Fopiani, con su nueva obra, en el centro de Cádiz.
Fopiani, con su nueva obra, en el centro de Cádiz. - ANTONIO VÁZQUEZ
CULTURA

Daniel Fopiani: «Trabajo cada día por que ser escritor en la Armada se tome como algo positivo»

El militar gaditano ha publicado su segundo libro, una novela negra en la que muestra Cádiz desde otra perspectiva al tiempo que hace reflexionar al lector sobre temas como la ceguera o la inmigración

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Es sargento de Infantería de Marina y escritor. Con apenas 29 años el gaditano Daniel Fopiani publica su segunda novela compaginando «con mucho esfuerzo» sus dos pasiones, la milicia y los libros.

'La melodía de la oscuridad', que salió a la venta el pasado 8 de enero y que le está llevando por una exitosa gira por toda España, es un thriller psicológico protagonizado por un Guardia Civil retirado tras un atentado terrorista que le dejó ciego y al que un teniente de la Benemérita le pide ayuda para encontrar a un asesino que aterroriza la ciudad de Cádiz.

Es usted escritor e infante de Marina, ¿qué fue antes?

Escritor. Llevo leyendo desde que tenía uso de razón y sentía mucha curiosidad por escribir mis propias historias. No obstante, es cierto que no empecé a escribir de manera profesional hasta que tuve un trabajo estable. A los 18 años ingresé en las Fuerzas Armadas, en 2012 aprobé las oposiciones para suboficial y, una vez que he tenido un trabajo estable, es cuando me he enfocado plenamente a la escritura. Empecé ganando algunos premios de relato que fueron los que me impulsaron a centrarme y a apostar por la literatura.

Acaba de publicar su segunda novela. Con la primera, 'La Carcoma', recibió en 2017 el Premio Valencia Nova de Narrativa. ¿Qué supuso este reconocimiento?

Realmente fue lo que me abrió las puertas al mundo editorial de primer nivel. Cuando gané el premio empecé con este modo de promocionar la obra y a colaborar en prensa. Ahora escribo en el portal literario Zenda, donde publica Arturo Pérez Reverte, lo que para mí es un honor. Fue la palmadita que hacía falta. Los escritores cuando empezamos tenemos mucha inseguridad y miedo y viene genial que alguien te diga que estás trabajando en el camino correcto.

¿Qué parte del infante de Marina influye en el escritor y viceversa?

El escritor siempre tiene la cabeza trabajando. Tu trabajo no es sólo delante del papel en blanco, sino que, al fin y al cabo, es encender ese piloto que te hace entender la vida, estudiarla y entrar en profundidad en detalles que normalmente pasan desapercibidos. Mi trabajo me ofrece la posibilidad de estar en continuo contacto con armas de fuego. Eso me ayuda. Conozco todos los protocolos que lleva un estamento militar, conozco la milicia y además también he estado desplegado en zona de operaciones muchas veces y he visto cosas en el extranjero.

Sin ir más lejos, este verano estuve en Irak y en la India y se ven otro tipo de formas de vida. También estamos en continuo contacto con la inmigración. Es algo que al fin y al cabo sirve luego para expresarlo en nuestras novelas. En 'La melodía de la oscuridad' hay inmigración rumana, por ejemplo. Y eso es algo que también veo en mi trabajo.

Cuando despliegas en misión conoces mundo, otras ciudades. También se tiene la experiencia de estar meses metido en un barco, se aprende mucho del compañerismo, la lealtad y lo que es tener una segunda familia, la Armada.

Los escenario de su novela son Cádiz y Rumanía, ¿por qué?

Soy gaditano y siendo pequeño vi cómo hubo un aumento de la inmigración rumana en la ciudad. Lo que tenía claro es que yo quería un personaje que no tuviera identidad. Investigué un poco sobre el tema y descubrí que en Rumanía la etnia gitana es una parte discriminada de la sociedad en la que ni el propio Estado le da identificación para ahorrarse las subvenciones. Además hubo un crecimiento notable de inmigración rumana en Cádiz, en la zona sur de España, a finales de los 90 e inicio de los 2000. Yo eso lo he vivido. Entonces era una opción totalmente plausible porque podía haber ocurrido. El personaje podría ser de Rumanía perfectamente y haber llegado a Cádiz.

¿Qué se encuentra el lector en 'La melodía de la oscuridad'?

Las primeras críticas que están llegando me cuentan, para mi sorpresa, que es una novela muy profunda. Al parecer he acertado al tratar con profundidad el tema de la invidencia. Considero que tengo una narrativa muy clara y directa, sin demasiados adornos y para mí era un reto escribir una novela desde el punto de vista de un invidente, teniendo una narrativa muy directa y visual. Al fin y al cabo lo cuento todo, me centro mucho en los olores, en los tactos o en los sentimientos.

También me dicen los lectores que es una novela que se empieza a leer y no se para. Al parecer mantiene al lector enganchado en todo momento y creo que esa es una de las mejores opiniones que puede recibir un escritor, que el lector abra el libro y se sienta tan interesado por la historia y por la trama que no quiera dejarlo hasta el final.

A parte de eso, soy el primer sorprendido cuando me hacen hincapié en la relación que tiene Adriano con Patricia. Al escribir esta novela me enfoqué en la novela negra y, sin darme cuenta, he creado una relación muy natural de una pareja que está fuera de clichés de ese amor siempre con besitos y el lector se encuentra con una relación que es muy real, del día a día.

Esta novela fue un reto. Era consciente que escribir una novela desde el punto de vista de un invidente era algo que me podía salir bien o muy mal. Parte de esos retos eran hacer creíble que una persona sin visibilidad pudiera formar parte de una investigación. La labor que hace Adriano es de asesoramiento al teniente de la Guardia Civil. Hablamos de un personaje que fue un referente en el cuerpo, porque se convirtió en uno de los investigadores más importantes del crimen organizado y del antiterrorismo en el País Vasco. Y de buenas a primeras lo perdió todo. Hablamos de un sargento de la Guardia Civil muy operativo, aguerrido, que lo pierde todo y pasa a depender de su mujer. Esa amargura y ese dolor que él siente lo comparte y lo refleja en las personas que lo rodean. Patricia es también víctima de ese atentado.

La novela se desarrolla en Cádiz, con muertos en diferentes puntos de la ciudad. ¿El lector va a cambiar su forma de verla?

Estamos acostumbrados a ver el Cádiz de fiesta, en Carnavales o en el chiringuito, pero Cádiz también es otra cosa. En la ciudad hay también mucho paro, familias humildes como la mía, es algo que me gusta también reflejar. Tenemos que contar la realidad de todo, del día a día en nuestra ciudad. De hecho, es muy pronto para hablar de mi siguiente novela pero también va a aparecer Cádiz. Siempre que pueda voy a escribir de mi ciudad porque estoy enamorado de ella, y va a aparecer en invierno, va a llover mucho, el cielo va a estar muy gris y vamos a ver Cádiz desde otra perspectiva.

¿Aprovecha para exportar su ciudad?

Sí, de hecho tenemos una noticia magnífica que es que la novela se va a traducir al italiano y Alemania y Francia están también interesados en comprarla. Así que para mí es un honor y un orgullo poder llevar la ciudad de Cádiz al extranjero, romper las barreras y llevarla más allá de Andalucía y de nuestro país.

¿Cuáles han sido y/o son tus influencias literarias?

He leído desde siempre. Empecé con los clásicos. Me crié con Julio Verne, Defoe, Agatha Christie, Poe... A medida que han ido pasando los años a mis manos han llegado libros de todo tipo y cuando me preguntan si soy escritor de género negro, la realidad es que leo y escribo de todo.

No mentiría si digo que uno de mis referentes ahora en Cádiz es Benito Olmo porque yo lo conocí con 16 años y veía que él escribía libros aquí y no le iba del todo mal. De alguna manera me animó para ver que había una salida. Cuando uno empieza a escribir todo son palos, desilusiones, y crees que no vale la pena el sacrificio. Pero como veía escritores de la zona a los que sí les iba bien, yo me animaba a seguir haciéndolo. Después de eso llegaron algunos premios de relato que me dieron el empujoncito y el Premio Valencia fue lo que me levantó del todo.

También ha sido uno de los personajes de la novela 'El amanecer de un hombre muerto', escrita por un compañero suyo, el soldado de Infantería de Marina Manuel Santana.

Es cierto. Es compañero mío del Tercio del Sur. Yo soy jefe de un Equipo Operativo de Seguridad (EOS) y él también es integrante del EOS. Me llamó mucho la atención porque me dijo que estaba escribiendo una novela y que le gustaría que el sargento fuera yo. De hecho, el sargento se llama Fopiani y su distintivo radio es 'Tucán', que es el que sigo utilizando en mi trabajo. Estoy muy agradecido por ese gesto de cariño.

Curioso, dos infantes de Marina gaditanos y escritores.

Es muy raro. Me alegro mucho de que esté ocurriendo esto. Trabajo cada día por que dentro de la Armada esto se tome como algo positivo. Al fin y al cabo creo que es acercar al ejército español a la sociedad y al ámbito cultural. Desgraciadamente, es algo que no estamos acostumbrados a ver y todo el mundo no lo comprende. La sensación que me da es que no se le otorga la importancia que se le debería dar allí dentro, lo tienen más como un 'hobbie' que como un oficio o algo positivo para el cuerpo. Pero estoy convencido de que esto tarde o temprano llegará a quien tenga que llegar y lo verán como una apuesta muy positiva para la imagen del cuerpo.

Estuvo en la fragata 'Blas de Lezo' los pasados meses de mayo y junio escoltando al buque de proyección estratégica 'Juan Carlos I', que realizó el traslado desde Rota hasta Kuwait de una unidad de helicópteros del Ejército de Tierra para su despliegue en Irak. ¿Cómo fué la experiencia?

Aprendí mucho porque estuvimos en Irak y también en la India y de este último país me impactó mucho la pobreza y la diferencia de clases sociales que hay. Es algo que cuando uno lo ve en la tele le llega al corazón pero en cuanto cambia de canal nos olvidamos. Cuando estás allí y ves a los niños descalzos, en la calle, les quieres dar dinero y te dicen que no, que dinero no quieren que lo que quieren es comida, porque los propios padres o los compañeros les se lo van a quitar. Cuando ves esas cosas te das cuenta de que en el mundo hay muchas cosas por cambiar.

Escribir una novela no es solo contar una historia, todo lo que podamos hacer para que el lector reflexione, estamos cumpliendo objetivos. En mi novela destaco asociaciones como la Once, que he tenido la oportunidad de conocer, hablo de la inmigración, de asuntos que, si los acerco al lector y durante unos minutos reflexiona sobre ellos, para mí el objetivo estaría cumplido.

Ahora está destinado en Cartagena, ¿cómo ve su futuro?

Me gustaría convertirme en un escritor al que la gente conozca y lea. Es el sueño que siempre he tenido. No obstante, no está en mi cabeza dejar la Armada, ni mucho menos, porque es algo que siento, entré de vocación y en mis despliegues he vivido experiencias que uno se las lleva a la tumba. Para mí sería un sueño poder compaginar ambos oficios.