Carlos Goñi, líder del grupo 'Revólver'
Carlos Goñi, líder del grupo 'Revólver' - LA VOZ
Cultura

Carlos Goñi: «Si los políticos fuesen músicos, no cogería a ninguno para mi banda»

Carlos Goñi, líder del grupo Revólver, ofrece este sábado un concierto en el ciclo Stay Alive de Benalup

Nuria Agrafojo
CádizActualizado:

En solitario. Con su guitarra y su voz llega este sábado Carlos Goñi al escenario del Fairplay Golf & Spa Resort de Benalup. Es el líder de la banda 'Revólver' y uno de los clásicos del panorama musical español. Tras 30 años de trayectoria, el artista sigue manteniendo su amor incondicional a la música y un espíritu rebelde con el que da sentido a sus canciones. Un hombre normal que se transforma en estrella cuando sube a un escenario. Historia viva del pop rock español.

¿Cómo se levanta uno cuando enciende la televisión y se entera de que habrá unas nuevas elecciones generales, las cuartas en cuatro años?

Uno piensa que son todos tan sumamente malos, que no son capaces ni de ponerse de acuerdo. Simplemente, tengo la sensación de que no hacen su trabajo y que quieren que seamos nosotros los que se lo pongamos aún más fácil.

¿Cree que la izquierda española está en crisis?

Creo que lo que hay es una crisis de la clase política, en general. Simplemente es que son muy malos, no porque tengan malas intenciones, sino porque son malos políticos. Al igual que malos músicos o malos banqueros, hay también malos políticos. Son malos profesionales, y no es cuestión de derechas ni de izquierdas. Si los políticos fueran músicos, no cogería a ninguno para mi banda. Lo que tengo claro es que las ideologías deberían estar al servicio del ciudadano y no al contrario.

Volviendo a la música, ¿Qué Carlos Goñi nos vamos a encontrar en el Fairplay de Benalup?

Pues, en este caso, voy solo, sin mi banda. Aunque estamos de gira con #Básico4 (el disco grabado en vivo en el Teatro Price de Madrid), éste es uno de los pocos conciertos que me he permitido el lujo de hacerlo sin mi banda. Es un riesgo que me fascina porque es como tocar en el salón de mi casa. Es algo que necesito para sentirme completo.

¿Qué le permite un concierto de este tipo, íntimo y para un público muy limitado?

Aquí no hay trampas ni cartón. Es una persona que se sube a un escenario a empatizar con el público. Sales de allí sabiendo algo más, es una manera de quitarte la pesadumbre de encima porque la música es plastilina para el corazón. Con este tipo de formatos, es tan importante lo que cuentas como lo que cantas porque te permite contar ciertas cosas, intrahistorias que no puedes hacer en grandes conciertos porque romperían el ritmo. Entablas un diálogo con el público y el propio público responde con risas, cantando y pensando, también.

¿Se sigue poniendo nervioso antes de sus conciertos?

Sigo poniéndome nervioso y sigo sintiendo un miedo terrible que me recorre todo el cuerpo, pero solo es un mal rato al principio. Y me siento afortunado por ello, por la pasión desmedida que sigo sintiendo por la música después de tantos años.

¿Le molesta que le digan que es usted un músico de los de siempre?

Al principio sí que me molestaba cuando se referían a mí como un clásico pero después pensé que el adjetivo clásico no te lo regalan por nada. Hay que trabajar muy duro y durante mucho tiempo para que te regalen este adjetivo y realmente, no me imaginaba al principio de mi carrera, que podría llegar a tenerlo. Además, el tiempo es mucho más amable con lo clásico que con lo vanguardista. Mientras que lo vanguardista es más efímero, lo clásico nunca baja a los infiernos.

¿Y qué le parece a un clásico como usted la música de hoy en día, la creación de productos hechos para vender?

Yo juzgo poco. Precisamente es lo que más trabajo me ha llevado, aprender a observar sin juzgar en exceso. Sólo juzgo lo que tiene que ver con ciertos principios, como a los políticos, porque juegan con nuestro dinero, pero al que se quiera jugar su dinero como quiera, no lo juzgo. Obviamente no me gusta el Reggeton, lo veo machista, pero de verdad que no me molesta lo que cada uno pueda hacer con su música. Si no me gusta, cambio de emisora o apago la televisión.

¿Qué le motiva a seguir creando y experimentando después de haber hecho casi de todo con una trayectoria de 30 años y 19 discos?

La curiosidad. Soy curioso hasta la enfermedad y esto te dota de una herramienta extraordinaria para renovarte. Además, soy muy trabajador. Hace tres años, por ejemplo, escuché a un guitarrista americano, bastante desconocido, y me puse a estudiar como un loco. Tuve que desaprender todo para abrir nuevos caminos que hasta este momento no se te habían ocurrido. Esto ha hecho que toque de otra forma y que le dé a todo un aire diferente. También aprendo a través de los libros, que es la pasión más grande de mi vida.

¿Es consciente de su éxito y de que forma parte de la historia de la música española?

Pues realmente no me importa el día que no esté aquí, lo que vaya a pasar con mi trabajo. No intento pertenecer a la historia de la música española. Intento estar lo mejor que puedo, acostarme cada día sabiendo que he hecho lo correcto. Un amigo siempre dice de mí que voy a mi aire y que juego en mi liga. Y eso me hace feliz, soy feliz en cuanto al éxito que puedo tener con mi autonomía, el haber podido decir hace años que sólo iba a tocar con mis músicos y compartir con ellos mis sobremesas. No soy una estrela...excepto cuando subo al escenario, ahí me lo paso fenomenal.