Calor en la Noche sale tres noches a la semana a prestar asistencia a los sin techo. Este miércoles entregando material para el frío a Juan de Dios, que vive en la calle.
Calor en la Noche sale tres noches a la semana a prestar asistencia a los sin techo. Este miércoles entregando material para el frío a Juan de Dios, que vive en la calle. - Francis Jiménez
PERSONAS SIN HOGAR

Dos de cada tres personas sin hogar dormirán en la calle durante la ola de frío en Cádiz

Cádiz dispone en invierno de 47 plazas de pernoctación para gente sin techo. No se siempre se llenan pese a que más de un centenar duerme en la calle.

CádizActualizado:

Cádiz cuenta durante la Campaña del frío con 47 plazas de pernoctación para las personas sin hogar. No se siempre se llenan pese a que más de un centenar duerme en la calle. ¿Por qué?

Menos de medio centenar de camas para más de una centena y media de personas que no tienen ni lecho ni techo. La cuenta no sale. Dos de cada tres personas sin hogar dormirán al raso en Cádiz durante los días de la primera ola de frío polar en los que se espera temperaturas mínimas de 7 grados en la capital gaditana. Con la intención de amortiguar en alguna medida las consecuencias del frío, el Ayuntamiento de Cádiz activa en el mes de noviembre la ‘Campaña del frío’ hasta la finalización del invierno. Esta iniciativa que lleva años desarrollándose consiste en el aumento de seis plazas para dormir en el albergue municipal (de 20 camas se aumenta a 26), el incremento del tiempo de estancia en estas instalaciones (se amplía a una semana) y en la entrega de materiales (mantas, sacos de dormir, mochilas, toallas, sudaderas y ropa interior) a las asociaciones que atienden a las personas sin hogar para su reparto.

Con la meteorología en contra, entre las 26 plazas del albergue municipal y las 21 que ofrece los Caballeros Hospitalarios, la ciudad ofrece 47 plazas para pernoctar a personas sin hogar. Es decir, algo menos de un tercio de las más de 150 personas sin hogar que hay de manera permanente viviendo en la calle en Cádiz, según los datos que suscriben todas las asociaciones consultadas. El último registro municipal (diciembre de 2017) arroja un total de 98 personas, si bien las asociaciones, que también participan, matizan que «el conteo resultante está por debajo de la cifra real por varias razones: porque se hace en invierno, que hay menos personas que en verano; y se sale a una hora tardía a hacer el conteo y muchos ya están escondidos dónde suelen pasar la noche y no están visibles», explica Menchu Romero, de Iguales en Acción.

El albergue no se llena

Con esta estimación de cifras resulta llamativo a priori que no se llenen de manera habitual las 26 plazas del albergue municipal y que al mismo tiempo las entidades soliciten un aumento de la capacidad y de los recursos para dormir bajo techo. Es solo una arista más de una situación compleja de abordar. Según informó esta semana el Ayuntamiento, la ocupación media del albergue en el primer mes y medio de campaña del frío ha sido del 92% y «solo siete días se ha registrado un lleno de las 26 plazas». Es decir, en invierno de media 24 personas duermen a diario en el albergue.

Desde Calor en la Noche, su presidente Manuel Meni, cree que la Campaña del frío «está bien» pero es insuficiente y tendría que «ponerse más recursos» y «más facilidades para su uso» por parte de las personas sin hogar. Según explica, hay muchos motivos que impiden o alejan a estas personas de pernoctar en el albergue. En este sentido apunta a que muchos tienen perro, «que para ellos es alguien importante y su única compañía, y como están prohibidos en el albergue y no tienen donde dejarlos prefieren seguir durmiendo en la calle antes que abandonar al animal, que con la ley en la mano tampoco se puede dejar en la mano».

Estancias demasiado cortas

Carlos Sánchez Grimaldi, de la asociación Despertares, añade otra razón: la temporalidad. Los pocos días que pueden dormir en el albergue. Normalmente son unos 3-4 días y en periodos como el sujeto a la campaña del frío se amplía a una semana. «Hay personas sin hogar con problemas mentales que no quieren ir, otras que van, otras que no pueden porque tienen mascota y otras muchas que prefieren aguantar el frío en la calle y no perder su lugar habitual de pernoctación ni el sitio donde se suele poner a pedir por estar unos pocos días en el albergue. Antes que perder lo único que tienen prefieren tomarse algo caliente y aguantar el tirón». Esto enlaza con la idea extendida entre algunos responsables de entidades sociales que detectan que las medidas para ayudar a este colectivo no se adaptan a ellos.

Por ello, desde Despertares piden que durante el invierno se acondicione parte del pabellón de la Mirandilla, de las instalaciones cubiertas del centro deportivo municipal Elcano o el Baluarte de la Candelaria para la estancia de estas personas. «Si se ofrece un sitio más grande con otra manera de funcionar, estoy seguro de que muchas personas que duermen en la calle irían allí. Es más, las asociaciones podríamos ir allí directamente a llevarles el material que le solemos dar como ropa o mantas».

Precisamente esta medida la puso en marcha el año pasado el Ayuntamiento de Cádiz en el Baluarte de la Candelaria (para dormir) y el Centro Integral de la Mujer (como centro de estancia diurna), con carácter extraordinario, durante los días que duró la tormenta Emma, cuando el viento y lluvia provocó numerosos incidentes y que el mar se ‘tragara’ la playa y destrozara los chiringuitos. Este año, en principio en esta ola de frío que comenzó este miércoles no está previsto que se habiliten nuevos espacios aparte del albergue. No obstante, desde el equipo de Gobierno aseguran que «la medida puesta en marcha el año pasado se volverá a activar siempre que sea necesario».

Error de planteamiento

El razonamiento de la temporalidad también lo comparten en Iguales en Acción. Más allá de los «varios» motivos que explican que haya días que no se ocupen el cien por cien de las camas aunque la población que vive en la calle es muy superior entronca con el planteamiento de base de la Campaña del frío. Su coordinadora, Menchu Romero, opina que «es el albergue municipal es un recurso para estar una semana, no más. A las 8 de la mañana les echan y a las 6 de la tarde pueden volver. Esa metodología tiene que cambiar».

A lo que se refiere esta trabajadora social es a la necesidad de un replanteamiento del trabajo y las medidas que se llevan a cabo desde las instituciones. Desde su perspectiva la «política asistencial, que es la que se está haciendo desde las administraciones», no resuelve el problema de las personas sin hogar. «Esas personas no quieren realmente un albergue porque esa no es su necesidad, necesitan una cobertura permanente. Los recursos no están adaptados a la realidad ni los modelos de intervención están adaptados a las personas. Por tanto, están abandonadas institucionalmente».

En consecuencia, entiende que «no es una verdadera Campaña del frío» lo que se ha puesto en marcha «porque no se han creado estos recursos alternativos o de emergencia estables, solo hay un reparto de materiales y una ampliación de 6 plazas en el albergue municipal». Su receta para obtener una mayor respuesta de las personas sin hogar y ayudarles: falta un trabajo de calle, un protocolo de actuación con la policía y recursos de emergencia estructurados como los que hubo el año pasado por el temporal».

Vivir en la calle (con frío y sin él) es una circunstancia complicada de afrontar y abordar, pero sobre todo para los que no tienen opción.