea la cara y me entran cristalitos en el estómago al ver que mi equipo el que representa las ilusiones y los amores de una ciudad se tenga que jugar la vida con el equipo B de otra ciudad, me da vergüenza. Hagas lo que hagas esta mal, si le ganas es lo normal y si pierdes cachondeito. Yo soy un niño de barrio y en él siempre había dos pandillas, los chicos y los mayores, cuando había guerrilla éramos los chicos de un barrio contra los chicos del otro barrio, los mayores estaban para intervenir si veían que un mayor del otro barrio se metía, lo lógico, lo normal. 

    Pienso que no es normal, que es antinatural, que un club, que una ciudad se tenga que jugar su futuro contra los niños chicos de otra que por cierto no se juegan nada y que puede haber muchos intereses de por medio. Me han dicho que en Inglaterra, Alemania, Italia... en todas las ligas importantes, existen ligas paralelas donde juegan todos los B, lo normal. ¡Yo estoy majara! Pero mandaría también a nuestros B, ¿Que perdemos? Da igual ¿pero y la dignidad? Recuerdo que el mejor B de la historia lo tuvo el Real Madrid, pues jugó la final de la Copa y llegó a Europa pero se llamaba Castilla, era otra cosa llamarte B es como quitarle importancia a tu enemigo, ¿se imaginan ustedes mi chirigota concursando en juveniles?

    No sé, no sé, quizás sea la cagalera que tengo a estas alturas de liga, quizás sea que me gustaría que esto lo leyeran en Málaga y nos echara un cable pero no puedo quitarme de encima ese regustillo a inferioridad.

    Pero bueno, va a ser la única vez en un mi vida y que no se repita que me voy a alegrar de que unos hombres vestidos de amarillos le peguen una paliza a unos niños vestidos de azul y blanco. Ellos se lo han buscado».

  8. 'Agustina y Lola' (4-12-2005)

    «Que las mujeres hayan decidido desde hace algún tiempo entrar a chorro en el mundo del fútbol es de lo mejor que le ha pasado a este deporte desde su invención. Aquellos tiempos en que ver a una mujer en las gradas era anecdótico y las que lo hacían eran señaladas, gracias a Dios han pasado a la historia, y por suerte para los clubes ha sido una avalancha de nuevos ingresos. Que las mujeres son más espabiladas que los hombres también está demostrado y que cuando se proponen algo lo consiguen, está fuera de duda. Por eso no nos extrañemos que en poco tiempo empiecen a copar las directivas de los equipos de todo el país y estoy seguro que traerán nuevas ideas. Como tampoco sería de extrañar que entraran en el mundo del arbitraje y tengamos una nueva generación de trencillas. Pero que las mujeres cuando se le cruzan los cables, tienen cacarucas tampoco es un invento mío. Puestas a defender lo suyo se convierten en leonas pero con cristalitos en el estómago y es mejor desaparecer. Por eso no hay nada peor que una mujer forofa de su equipo.

    Agustina es una mujer que aunque lleva en Cádiz tres cuartas partes de su vida, nació en Zaragoza, y aunque habla y vive como una viñera más, nunca ha renegado de ser maña, y se hace socia a distancia de su Zaragoza de su alma. Ella tiene una mercería, tienda de ropa, aquí en su barrio, heredada de su padre y que pomposamente se llama «Galerías Aragón». Es de esas que venden calzoncillos que en el primer lavado se le rompe el elástico y te llegan a las rodillas, calcetines que con la goma te cortan la circulación y que al cuarto de hora tiene tos los dedos fuera, toallas que mojan más que secan, batas de guatiné, chándals chungos, pijamas, etc., y todo esto a plazos. En ella tiene una foto de la Virgen del Pilar y una foto gigante del Zaragoza cuando ganó la Recopa. Una forofa. En el barrio la llaman Agustina de Aragón, ¡¡tela del telón!!

    Lola es una mujer que ha nacido en el barrio. Yo me he criado con ella, y es pa echarle de comer aparte. A mí me ha puesto de niño varias veces un ojo a la virulé, vamos de campeonato. Tiene un negocio, pared con pared al de Agustina, donde el padre tenía una carbonería, pero como el hombre está en paradero desconocido debido a una borrachera enconá que cogió el día del ascenso del Cádiz en Elche, ella se hizo cargo del negocio y lo convirtió en droguería. Bueno, droguería, allí vende de tó, desde colonia a granel pasando por polvos matarratas, puntillas, anzuelos, figuritas del portal de Belén, de tó. Y tiene colgada en la pared a su virgen de la Palma y una foto gigante del Cádiz del ascenso en Elche a la que le pone por To Santos una mariposa en honor a su padre. Como recuerdo de que aquello era una carbonería el local se llama «La Piconera». Y ella, claro está, es Lola la Piconera y es forofa hasta la médula del Cádiz. Agustina de Aragón y Lola la Piconera ¡¡dos monerías!! Vamos ni las Grecas, dos leonas en una misma jaula, ya tenemos lío.

    Pues ustedes no tienen ni idea de la semanita que estamos pasando en el barrio con el inminente partido Cádiz-Zaragoza. ¡¡Se han declarado la guerra!! Todo comenzó de una manera más o menos civilizada. Agustina ha decorado el escaparate la mitad con bragas blancas y la otra mitad con calzoncillos azules y se lleva tó el santo día poniendo en el cassette cintas de jotas aragonesas. Lola ha llenado el suyo de botellas de lejía los Tres Siete y pone todo el tiempo mi dichoso pasodoble. Lo malo es que como iban pasando los días el volumen de los aparatos ha llegado a ser insoportable y no hay quien duerma la siesta ni hable flojito en el barrio. Yo soy el más perjudicado de todo esto ¡¡maldita sea la hora en que escribí la letrita!! Como tengo que pasar por allí todos los días, Lola me llama y después de echarme un pachuli de fabricación casera, según ella pa que huela bien, me da dos besos que me hacen dos cardenales. Mientras Agustina me mira de una manera que me va a abrir la cabeza con una percha el día que me enganche, así que para salir del barrio lo hago saltando por las azoteas. La guerra iba en aumento según transcurría la semana, pero no hubiera llegado la sangre al río de no ser por el triunfo del Zaragoza y la eliminación del Xerez en la Copa del Rey ¡¡pa que quiere más!! Agustina se vino arriba y ya no paraba de pavonearse por el barrio y estaba tan gorda que no cabía por la calle la Palma. La Lola estaba que iba a reventar de un momento a otro, y con to las más malas ideas del mundo y usando como excusa la alegría por el triunfo ante el enemigo común, le regaló un bote de champú al cual había añadido medio litro de pegamento imedio. Mira, cuando Agustina bajó con el coco como si se hubiera peinado con la Thermomix, y después de decir insultos que no me atrevo a reproducir, se engancharon en una pelea que si no interviene la autoridad competente salimos en el Telediario. Así que, así esta la cosa, ahora mismo en tregua, por ambos locales separados por una valla de obra y con un policía vigilando el pacto de no agresión, aunque viendo el resultado que tuvo el firmado entre béticos y cadistas no me fío que esto tenga un final feliz. 

    Por lo tanto, aquí estamos todos rezando para que gane el Cádiz. Primero porque nos hace mucha falta y es un partido crucial, y porque como pierda, a Lola va a haber que amarrarla a una farola porque con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones ¡¡ganad por favor!! Que aquí catamos todos».

     

  9. «¡Qué bonito!» (16-5-2006)

    «Qué bonito es ser cadista. Qué bonito ver a un profesional, un futbolista, dándole un beso al escudo de nuestro equipo y no por los millones que gana, sino porque se lo merecen los que están detrás. ¡Qué bonito! ¡Qué seis minutos más bonitos! Y todo ello, a pesar de aquéllos que culpan a todos los cadistas, a todos los que vamos al Carranza, de todos los males y todos los problemas de Cádiz, de España y la humanidad. Es la típica retórica del intelectual gaditano. Pero yo, desde la osadía que me permite mi ignorancia, les digo que creo que están mezclando la velocidad con el tocino. Se les olvida que esto es un espectáculo, muy pasional, pero un espectáculo, y la política no tiene nada que ver.

    Es como si ellos fueran a ver a Chano Domínguez al Falla y aprovechando que la señora alcaldesa está en el palco, en medio del concierto montaran un mitin con pancartas y lanzamientos de octavillas desde el gallinero. Esos, que tachan de papanatismo a los autores de carnaval por repetir una y mil veces que aquí le dimos a Napoleón la del pulpo y que fuimos cantón, ciudad independiente. Esos mismos que nos arengan, diciendo que ser pobre no tiene nada que ver con ser conformista y que hay que exigir, pelear y luchar para salir de ella, y cuando los obreros de astilleros cortaban el puente para defender su puesto de trabajo montaban en cólera, pues se sentían los más perjudicados porque llegaban tarde a comer a su casa. Los mismos que no entienden que se les construya un estadio a un sector que es el diez por ciento de la población y después quieren que allí lo arreglemos todo. Los mismos que odian el fútbol y después se confiesan forofos del Madrid, del Barça, o del Atlético. ¡Qué bonito! Voy a dejarlo que yo también estoy mezclando el atún con el betún. El domingo, entrando en el estadio un compañero de fatigas me dice: Manolo, siempre del Cádiz. Y yo le solté la frase lapidaria: Por muy feo que sea mi hijo siempre será mi hijo. Y al salir del campo el mismo me paró en un semáforo y me dijo: será muy feo pero va muy limpio ¡Qué bonito es ser del Cádiz!»

  10. 'Ciclismo' (18-07-2006)

    «No hombre no, no preocuparse, que no voy a dar un mitin porque lo poco que sé de este deporte es por novelería. Sí, yo fui muy novelero. De esos que cuando un español destaca o se pone de moda, practica el deporte en cuestión sin faltarle un detalle. Y yo tuve mi época ciclista con sus carreritas y todo. Aunque tengo que reconocer que tardé lo mío en quitarle las dos ruedas chicas de los lados a la bicicleta. Incluso en el punto más alto del novelerismo, llegué a ir hasta Chiclana, aunque tuve que convencer al chófer del autobús para que me dejara subir la bicicleta al volver, que si no llega a tragar me hubiera tenido que empadronar allí. Lo cierto es que a los ciclistas los veíamos como superhombres. Esos hombres flacuchos, con mucha cabeza y con ese moreno albañil, eran de hierro. Doscientos kilómetros para arriba, para abajo, viento, lluvia, calor, caídas, llegar a la meta medio muerto y al día siguiente otra vez. No, no eran humanos.

    Acostumbrados a que un futbolista cuando juega dos partidos por semana se quiere morir, estos tíos eran el eslabón perdido entre Rafael el Bizco y Robocop. Pero de buenas a primeras de héroes han pasado a villanos. De deportistas modelos, a la sucursal del equipo de Guillén Moreno. Han sido tantas las exigencias, cada año una vuelta más a la tuerca, una montaña más, que era imposible que un hombre aguantara sin ningún tipo de ayuda, fuera del tipo que fuera. Y claro, hicieron una redada y resulta que allí estaba todo el mundo hasta el sello. Los grandes equipos y las grandes figuras los primeros, algo así como el Calcio pero sobre ruedas. Esto se veía venir. Alguno lo ha pagado muy caro, como Pantani. 

    Y ahora, por todo esto parece que el ciclismo ha bajado un par de escalones. Al ver que los que ganan no son tan conocidos, no son estrellas, no cobran lo que cobraban las figuras, no hacen anuncios, parece que se ha aflojado el ritmo, parece que es más fácil ganar el Tour. Y es todo lo contrario. De gregarios a generales. Un salto muy alto. Y además si lo duda, coja una bicicleta y enfile la carretera de San Fernando, a ver si es capaz de llegar sin pararse en El Chato y tomarse tres Valdepeñas. ¿ Lo ve? Estos tíos siguen siendo de hierro».

  11. 'Deportividad, ja, ja' (12-09-2006)

    «No tengo más remedio que remitirme a esa frase lapidaria acuñada por un Lord inglés que dice que el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros y el fútbol un deporte de caballeros jugado por villanos. La máxima en este deporte es ganar como sea, más una batalla que un deporte. Precisamente es en Inglaterra, con toda su fama de juego bronco, donde se juega con más deportividad. Se han visto casos de un futbolista tirar un penalti fuera queriendo, sabedor de que el árbitro se había equivocado. Aquí lo matamos.

    Allí un árbitro detiene un partido inmediatamente al ver un futbolista tendido en el suelo, pues sabe positivamente que no le están engañando, y así evitar una lesión mayor o atajar el problema lo más rápido posible; todo el mundo colabora, viriles pero deportivos. Aquí sería impensable. Si a un árbitro le diera por parar el partido cada vez que un futbolista cae al suelo, no se jugaría.

    En un partido normal, una media de diez veces cae un hombre fulminado al suelo como si le hubieran dado un tiro, al mínimo roce, y después de llevarse un buen rato retorciéndose de dolor como si le hubieran roto todos los huesos de la pierna, se levanta y esta el tío como nuevo después de haber recibido en la zona del golpe un chorreón de agua del grifo. ¡Todo es mentira! El fútbol pierde credibilidad, nada es lo que parece. El domingo, el portero recorre medio campo como poseído, dirigiéndose hacia uno del Cádiz con gestos de querer matarlo; no hay manera de separarlos, odio en los ojos. Y a los tres minutos ¡tres! se buscan uno al otro partiéndose de risa para fundirse en un abrazo. Hombre, no quiero decir que tuvieran que matarse, pero no me digan que esto no es un engaño ¡Están actuando! No me extrañaría que cualquier año nominen a un futbolista a los premios Goya, porque esto es teatro, el fútbol es puro teatro».

  12. 'Qué malito estoy' (5-12-2006)

    «El sábado amaneció un día gris, plomizo. Todavía resonaban en mi cabeza las palabras de mis queridos compañeros de trabajo jerezanos que durante una semana no pararon de recordarme la clasificación y lo bien que jugaba su equipo, favor que sabré devolver. En la tertulia semanal de la cervecería la porra no era muy favorable, el más valiente puso un empate. Hasta que apareció Antonio y dijo ¡¡Uno a cuatro!! ¡¡Y pago todos los resultados que no sean éste!! Todos dijimos ¡¡Tú estás malo!! Era un resultado raro y además tenía una extraña sonrisa ¡¡Estaba muy malito!! El domingo, era un día de categoría, y yo no me encontraba mal todavía, sólo que no podía tragar bien, los tenía de corbata. Vamos a echarle valor, Manolito vestido del Cádiz. Gol de ellos, la verdad es que no sentí nada especial, lo esperaba. Empate y el Cádiz espabila, noto como aquellos vuelven de la garganta a su sitio. Uno a dos, noto como un temblor interno recorre mi cuerpo, está claro que un virus me acaba de invadir. Uno a tres, el mal es ya notable, la boca se me curva de oreja a oreja y me dan ganas de saltar. Uno a cuatro nuestro queridísimo Chapín, estalla en locura, Oli saltando en las gradas como cadista que es. Y a mí el virus ya me ha empapado todo el cuerpo y empiezo a reirme de forma estruendosa. Bajo a la calle y compruebo que el virus se ha apoderado de toda la población. En la cervecería, los amigos, todos infectados, abrazos y risas a borbotones. Antonio chillaba ¡¡Lo dije!! No paga nada. Cualquier conversación era cortada de inmediato al escuchar ¡¡Cuatro!! Y todo el mundo a reírse. La Plaza Mina entera. Una pandemia. Ayer lunes me costó menos trabajo de lo normal levantarme para currar. Al entrar en la fábrica, los ataques de risa son más frecuentes. Y cada vez que veo algún queridísimo compañero jerezano se acentúan. Ja, ja, ja, ji, ji, ji ¡¡Cuatro!! Ja, ja, je, je. Perdonen que me ha dado el ataque ja, ja, je, je, ¡¡Cuatro!! Ja, ja, ¡¡Qué malito estoy!! Por favor no curarme».

  13. 'Brigadas' (11-03-2007)

    «Antes que nada, quiero dar las gracias a la dirección de este periódico pues lo que me ofreció fue un sitito para escribir sobre lo que rodea al fútbol, de forma humorística o crítica, y me ha soportado las dos formas. Pero ya es que me está dejando que escriba sobre los problemas de la empresa que hasta el día de hoy soy trabajador. Gracias. Han comprendido que cualquier espacio es bueno para convertirlo en campo de batalla ante tal injusticia. ¡¡Delphi no se cierra!!

    Algo parecido a lo que ha ocurrido con las Brigadas Amarillas. A la cual le acaban de premiar. Y no ha sido premiada por su ánimo constante al club de sus amores. No. Sino por su compromiso social. ¡¡Enhorabuena pisha!! Recuerdo cómo eran criticados por la mayoría de los medios de comunicación, recuerdo cómo pedían hasta la expulsión del club, o que se les negara la entrada a su estadio. Recuerdo, incluso, los nombres de los más críticos contra ellos pero me los voy a callar. Recuerdo sus inicios. Recuerdo cuando les regalé un altavoz para usarlo en el campo, recuerdo que se colaron en mi casa con unos butanos de cerveza. Un punto.

    Desde siempre se vio que parte de este colectivo usaba el fútbol como punto de unión. Usaban el estadio como sitio de en-cuentro. Incluso, para formar asambleas. Pero la finalidad de la creación de este colectivo iba más allá de un simple grupo ultra, preparado para la bronca. De siempre tuvieron inquietudes, tanto artísticas, como políticas. Me encantaba leer los boletines, (sobre todo al principio) casi artesanales, que vendían antes de los encuentros. Sería buena idea, ahora que se acerca su cumpleaños, que editaran un libro, recopilando muchos de aquellos artículos que eran de sombrerazo. Incluso, me encanto una chirigota que sacaron, Chirigota protesta en toda regla, que no fue muy bien recibida por la crítica, pues aquí siempre ha gustado más la protesta moderada. Los mismos que hoy los aplauden, qué de vueltas da la vida, hermanos. En la lejanía, siempre me he considerado uno de ellos, lo que pasa que hay consignas que no comparto y por eso nunca me he acercado más a ellos.

    Que falta hace, que se crearan más brigadas de jóvenes que se comprometieran tanto como ellos con todos los problemas que ahogan a esta ciudad, su ciudad. Sin ñoñerías, sin actos para la galería, sin esperar ningún reconocimiento. Como ese Hércules de su escudo, que se sale de él, cabreado, alterado, desafiante, loco por acometer contra todo lo que vaya en contra de Cádiz, de su Cádiz. Así son ellos. Jamás han aparecido en público encorbatados, ni enchaquetados. Nunca han renunciado a ser lo que son, obreros, hijos de obreros ¡¡Sus cojones ahí!! Washy, que junto a su padre fueron mis compañeros de trabajo, y Juan, que ejerce como conciencia, son las cabezas visibles de este colectivo al que han premiado, y a los que les pido, aun sabiendo que no hace falta, que nunca bajen la guardia, que nunca cambien de filosofía con la que fue creada esta brigada de valientes. Los premios sólo son eso, premios. Y eso sólo les importa a quien los necesita. Lo vuestro es luchar ¡¡Hasta la victoria final!!

    Y hoy toca fútbol. Hoy las Brigadas Amarillas, empujarán con sus cánticos al equipo de sus amores, que faltita nos hace. Pues, no sé por qué, se nota cierto bajón, después de la derrota del sábado pasado. ¡¡Eso no puede ser!! Me parece muy pronto para tirar la toalla, bueno ni siquiera para sacarla. ¡¡Como que no queda ná pisha!! Muchos suelen pensar que el fútbol es algo sin importancia en una ciudad que se muere. Pero no, por eso mismo es importante. Que el Cádiz suba a Primera es bueno para muchos sectores económicos de la ciudad, aparte de la alegría que supone para todos los que somos cadistas. Pero además es bueno para el Cádiz como empresa de la cual viven una serie de familias. Y la cosa está como para perder otra empresa. Sólo hay que ver el caso del Málaga, que ya tiene metido un ERE en el cuerpo, ¡¡vaya tela!! Eso no puede pasar aquí. El Cádiz, representa mucho para Cádiz. Y ahora hay que estar con él ¡¡más que nunca!!

    Hay que ver lo que gusta en Cádiz un drama. Pegamos un frenazo, y parece un accidente mortal. Pues fíjense ustedes si nos pusiéramos en el lugar del Hércules de Alicante, que hizo un equipo para ascender y hoy está con unas canaleras de muerte. Bueno eso pasa aquí, y no te digo ná. Hoy a renovar nuestros votos cadistas, que lo de Jose ya se verá. ¡¡Joé con la gente!! Con lo de renovar, renovar, ¡se queréis esperar! Hoy juega el Cádiz, y durante noventa minutos eso es lo más importante. Después, a luchar, junto con las Brigadas Amarillas. ¡¡Ese Cádi, Oé!!»

  14. 'En el nombre del pádel' (7-8-2007)

    «El tenis, que siempre fue un deporte minoritario, que sólo le interesaba a un reducido grupo, podríamos decir de alto standing. En Cádiz, sólo lo mantenía vivo el RC de Tenis, donde yo no se muy bien si se hacían más fiestas que campeonatos. Pero la televisión y, sobre todo con la llegada de los Vicario, despertó el interés del populacho por el deporte de la raqueta. Y claro, como resulta muy caro practicarlo, ¿dónde se podría jugar al tenis o a algo parecido? En la playa. Hubo un tiempo donde todo el mundo además de llevar la sombrilla, la tortilla y la nevera, cargaba con dos palas de maderas, que es lo más parecido a una raqueta. La orilla se ponía llena de punta a punta, de muchachitos que querían demostrar que no llegaron a ser unos Santanas, porque la suerte no les acompañó. Y el resto esperábamos atentos a que algunos fallaran para correr como los recogepelotas de Wimbledon, pero para llegar al agua sin llevarnos un pelotazo. Pero como esto no era suficiente, apareció el pádel. Un sucedáneo del tenis, que le da a este la oportunidad de seguir siendo un deporte de élite, y a los otros imitar a Nadal. En estos últimos tiempos, el pádel (que por cierto no se pronuncia como se escribe, sino con guasita, como alargando las letras «paaddel») está creando furor entre un sector de la sociedad, digamos de medio pelo. Todo el que quiera estar en la onda, debe tener una raqueta de esas llenas de boquetitos. Y aunque algunos la usen mejor para escurrir espaguetis ¡vámonos, que nos vamos! ¡A pegar raquetazos! Pero siempre ha habido clases y en esto más. La indumentaria es vital en este deporte. No es lo mismo jugar con unas calzonas del Cádiz y una camiseta de la caballada, que hacerlo equipado por Lacoste, que es el uniforme originario. ¡Por favor! No llenemos de chavacanismo el pádel, que nos lo vamos a cargar. Por el nombre del pádel, del pijo y del espíritu santo».

  15. 'Los bichos' (4-12-2007)

    «Antes que nada, dar las gracias a todos los que me leen. Y desde aquí responderles a unas cuantas preguntas que siempre me repiten. ¿Existe el bar donde pasan las historias que escribo? Sí, existir, existe. Incluso algunos de los personajes son de carne y hueso, lo único que pasa es que los he exagerado. Pero esta última semana la pregunta más repetida es si existe ese equipo llamado La Viña FC, del que hablé hace unos días. Pues bueno, existe. Y lo que más me gustó es que ellos tienen recortado tal artículo y lo enseñan con cierto orgullo. Por lo que me veo obligado a hablar un poco más y mejor de esos bichos. El equipo existe, aunque su nombre no sea Viña FC, pues está patrocinado por una empresa. El Cani también existe, aunque no sea el primer entrenador, pero ha salido reforzado tras lo que le dediqué y dice que le van hacer un reportaje. ¿Trola? No lo sé. Y aunque también es cierto que muchos de sus futbolistas son niños malos, por los que tengo debilidad pues siempre he vivido entre ellos, también he de decir que alguno llegó a jugar en la selección Sub 18 de fútbol sala. Alguno fue campeón de España jugando en el Virgili, y algunos emigraron para jugar por toda España en equipos de primera. O sea, que también son unos bichos jugando a esto del fútbol. Y aunque parezca mentira, las criaturas tienen su corazoncito y les duele que en la prensa se hable más de golf o de pádel que de todas esas ligas que se juegan en Cádiz y que son visitadas por ojeadores de equipos de toda España. Pues bueno, va por todos ellos estas cuatro letras. Por esos chavales que juegan al fútbol como válvula de escape a su marginación, y que se entregan por su equipo como profesionales sin nada a cambio. ¡¡Viva La Viña FC!! Porque por lo menos para mí, sois unos monstruos. Sois mis bichos favoritos».

  16. 'De infarto' (25-5-2010)

    «Hay que reconocerlo, nos gusta esto y de esta forma, nos gusta sufrir, pero las autoridades sanitarias deberían avisar a los incautos, y en el carné de abonado y en las entradas poner: "El Cádiz perjudica seriamente a la salud". Hacía tiempo que no vibraba, hacía tiempo que no salía por las escaleras del estadio cantando. Recuerdos de siempre, del submarino amarillo, siempre más muerto que vivo, pero al final resucitado. Éstas son nuestras Copas de Europa. Y eso que el Murcia nos hizo la vida imposible de la forma más extraña, puesto que nadie entiende que ese equipo jugara al empate desde el minuto uno cuando ese resultado no nos valía a ninguno de los dos. En todos lados hacemos nuestras cuentas y no sé las que tendrán hechas en Murcia, pero muy seguros tienen que estar de ganar los demás partidos para plantarse en Carranza como lo hicieron. Alguno dijo que parecía que venían a hundirnos con ellos, o sea, yo voy a descender pero tú también. Pues nada, les salió mal. No puedo decir lo siento porque es que me importa un pito, ya que bastante tengo con lo mío. Así que, compañeros de fatigas, amárrense los cinturones que vienen curvas. Sólo hay que echarle un vistazo a la clasificación y al calendario para saber lo que nos queda por pasar. Primero, el Nàstic de Tarragona, club con el que tenemos algo pendiente desde hace unos años y al que si le ganamos lo metemos de lleno en todo el "potaje". Luego, la Real Sociedad, que ya ha solicitado 3.000 entradas, pues aquí podría cantar el alirón. Película que, por cierto, ya hemos visto aquí, pero en Primera y con el Barcelona como artista invitado, y nosotros con el agua al cuello como siempre y al final ganando. ¡Qué recuerdos! Los mismos que el pasado domingo este Cádiz tan "cabrón" me ha vuelto a rescatar. ¿Ven que fácil es despertar al cadismo dormido? ¿Ven lo poco que le pedimos? ¿Lo habéis entendido de una puñetera vez? Pues nada. ¡A por ellos!»