El Plan se ha presentado a la Mesa de personas sin hogar.
El Plan se ha presentado a la Mesa de personas sin hogar. - ANTONIO VÁZQUEZ
PERSONAS SIN HOGAR

La crisis propicia un aumento de personas sin hogar «en riesgo» en Cádiz

Presentado el Plan de Inclusión Social, en el que se ha detectado que más de cien personas viven actualmente en las calles de la ciudad

CÁDIZActualizado:

La concejala de Asuntos Sociales, Ana Fernández, ha presentado este jueves un avance del borrador del Plan de Inclusión Social para Personas Sin Hogar elaborado por el Ayutamiento gaditano junto con distintos colectivos que se dedican a atender a estas personas en la ciudad. Para la edil de Podemos, este plan supone «una herramienta a través de la cual buscamos mejorar la calidad de vida de uno de los colectivos más vulnerables».

El plan se ha presentado a la Mesa de Personas Sin Hogar y se ha dado cuenta del mismo en la Junta de Gobierno Local, donde se ha explicado el diagnóstico y las directrices que seguirá la delegación de Asuntos Sociales en colaboración con las entidades que trabajan con este colectivo.

Fernández ha señalado que ha sido un trabajo «intenso, concentrado y especial» dadas las peculiaridades que presenta este colectivo al ser «muy cambiante».

Tras la elaboración y estudio del último censo de Personas Sin Hogar (donde se han detectado a 98 personas viviendo en la calle aunque se calcula que puede haber una veintena más), se han concretado cuatro grupos para su intervención en función a la dimensión relacional y comunitaria, dimensión socieconómica y la dimensión individual.

En función a estos parámetros se han determinado cuatro categorías. Por un lado, los crónicos, que son los menos numerosos pero los que se encuentran en peor situación dado que llevan varios años en la calle, tienen poco contacto con los dispositivos de la red asistencial y no tienen recursos o son mínimos.

Su ruptura con las redes sociales y la sociedad es total y llegan a mantener un universo propio. En estos casos, la intervención es difícil y los esfuerzos se centran en la reducción del daño, acompañamiento y apoyo para evitar un mayor deterioro.

Por otro lado, están los severos, que avanzan hacia la cronicidad pero aún no están en el límite. Llevan entre 1 y 3 años en la calle y su estado de salud es malo pero todavía existen relaciones con el sistema de salud. Es difícil su reinserción pero todavía hay posibilidades con un trabajo constante y con el apoyo material y psicológico oportuno.

Jóvenes, parados y con un tejido social frágil

En tercer lugar, están las personas en riesgo, las más numerosas en nuestra ciudad. La crisis económica ha propiciado un aumento en esta categoría. Son personas que tienen su techo amenazado o lo han dejado recientemente. Tienen problemas para mantener su vivienda, su salud es buena o regular y son los más jóvenes. Han dejado de trabajar, han agotado sus prestaciones y llevan tiempo en el paro y con muy pocos o ningún ingresos. Su tejido social es frágil.

Los objetivos aquí es el de recuperar o fortalecer las redes sociales y familiares. Las entidades o colectivos sociales deben actuar como colchón temporal para evitar su entrada en la exclusión extrema y deben realizarse una búsqueda activa de formación y empleo.

Por último están los nómadas. Aquí se engloba a aquellas personas que están en constante tránsito a la búsqueda de oportunidades. Con este grupo el objetivo de los recursos sociales tiene que ser el acompañamiento y asesoramiento ya que es más complicado trabajar a largo plazo por su volubilidad.

Ana Fernández ha explicado que la elaboración de este plan está basada en la Estrategia Nacional de Personas Sin Hogar, la Fundación Rais y el modelo de la comunidad de Madrid. Tras presentarlo en la Mesa de Inclusión Social se ha convocado una nueva reunión para el 5 de marzo en el que se recogerán las propuestas de los colectivos de cara a su redacción final.