Llegada al juzgado de Jenaro.
Llegada al juzgado de Jenaro. - F. J.
TRIBUNALES

Arranca el juicio contra Jenaro Jiménez, el empresario que simuló su muerte

La Fiscalía pide para él doce años y medio de prisión por estafar supuestamente a sus exsocios al quedarse con el dinero de la venta de varios pisos y las señales de otros particulares

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La Audiencia Provincial de Cádiz acoge desde este lunes el juicio contra Jenaro Jiménez, el empresario gaditano que llegó a simular su muerte por ahogamiento en el cabo de Trafalgar y posteriormente huyó prófugo a Paraguay. La vista fue pospuesta después de que el pasado mes de octubre se tuviera que suspender por la incomparecencia de uno de los denunciantes, un exsocio del acusado, testigo importante en este procedimiento. La vista puede comenzar con sorpresa por un posible acuerdo de las acusaciones particulares.

Jenaro, que cumple actualmente una condena de dos años de prisión por haber estafado con la señal de un piso a un excuñado, se enfrenta ahora a una nueva pena de doce años y medio que solicita para él la Fiscalía por los delitos de estafa, apropiación indebida y falsedad documental.

En este juicio se dirime si Jenaro Jiménez se quedó con el dinero de la venta de una serie de inmuebles de sus antiguos socios de las promotoras Casas de Cádiz y Emblematic Houses. Además, otro de los asuntos sobre lo que tendrá que decidir la Sección Cuarta que lo juzga es si el empresario para ejecutar estos presuntos engaños falsificó documentación para que los bancos le aprobaran los créditos que iba necesitando.

En el escrito de acusación, el fiscal resume el ‘modus’ delictivo que tenía Jenaro para cometer, según mantiene, sus engaños. Así explica que «debido a las deudas que iba acumulando, como única manera «de poder engañar a sus socios y continuar con la actividad, se apropiaba de las entradas recibidas en metálico de los compradores de las viviendas de las promociones no ingresándolo en las cuentas de las sociedades». Y a la vez, «para tapar las deudas» que esto generaba, suscribía «numerosos contratos de préstamo» con los bancos.

Para obtener estos préstamos, algunos con garantía hipotecaria, presentaba sus declaraciones de renta y societarios, «alterando sus cifras» –de ahí el delito de falsedad en documento oficial y mercantil–.

De esta forma, continúa el fiscal, «simulaba una solvencia que no tenía, obteniendo unas cantidades muy superiores a los que hubiera tenido de haber presentado las cifras de negocio y renta personal que tenía. Según la acusación, de haber presentado las reales declaraciones de la renta y de sociedades, no hubiera conseguido tales préstamos.

Por otra parte el Ministerio Público explica que las cantidades de los préstamos concedidos las utilizaba para fines personales distintos a los que fueron concedidos, ya que estaban ligados a la construcción, siendo algunos créditos de promotor, en los que se iba liberando el crédito conforme se realizaba la construcción.