El presidente de la comunidad, con el convenio frente al bloque de viviendas.
El presidente de la comunidad, con el convenio frente al bloque de viviendas. - A. V.
CÁDIZ

Diez años esperando un ascensor en Cádiz

Unos vecinos de Santo Domingo de la Calzada llevan una década a espensas de un elevador que se aprobó, licitó y proyectó pero que nunca se ha instalado

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El Santo Job podría vivir perfectamente en la calle de Santo Domingo de la Calzada, en Cádiz. Allí, en el número 5, podría habitar la paciencia. Los vecinos de este bloque llevan nada menos que diez años armándose de esta virtud, esperando que llegue el día que les pongan un ascensor de instalación financiada que se les concedió hace nada menos que diez años. Lo curioso de esta historia es que esa demanda no quedó solo en palabras, como tantos otros casos, sino que la obra del elevador se les concedió, se firmó, se llegó a presupuestar, se licitó. Pero, la obra, jamás se ha hecho. «De verdad que lo que ha ocurrido es todo un misterio», cuentan.

Fue en el año 2007 cuando iniciaron los trámites para lograr una subvención dentro del plan de rehabilitación de viviendas puesto en marcha por la Junta de Andalucía. Como cumplían los requisitos que se solicitaban, en 2009 les llegó la confirmación de la Administración andaluza que les concedían la ayuda y que se comenzaría por tanto a redactar el proyecto.

Todo parecía que iba bien y dieron el siguiente paso que les dijeron. Aportaron el 5% del presupuesto de la obra, 6.995,47 euros, unos 700 euros por vivienda. Esa cantidad les supuso a todos «un esfuerzo», recuerda el presidente de la comunidad, Juan Ramón González. La Junta, tal y como se regulaba en estas ayudas, se hacía cargo del resto de la financiación, 139.909 euros. Pero pasaron los meses y nada. Transcurrieron los años y no han visto ni a un obrero. E incluso, los casi 7.000 euros que aportaron llevan estos diez años en una cuenta depósito de la Junta sin que se haya tocado. «Ni lo usan ni nos dejan usarlo», lamentan.

Este «surrealismo» llegó incluso a escenificarse. En la fachada del edificio se colocó el correspondiente cartel de anuncio de obra. «Proyecto de rehabilitación e instalación de ascensor», se podía leer en rojo en la placa. La fecha de licencia, el 28 de septiembre de 2009 y el plazo de ejecución, 12 meses. Pasó ese año y la obra nunca comenzó, ni ese 2009 ni nunca. «Y encima el Ayuntamiento nos envió un escrito sobre que nos iban a sancionar por no informarles del término de la obra... ¡increíble!».

Ante esta ausencia de actividad, los vecinos se pusieron en contacto con la delegación de Obras Públicas para preguntar a qué se debía el retraso. Pero las respuestas tampoco llegaron. «Pensamos que era por la crisis pero después hemos visto que sí se hicieron otras obras que concedieron entonces o posteriormente . Lo único que creemos es que a nosotros nos han dejado colgados y no sabemos el motivo», explica otro vecino.

En 2011 tuvieron una reunión con el entonces delegado de Obras Públicas. Fue cuando les dijo que se resolvería con los fondos ICO. «En 15 días tenéis puesto los andamios, recuerdo que nos comentó, y mira... diez años más tarde ni andamios ni nada».

Una veintena de escritos

Desde entonces estos vecinos no se han quedado en ningún momento de brazos cruzados. La media de edad de los residentes es de unos 60 años y entre ellos hay personas enfermas que necesitan con urgencia el elevador. Por eso han enviado nada menos que una veintena de escritos a diferentes organismos para que la Junta cumpla y haga la obra que ya se aprobó y licitó. Así se han dirigido a los diferentes responsables que han pasado por la Consejería de Obras Públicas, a la Agencia de Rehabilitación de Vivienda, a la Empresa Pública de Suelo de Andalucía, y también al Defensor del Pueblo. Éste último ha sido el único que les ha contestado informándoles que instaba a la Delegación competente a que actuara. Pero todo sigue igual. «Siempre nos hemos estado moviendo pero nada... hasta nos han pedido la misma documentación dos veces y la hemos entregado sin problema».

En este tiempo han fallecido tres personas que vivían en este bloque. Uno de ellos, un vecino mayor que se rompió un tobillo en un accidente de moto. «Estuvo encerrado sin poder salir de su casa porque no podía bajar escaleras. No hay derecho», lamentan. «Es una obra aprobada y presupuestada, ¿qué ha pasado?».