TOROS

Triunfo de Cayetano en una tarde de escaso contenido en la Feria de Jerez

El Fandi corta una oreja y López Simón se va de vacío con un descastado encierro de Zalduendo

CádizActualizado:

Abría plaza El Fandi, a quien veinticuatro horas antes se le había hurtado una oreja, ganada a ley, en la Plaza de Madrid y que halló su justa recompensa en la actitud más receptiva y benévola del público del coso jerezano. Tras una larga cambiada, saludó con variado repertorio capotero al inválido que abría plaza, que ya mostrara una embestida pastueña, corta y adormecida desde que saliera por chiqueros. Simulada la suerte de varas, quitó El Fandi por talaveranas antes de proceder a su habitual espectáculo banderillero, tercio en el que manifiesta su tremendo poderío y colosal dominio de las suertes. Hasta cuatro pares, a cual mejor, prendió sobre el morrillo de la res. Inició el trasteo de muleta con una serie de hinojos, preámbulo de una anodina sucesión de derechazos y naturales, carentes de ritmo, ligazón y, sobre todo, de emoción. Carácter éste tan esencial para otorgarle sentido a la fiesta y del que el toro carecía. Aprovechó el de Granada la nobilísima condición de su oponente para plasmar una faena dilatadísima, culminada con dos pinchazos y estocada, no sin antes superarse felizmente el bochorno de una sonrojante petición de indulto.

Derribó el más cuajado cuarto al picador y El Fandi quitó con donaire mediante animosas chicuelinas. Proclamó su excelso repertorio rehiletero en un arrebatado segundo tercio y mantuvo recia actitud cuando, muleta en mano, supo domeñar la seria embestida de su oponente. Animal que, en cuanto se supo podido, se acobardaría y tendería a la huida, con lo que restaba intensidad a la faena del granadino. A pesar de ello y pese a configurar una faena desigual, consiguió El Fandi extraer pasajes estimables. Con un pinchazo y una gran estocada puso fin a su labor.