Manuel en una de las etapas del rally en moto de España a Mongolia.
Manuel en una de las etapas del rally en moto de España a Mongolia. - LV
VIAJES

De Cádiz a Mongolia en moto y sin GPS

Un gaditano publica un libro de su recorrido de 14.000 kilómetros sobre dos ruedas en un rally solidario donde estrenó carné de conducir moto

CádizActualizado:

Manuel Medina es un audiólogo protésico de Cádiz de 43 años que un día se enteró de la existencia de un rally solidario en moto de España a Mongolia y se apuntó. No sabía montar en moto pero curiosamente sí tenía una motocicleta sin estrenar que un año antes le había tocado en un sorteo. «Mi moto era de 125cc, justamente la cilindrada de los vehículos que podían participar en el rally, así que hablé en mi trabajo, me dieron permiso, y me apunté». Esa misma espontaneidad a la hora de tomar la decisión es la que derrocha en el libro que acaba de publicar donde cuenta la aventura: ‘Diario de un mosquito. De España a Mongolia en una 125 cc’ (editorial Lanzadera).

Primero se sacó el carné de conducir. Su experiencia en moto era «nula». Tampoco tenía ni idea de mecánica, cuenta divertido. «Cogí una mochila y ya está. Y si tenía una avería estaba tranquilo porque cualquier persona que me encontrara iba a saber más de mecánica que yo».

De Cádiz fue para Huelva, y de allí a Barcelona. Uno de los dos puntos de salida del rally. El otro una ciudad inglesa. En total 480 equipos entre España e Inglaterra.

«Me enteré de ese rally en moto a Mongolia y aunque nunca había conducido una moto me apunté»

¿Cómo son los preparativos de un rally de 14.000 kilómetros en moto para alguien que se acaba de sacar el carné? En el caso de Manuel, sencillos. «Me cogí mi mochila y unas alforjas para la moto y ya». Poco antes de la salida contactó con un chico de Madrid que también iba a participar y fueron coincidiendo y ayudándose por el camino. El rally era una ruta libre organizada por la empresa inglesa www.theadventurists.com. «La organización te daba la salida y te recibía en meta».

Al llegar al final del recorrido, en Ulán Bator, capital de Mongolia, los vehículos que los participantes habían utilizado para hacer el rally los donaban. No hay premio en la meta. La recompensa está por el camino. «Es más la aventura, lo hice por la experiencia». Manuel relata su viaje de 14.000 kilómetros en moto sin experiencia previa con humildad y sentido del humor. Entre las cosas que más le llamó la atención el hecho de que en muchas ocasiones apenas encontrara carreteras asfaltadas. «En Mongolia, por ejemplo, solo había 300 kilómetros de asfalto alrededor de la capital, el resto era todo pistas, campo a través».

«No tenía ni idea de mecánica, así que si tenía algún problema cualquiera sabría más que yo»

De las vivencias que se trajo en el avión de vuelta (la moto la tenías que donar al llegar a meta) se queda con la gente que se ha encontrado en el periplo a dos ruedas por los países y la emoción diaria: «Lo que surjas lo tienes que solucionar tú».

¿Cuánto tardó este gaditano en recorrer en moto de baja cilindrada 14.000 kilómetros? En el caso de Manuel un mes. Es el tiempo que le dieron de permiso en el trabajo, «así que tenía que llegar a tiempo si quería conservar el empleo». Llegó el primero a la meta. Fue el primer clasificado en moto y el número 67 (de 470) en la clasificación general del rally.

¿Libro o vacaciones?

Manuel hizo este rally en julio de 2010. A su regreso escribió el libro, se lo autoeditó, pero cuando lo tenía todo listo para publicarlo decidió mejor emplear ese dinero en irse de vacaciones. Y así cada año hasta que tuvo un accidente y estuvo un año y medio de baja sin poder moverse, «y claro, entonces ya no me podía ir de vacaciones y decidí que era el momento de publicar el libro».

En ‘Diario de un mosquito’ cuenta el día a día del viaje desde los preparativos hasta la meta. La búsqueda de patrocinadores, la gestión de los visados, el camino inicial de Huelva a Barcelona y a partir de ahí cada jornada del viaje en moto en el rally cruzando por «países raros», «encontrándote con policías corruptos que intentan sacarte dinero» pero también con «gente que te ayuda» como unos nómandas con los que estuvo conviviendo en Mongolia.

'Diario de un mosquito' es un diario de viaje por «países raros» cargado de anécdotas

Del mar de Aral al desierto del Gobi

Las vueltas que Manuel Medina le dió al atlas geográfico subido a su moto le llevaron a atravesar Francia, Italia, Austria, Hungría, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Uzbequistán, Siberia y Mongolia. En Kazajistán atravesó el mar de Aral y allí también tuvo su peor recuerdo. «Nos quedamos sin agua, deshidratados, empezamos a buscar a gente que nos diera agua, casi pierdo el conocimiento, fue el peor día de todo el viaje, sin duda». Otros paisajes fascinates que acaparan su memoria y muchos renglones de ‘Diario de un mosquito’ fueron el desierto del Gobi y los Alpes Dolomitas.

Portada del libro de Manuel Medina.
Portada del libro de Manuel Medina.- LV

La ocurrencia del mosquito

Cualquiera podría pensar que el nombre del libro tendría su explicación en algún momento ocurrido durante los 30 días de expedición, máxime en países de climatología extrema. Pero no. Es el resultado de una situación, cuando menos, graciosa y ocurrente. «Antes de empezar el rally tenías que dar a la organización el nombre de tu equipo; esperé hasta el último día, y cuando ya me vi que estaba a unos minutos de que terminara el plazo de tener que enviarles por e-mail el nombre, me estaba rascando el brazo porque me había picado un mosquito y ahí se quedó. De ahí el nombre».

El volumen es el primero que publica Medina. Está escrito con un lenguaje cercano que invita a montarte en una moto y disfrutar de los paisajes y las carcajadas de este gaditano que no se lo pensó dos veces.

En este volumen con formato de diario tampoco faltan las anécdotas. Por adelantar alguna, en un restaurante en Kazajistán, el dueño de un bar se enteró de que era español, resulta que el restaurante estaba decorado con armaduras made in Toledo y empezó a vestirnos a un compañero de viaje y a mí con las armaduras: españoles, españoles».

Si tuviera que elegir una sola cosa del viaje, Manuel se queda con un aprendizaje: «Aunque atravesamos países que parecen que echan para atrás, el mundo no es tan peligroso como la gente lo pinta. Esta compilación de mundos en un solo libro y 14.000 kilómetros. Ah, y sin GPS.