Imágenes del importante dispositivo que se desplegó en Guillén Moreno para detener a los procesados. - A. V. / VÍDEO: LA VOZ
TRIBUNALES

Cinco y cuatro años de prisión por traficar con droga desde un piso de Guillén Moreno

Los condenados fueron sorprendidos consumiendo y manipulando la droga en la casa que usaban de 'punto' en un importante operativo policial

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El 5ºD del número 4 de la calle Marinero en Tierra se había convertido en un ir y venir de politoxicómanos, que acudían a esta vivienda a cualquier hora del día y de la noche para adquirir su dosis diaria de droga. Pero, además, según la Policía, este piso era un centro de operaciones del menudeo. No sólo se vendía, sino que también se manipulaba y distribuía «de forma masiva» estupefacientes a 'camellos' de otras zonas de Cádiz capital. En enero de 2017, los agentes de la UDYCO de la Comisaría Provincial pusieron en marcha un importante operativo para desactivar este punto de venta. A las siete de la mañana los agentes entraban en la vivienda y en ella pillaron 'in fraganti' a los investigados preparando las dosis desde bien temprano.

Tras la vista oral celebrada hace unas semanas, la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a dos de los cuatro procesados en esta causa. A la persona que vivía en la vivienda, una mujer de 39 años conocida como Inma 'La Larga', el tribunal de la Sección Cuarta le ha impuesto cuatro años de prisión como autora de un delito contra la salud pública; mientras que a otro de los acusados, de 37 años apodado ‘El Lebrijano’, le castiga con cinco años de cárcel, cuatro por un delito contra la salud pública y otro más porque durante el registro se encontró una escopeta de caza de su propiedad (tenencia ilícita). Los otros dos investigados han sido absueltos al considerar que no se dedicaban al tráfico sino que se limitaban a consumir.

En el registro los agentes encontraron una escopeta del calibre 12 «capacitada para el disparo»

En la sentencia, el tribunal da como hechos probados que ‘La Larga’ se puso de acuerdo con 'El Lebrijano' para dedicarse a la distribución y venta de estupefacientes en el domicilio de ella. Según el fallo se aprovisionaban de sustancias estupefacientes que traía el condenado y lo iban guardando en la casa. Días anteriores, hasta en tres ocasiones, agentes de Pequeño Tráfico de la UDYCO intervinieron papelas de ‘rebujito’ (cocaína y heroína) a varios toxicómanos por la zona. Una vez localizado el punto, los agentes pidieron el mandamiento de entrada al juzgado.

Y así, el día 20 de enero, la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), junto con la de Guías Caninos y el apoyo de radiopatrullas, irrumpían en el piso de Marinero en Tierra. Era poco más de las siete de la mañana y en la vivienda se encontraban los cuatro acusados. En el transcurso del registro se intervinieron un total de 105 envoltorios de rebujito, con un peso total de 17,63 gramos, 10 de heroína, hachís, 19 ampollas de un ansiolítico inyectable, varios cogollos de marihuana, y 1.482 euros en distintos tipos de billetes y mucha moneda fraccionaria.

Además fueron intervenidos varios utensilios e instrumentos utilizados para la confección y manipulación de los envoltorios de la droga: cuchillas, cucharilla dosificadora, cuatro carretes de hilos de diferentes colores (para marcar las dosis), tres balanzas de precisión, numerosos recortes circulares de plástico blanco, y hasta ocho móviles. El tribunal considera que los hechos son constitutivos de un delito contra la salud pública de sustancia que causa grave daño a la salud.

Ellos lo negaron

Durante la vista oral, la condenada aseguró que vivía sola en el piso y que dejaba que 'El Lebrijano' traficara allí pero que ella solo consumía la droga y que dejaba hacerlo al resto porque eran «sus amigos» pero que no participaba de este menudeo ya que permanecía encerrada en su cuarto y no preparaba las sustancias para la venta. Sin embargo, el tribunal cree que el reconocimiento de este consentimiento de que los 'pases' se realizaran en su casa supone una «cooperación absolutamente indispensable» de la procesada para que se llevaran a cabo y que, por tanto, es autora del delito que se le imputa.

Por otro lado, los testimonios de los investigadores, «plenamente creíbles», y las interceptaciones que efectuaron a otros compradores también apuntaban hacia ella. Además, se ha tenido en cuenta las quejas vecinales que motivaron la intervención policial sobre que «a todas horas subían y bajaban» toxicómanos a por sus dosis.

Por su parte, 'El Lebrijano' negó durante el juicio que se dedicara a suministrar la droga y que fue al piso junto al otro investigado a consumir ya que está ‘enganchado’ desde hace años. El condenado declaró además que cuando llegó a la casa la droga ya estaba sobre la mesa y que había «más gente». Sin embargo, el fallo cree acreditado que sí era él el encargado de llevar las sustancias, como aseguraron los otros dos procesados. La mujer lo afirmó durante la vista, mientras que el otro acusado aunque lo negó en vista oral, sí lo declaró durante la instrucción. Ambos coincidieron además con lo testificado por los agentes encargados del caso que aseguraron que en el inmueble se fumaba y vendía droga «a cualquier hora del día».

En el registro se intervino dinero, droga, útiles y un arma.
En el registro se intervino dinero, droga, útiles y un arma.

En cuanto a los dos absueltos, la Sección Cuarta entiende que ambos eran consumidores y que se encontraban allí el día del registro pero consumiendo, sin que participaran del tráfico. En el registro de la vivienda, los agentes encontraron también una escopeta de caza del calibre 12 «capacitada para el disparo», cuya propiedad se le atribuye al condenado.

Las defensas solicitaron las eximentes por drogadicción y enfermedad mental derivada. Sin embargo, la sala entiende que en este caso se encontró «mucha y variada droga» por lo que no puede concluir que «el impulso delictivo vino desencadenado por su drogadicción sino que más bien era un medio de vida».

Contra esta sentencia cabe recurso de apelación.

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