Una persona sin hogar esta semana en Cádiz.
Una persona sin hogar esta semana en Cádiz. - Francis Jiménez
RADIOGRAFÍA DE LAS PERSONAS SIN HOGAR

¿Cómo se llega a vivir en la calle?

Las organizaciones señalan que el perfil de las personas sin hogar en Cádiz es muy diverso

CádizActualizado:

Pérdida del empleo, problemas familiares, adicciones o enfermedades mentales son algunos de los precipitantes que abocan a las personas a vivir en la calle. Esas son las circunstancias que hay detrás de las personas sin hogar en Cádiz.

Si el abordaje de las medidas políticas, institucionales y sociales para atender a las personas sin hogar está lleno de aristas, no menos complicado es entender cómo se llega a vivir en la calle. No existe ni una causa única ni un solo perfil de las personas sin techo.

En la ciudad de Cádiz la realidad de las personas que viven al raso está muy atomizada y las causas que están detrás de cada caso son muy diversas. No obstante, en el caso de la capital gaditana se pueden trazar algunos elementos comunes que dibujarían el trazo grueso de la realidad de quiénes viven en la calle. Las organizaciones que trabajan en la atención directa a los sin techo de Cádiz coinciden, en primer lugar en que no existe un perfil único y, en segundo, en tres características generales: la mayoría son hombres, mayor de 40 años y de Cádiz u otras ciudades de España. También existen algunos factores que se dan -uno o más de uno- en un porcentaje importante en estas personas: no tienen trabajo, están distanciados de la familia, tienen alguna enfermedad mental o alguna adicción.

Detrás de estos denominadores comunes hay subcapas que esconden casuísticas y dramas distintos. Desde Cruz Roja Cádiz hablan de personas sin hogar cuya situación está «cronificada» y otras «que se han encontrado en una situación nueva que les ha abocado a vivir en la calle después de haber vivido una vida normalizada».

En Iguales en Acción, su coordinadora, trabajadora social, Menchu Romero, se refiere a una «realidad volátil» y de la coexistencia de un «perfil tradicional» y un «nuevo perfil», más ligado a servicios sociales. «Salen de centros tutelados sin recursos, jóvenes con dificultades familiares que terminan saliendo de casa por la crisis, o por adicciones, o porque tienen una actitud especialmente rebelde y se enfrentan a la familia y ésta no sabe cómo afrontarlo, y terminan en la calle». Todo este tipo de casos, asegura, «son tratables si hubiera más trabajo en la calle». Dentro del perfil más «tradicional» se sitúan las enfermedades mentales, adicciones y personas solas sin recursos y sin trabajo. «Unos pueden llevar tres años y otros 20 en la calle, cada caso es distinto y habría que tratar caso por caso».

Desde la asociación Calor en la Noche, su presidente Manuel Meni, coinciden en esa fotografía de la problemática y añade que empieza a haber más mujeres. «Hay de todo, muchos españoles y locales. Ahora empieza a haber más mujeres, aunque sigue habiendo muchos más hombres. Luego también hay personas que vienen a nuestros desayunos pero no duermen en la calle. Es el caso de personas que tienen una pequeña paguita, no tienen para comida pero sí para pagar una habitación. Así que no duermen en la calle pero desayunan en Calor en la Noche, comen en el comedor de María Arteaga y cenan en el comedor de Virgen de Valvanuz».

Desde el comedor social de María Arteaga, Lucía Reinado, trabajadora social, explica que los usuarios del comedor son «mayoritariamente hombres, de 45 años en adelante» y señala que hay un «repunte» de chavales jóvenes que «estaban tutelados» y que al cumplir los 18 años tienen que abandonar esos centros de menores «y se quedan en la calle».

«También vienen al comedor personas que tienen una pensión pequeñita -la pensión contributiva- que no le da para pagarse un alquiler, suelen ser personas solas. La mayoría de la gente que viene al comedor son españolas, aunque también hay extranjeros, y la mayor parte de Cádiz». Las estadísticas del comedor social del año pasado indican que atendieron 221 extranjeros y a 500 nacidos en España. «Vienen unas 85 personas al día, 15 pueden ser extranjeros y 85 de aquí».

Desde la asociación Despertares, su portavoz, Carlos Sánchez Grimaldi, también recalca la franja de edad de 40 a 60 años como la mayoritaria de las personas sin hogar en Cádiz y aporta otras circunstancias que han derivado a la vida en la calle de varias personas en Cádiz. «Se da también el perfil de la persona que lo ha perdido todo, muchos a raíz de la crisis económica; han sido desahuciados, otros se han separado, han perdido el trabajo y la ayuda». Destaca también las influencia de las enfermedades mentales como uno de los problemas que dirigen a la vida en la calle.

Otros perfiles están relacionados con problemas con las drogas: «algunos antes de vivir en la calle eran toxicómanos, que en algún momento han delinquido y han terminado viviendo en la calle».

La radiografía, no obstante, incluye otros perfiles que sorprenderían a muchos transeúntes que a diario se cruzan con ellos. Se trata de «personas que han llevado una vida normalizada, con trabajo, casa y familia». La pérdida del trabajo y la ruptura de lazos familiares y sociales unido en ocasiones al consumo de alcohol, actúan de revulsivo para cruzar el umbral del techo a la calle.

El alcohol, explican desde algunas de las asociaciones gaditanas que prestan atención a los sin techo, muchas veces actúa como un precipitante pero en otras ocasiones como un agravante, llegando a la vida de estas personas cuando ya viven en la calle.