Cultura

El cierre de equipamientos culturales pone en peligro el patrimonio histórico de Cádiz

Tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento de Cádiz mantienen cerradas varias instalaciones en la capital gaditana

CádizActualizado:

La apuesta por la cultura ha quedado relegada desde hace tiempo a las posiciones de cola de la mayoría de las administraciones locales, regionales y nacionales. Las inversiones bajan a pasos agigantados en beneficio de otras partidas presupuestarias que ganan por goleada a una parcela que, en el caso de Cádiz, constituye una de las formas más importantes de transmitir, defender y conservar su historia.

La historia y la cultura de Cádiz se esconde en sus calles y en su gente, pero, sobre todo, se atrinchera en numerosas instalaciones culturales que guardan restos y vestigios de sus antepasados. Equipamientos que cada vez están más desatendidos y que, en muchos casos, van encadenando cierre tras cierre, siempre que su propiedad pertenece a una administración pública. Como ejemplo de ello, se pueden enumerar hasta cuatro importantes recintos que han desaparecido de una ruta turística que cada vez se queda más pequeña para una ciudad con más de 3.000 años de historia y que recibe cada año a millones de visitantes.

El último en sumarse a esta lista, cada vez más larga, de cierres de equipamientos, ha sido la Factoría de Salazones de origen romano que se sitúa en uno de los laterales del edificio de Correos de la Plaza de Abastos del casco histórico de Cádiz. Se trata de los restos arqueológicos que salieron a la luz en 1995 tras la demolición del Teatro Andalucía y la construcción de un edificio de viviendas. Desde entonces, parte de esta factoría se ha conservado íntegra en el sótano del nuevo edificio, que hasta hace dos meses se podía visitar. En concreto, la zona conservada corresponde a un sector de piletas de distintas dimensiones revestidas, como era habitual en la época, de hormigón hidráulico, con los ángulos reforzados para evitar filtraciones y un rebaje central para proceder a su limpieza.

La Junta asegura que la factoría de salazones volverá a abrirse

Según la Junta de Andalucía, dichas instalaciones se han sometido a un proceso de mantenimiento con la realización de unas obras para una nueva instalación eléctrica, que ya han llegado a su fin. Ahora mismo se está a la espera de que Eléctrica de Cádiz conceda el alta correspondiente y una vez que se otorgue la licencia, se abrirá de nuevo al público, según aseguran desde el ente regional.

Por este mismo motivo se encuentran cerradas a cal y canto desde hace ya cinco años, los importantes columbarios de Cádiz, una excavación que muestra los enterramientos in situ, es decir, en el mismo lugar donde fueron excavados, una característica de la que gozan escasos equipamientos de la ciudad. Los enterramientos que se exponían en el yacimiento, que fueron localizados en 1985 en la calle General Ricardos 5-7, cada día albergaba la visita de numerosos escolares de la capital. Sin duda, se trataba de uno de los yacimientos más importantes de Cádiz, que ya se encontraba musealizado y cuya gestión dependía directamente del Museo de Cádiz.

Con el objetivo de recuperar estos columbarios romanos, ADIP (Asociación para la Difusión e Investigación del Patrimonio Cultural de la Provincia de Cádiz) ha iniciado a través de change.org una recogida de firmas para pedir a la Junta de Andalucía que vuelva a abrir el recinto, con una musealización correcta y que se vuelva a llevar a cabo en ellos la labor pedagógica de antaño. Sin embargo, desde la Junta de Andalucía aún no se ha adquirido un compromiso en firme más allá de una promesa verbal de reabrir las instalaciones un día a la semana, pero sin especificar cuándo ni tampoco sin aclarar cómo se encuentra el recinto tras cinco años cerrado.

A estos dos yacimientos cerrados y abandonados, se suman otros recintos municipales, como el yacimiento de la Casa del Obispo, situado en el Campo del Sur, bajo el edificio 'Entre Catedrales' de Alberto Campo Baeza. En esta zona subterránea, donde subyace el monumento funerario fenicio, hay una importante representación de la historia de Cádiz, que además se enfrenta a un importante deterioro, ya que el recinto sufre continuas filtraciones de agua y humedades. También en el subsuelo siguen ocultas y sin ponerse en valor las famosas Cuevas de María Moco. A pesar de las obras que han permitido hacer transitable un tramo del subterráneo de la calle Tamarindos, la realidad es que siguen sin poder visitarse por un problema entre la propiedad del edificio y la del aparcamiento de la zona colindante para habilitar un acceso.

Sin publicidad ni difusión

Mención aparte merece el Castillo de San Sebastián, que en estos momentos está cerrado al público por las obras del Paseo Fernando Quiñones, que tuvo que ser cerrado al paso por los daños sufridos a consecuencia del fuerte temporal que azotó Cádiz el pasado invierno. También cerrada está la Iglesia de La Pastora tras sufrir un problema eléctrico que el Obispado sigue sin resolver.

Afortunadamente, el edificio que sí consiguió salir de su abandono es el Teatro Romano, uno de los conjuntos monumentales más importantes de la capital gaditana, que tras años cerrado, finalmente recibió una inversión que permitió su puesta en valor y su reapertura, convirtiéndose a día de hoy en uno de los edificios más visitados de la ciudad.

Más curioso resulta aún la escasa difusión y propaganda que se les da desde las instituciones a aquellos recintos que mantienen sus puertas abiertas al público y que pueden recibir visitas a diario. Ni siquiera en las oficinas de turismo es posible hacerse con un folleto o recibir información sobre el correspondiente horario de visitas. Decenas de turistas siguen saliendo de Cádiz sin haber tenido la oportunidad de pasear por la zona superior del Torreón de las Puertas de Tierra o visitar la Iglesia del Pópulo, ya que ni siquiera llegan a enterarse de que están a su disposición. Sin duda, una muestra más de que la cultura no es una prioridad para Cádiz.