La restauración del grupo escultórico ya ha comenzado por la base
La restauración del grupo escultórico ya ha comenzado por la base
EQUIPAMIENTOS

Descubren la verdadera autoría de la fuente de los Niños del Paraguas

Aguas de Cádiz anuncia que realizará una réplica de la imagen y preservará la original en un espacio público protegido de la intemperie

CádizActualizado:

Hace unos meses Aguas de Cádiz anunciaba la restauración de uno de los grupos escultóricos más conocidos de Cádiz, la fuente de los Niños del Paraguas del parque Genovés que se encontraba deteriorada por el paso del tiempo y especialmente porque se encontraba a la intemperie. Ya entonces se comunicaba que esta labor la llavarían a cabo dos reconocidos restauradores, Pilar Morillo y Álvaro Domínguez, pero además estaba también en el proyecto previsto por la empresa municipal acompañar esta recuperación con un completo estudio histórico y artístico a cargo del doctor en Historia del Arte Lorenzo Alonso de la Sierra.

El presidente de Aguas de Cádiz, Álvaro de la Fuente, acompañado por Pilar Morillo y Lorenzo Alonso de la Sierra, han presentado este mediodía en Cádiz el desarrollo del estudio de la fuente en el que destaca el verdadero origen de la misma así como la decisión de realizar una réplica que será la que se instale en el parque Genovés.

De la Fuente adelantaba estas dos circunstancias que marcan tanto el análisis como la restauración del grupo escultórico y aseguraba que «al documentarnos sobre la misma se ha llegado a que es del artista milanés Andrea Boni y además nos planteamos una reproducción idéntica». De momento se desconoce quién realizará esa réplica y tampoco se ha determinado el lugar en el que se ubicará la escultura original pero el presidente de Aguas de Cádiz ha reflejado que «conocido el valor artístico tenemos claro que debería volver al parque en forma de reproducción».

Una investigación sorprendente

Lorenzo Alonso de la Sierra se ha encargado de recopilar toda la información histórico artística relativa a este grupo escultórico. «Cuando me llamaron ya se conocían algunos datos como que estaba en la Casa Aramburu, la novela con la historia de los niños Pablo y Virginia... pero se nos perdía la autoría y comprobándolo en el taller de los restauradores con la labor espectacular que están haciendo, la fuente está dando unos resultados espectaculares por lo que nos habla de una obra de calidad». A partir de ahí el doctor en Historia del Arte indaga hasta llegar al autor. Han sido varias las atribuciones de esta obra, entre ellas a Benlliure o a un autor anónimo francés. «Gracias a la localización de dos fotografías correspondientes a la colección editada con motivo de la Exposición Universal de 1878 en París, hemos podido constatar su origen. Estas postales muestran una reproducción del modelo del grupo escultórico conservado en Cádiz que fue presentada a dicha muestra por la fábrica Andrea Boni con el título 'Les Enfants au Parapluie'», explica Alonso de la Sierra. «Se decía que era francesa porque esta comprada en París pero buscando dí con esta postal que esta comprada en la Exposición de 1878 donde tenemos el modelo más antiguo o incluso la misma que compró la familia y encontré una en Francia y alli decía que se trataba de una pieza italiana y buscando por ahí apareció una que tiene el nombre Andrea Boni de Milán». Esta última postal que ha servido para corroborar esa autoría se encontraba a la venta en eBay y ya ha sido adquirida por Aguas de Cádiz.

Foto cedida por la familia Aramburu. La fuente en la Casa antes de la reforma de la vivienda
Foto cedida por la familia Aramburu. La fuente en la Casa antes de la reforma de la vivienda

Lorenzo Alonso de la Sierra ha explicado también la procedencia de este artista milanés que pertenecía a una familia dedicada la cerámica industrial. «Recupera esa decoración tan propia de Milán en el quattrocento y desarrrolla una técnica muy depurada con un barro resistente. En esa fábrica va a producir industrialmente y sobre todo trabaja para la Galleria Vittorio Emanuelle, es decir que es un hombre de gran categoría, que tenía este molde y no sabemos cuántas copias hizo». No obstante sí se conoce que hay un ejemplar en la Universidad de Illinois y otro en el mercado del arte.

El historiador concluye que «los Aramburu sabían lo que estaban comprando y no era algo extraño porque entonces comprar obras de Milán era algo de prestigio». Además, entre los descubrimientos de esta investigación se ha aportado una foto familiar cedida generosamente por la propia familia Aramburu en la que se puede ver la fuente instalada en el patio de la casa antes de que esta fuera remodelada.

Tras este punto Lorenzo Alonso de la Sierra se ha referido a la reproducción del grupo escultórico para conservar el original en buen estado una vez que finalice la restuaración. «Estamos de acuerdo en que en otras ciudades han optado por reproducirla porque la intemperie no es buena. Hay que resguardar esta pieza, buscar un emplazamiento público y accesible». Asimismo, ha querido apuntar que se ha encontrado la taza baja sobre la que estuvo originalmente la fuente y que servirá para enmarcar la réplica. «Es una taza de mármol con mucho sabor que le dará a la copia una prestancia como merece». Igualmente ha apuntado que con esta actuación de Aguas de Cádiz se demuestra que «la recuperación del patrimonio no está reñida con la gestión técnica como el agua».

La restauración avanza a buen ritmo

En el taller Pilar Morillo y Álvaro Domínguez trabajan desde diciembre en la recuperación del grupo escultórico. Esa labor tan minuciosa es la que va a permitir redescubir con detalle la obra. Pilar Morillo ha intervenido para explicar algunas de las cuestiones relativas a este trabajo. «La importancia radica en que se le ha ido aplicando una capa de pintura plástica y esas capas se habían aplicado en varias fases y emborraban el modelado. Además el barro necesita transpirar y es por eso que al encapsularlo puede deteriorarse entonces Aguas de Cádiz no ha dudado en abordar la restauración de las imágenes».

En cuanto a lo que ya han realizado Morillo ha comentado que «es muy gratificante. Al levantar las capas de pintura se aprecian todos los detalles, hasta los nervios de las hojas». La restauradora coincide además en que es necesario preservarla para que no se deteriore. «Faltan algunas partes. El brazo del niño se ha roto también una hoja de tabaco y todo eso ha hecho pensar que el original debe estar preservado». El proceso comenzó con el cuidado desmontaje de la estructura y en primer lugar se realizó una radiografía para que no hubiera filtraciones por el interior del barro. comprobado esto se empezó a trabajar la base que ha sido todo un descubrimiento puesto que está tallada con detalle. «La planificación de la restauración se ha modificado según lo que estábamos descubriendo. Pero sin duda es una historia muy bonita en la que nos hemos visto sumergidos a través de los niños», expone Morillo.

En cuanto al valor de la obra Lorenzo Alonso de la Sierra indica que «en historia del arte el nombre no hace a la obra». Y aclara que «es una obra que tiene un valor patrimonial por valor artístico, histórico y el muy elevado valor sentimental. Eso sigue funcionando y ese valor sentimental se convierte con el paso de los años en histórico y además tenemnos la suerte de que está elaborado por un artista de éxito». También Pilar Morillo confirma la calidad del grupo escultórico. «Está muy bien ejecutado. Cuando algo funciona detrás hay muy buen trabajo. Cuando algo te conmueve es porque está bien ejecutada. El modelado es enorme, tiene una sensibilidad que no lo sabe hacer cualquiera y después la peana tiene un trabajo de modelado que es impresionante».

Queda por tanto pendiente la finalización de la restauración así como la realización de la réplica y el futuro emplazamiento de esta obra de arte que sin duda es uno de los símbolos de los gaditanos.