El ya concejal no adscrito, Domingo Villero, durante la pasada campaña electoral.
El ya concejal no adscrito, Domingo Villero, durante la pasada campaña electoral. - La Voz
Ayuntamiento de Cádiz

Concejales de ida y vuelta

Domingo Villero se ha convertido en el nuevo tránsfuga del Ayuntamiento gaditano, donde seguirá como edil no adscrito

Varios ediles abandonaron también sus partidos, caso de Araceli Hernández y Julio Braña (PP) o Pérez Dorao y Fernández-Trujillo (Cs), sin dejar sus actas

Almudena del Campo
CádizActualizado:

Domingo Villero se ha convertido esta semana en el último tránsfuga del Ayuntamiento de Cádiz al presentar su dimisión como portavoz del Grupo Municipal Ciudadanos, el partido bajo cuyas siglas se presentó como candidato por la capital a las pasadas Elecciones Municipales del 26 de mayo.

La formación naranja obtuvo tres concejales, uno más que en 2015, a pesar de que el nombramiento de Villero se hizo público a principios de abril, aunque fuera ‘vox populi’ desde principios de año.

El también decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales en la provincia, y presidente del Consejo Andaluz (CACITI) sustituía así a Juan Manuel Pérez Dorao, que junto a María Fernández-Trujillo había logrado cuatro años antes dos escaños en Ayuntamiento de Cádiz, donde ejercieron una dura oposición contra el equipo de Gobierno de José María González Santos ‘Kichi’ durante más de tres años.

Las razones esgrimidas por Domingo Villero cuando anunció que abandonaba el partido por el que se había presentado como candidato fueron muy parecidas a las empleadas por Pérez Dorao y Fernández-Trujillo, que afirmaron sentirse «engañados» y «ninguneados» por la cúpula de Ciudadanos.

Al igual que Villero, ambos ediles se negaron a devolver sus actas a pesar de que cada uno de ellos firmaron -en el momento de aceptar ser candidatos y componentes de una lista electoral- una carta ética donde se comprometían a hacerlo.

La diferencia es que Pérez Dorao y Fernández-Trujilo abandonaron practicamente cumplido el mandato y Domingo Villero lo hace justo cuando ha comenzado, es decir, que le quedan cuatro años por delante en los que se pueden dar muchas circustancias.

Pérez Dorao y María Fernández-Trujillo también declararon sentirse «engañados» por su partido

Por ejemplo, podría convertirse en la muleta del equipo de Gobierno en determinados momentos, hecho que evitaría a Kichi tener que recurrir al PSOE para lograr aprobar asuntos de relevancia para la ciudad.

El caso de Ciudadanos no es aislado ya que en las filas del Partido Popular también se han producido en los últimos años casos de transfugismo.

Una edil «amordazada»

El primero de ellos fue en el año 1992, cuando la concejala Araceli Hernández anunciaba que quería integrarse en el grupo mixto alegando diferencias con su partido y asegurando que no dejaría su acta de concejal.

Un año antes, Araceli protagonizó uno de los momentos más recordados de los plenos municipales en el Ayuntamiento gaditano, cuando acudió a una sesión con la boca tapada con un esparadrapo como medida de protesta por la falta de libertad de expresión.

Según la edil, con esta imagen de ella misma amordazada quería transmitir que no iba a soportar más la censura que según ella, existía en aquellos momentos en el pleno municipal.

Araceli Hernández acudió a un pleno con la boca tapada con un esparadrapo en señal de protesta

Otro caso muy sonado en el Consistorio gaditano fue el de Julio Braña, también ex concejal del Partido Popular, que años más tarde (1998) anunció que seguiría en la política municipal aunque sin renunciar a su acta como edil y en la oposición, ya que fue expulsado del equipo de Gobierno.

La decisión de Braña fue tomada después de que meses antes hubiera abandonado la militancia del PP por diferencias con la entonces alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez.

En los siguientes comicios municipales, Julio Braña se presentó como candidato del Partido Andalucista, ejerciendo como portavoz de la formación en el Ayuntamiento gaditano.