Feria de Jerez 2019 | REJONES

La terna Cartagena, Ventura y Vicens, a hombros en la Feria de Jerez

Tres estilos de rejoneo en una gran primera tarde de feria

JerezActualizado:

Clamaron su llamada los clarines e irrumpió en el ruedo un contingente de caballería formado por alguacilillos y rejoneadores, auxiliado por una breve cohorte de infantería configurada por el peonaje. Ecuestre y dinámico paseíllo con el que se inauguraba el primer festejo del ciclo taurino jerezano que, como ya es tradicional, queda reservado para la alegre expresión del arte de Marialva. Y lo hacía con un cartel en el que convergían la espectacularidad explosiva de Andy cartagena, la consumación del toreo a caballo de Diego Ventura y la renovada savia, juvenil y femenina, de Lea Vicens. Sumo interés previo que tuvo su directa correspondencia en la afluencia de un público que acudió festivo y expectante al coso jerezano.

Abrió plaza un ejemplar de Bohórquez que acometió con humillación y raza a la grupa que le presentaba Any Cartagena, quien templó con pericia y ritmo su acometida antes de clavar el único rejón. Variado, bailarín,en momentos imprevisible, resultaría a continuación un prolijo tercio rehiletero en el que hubo banderillas largas y cortas, errores y aciertos y hasta un par a dos manos prescindiendo del cabezal. Con el toro ya imóvil, por tres veces erró con el acero toricida y su labor fue reompensada con una ovación. Tampoco resultaría un dechado de casta su segundo oponente, al que le costó siempre perseguir con algo de brío la estela marcada por el equino. A pesar de lo cual, el alicantino derrocharía pundonor y supo suplir con exibiciones de consumado jinete y floreo en las suertes toda la viveza de la que el burel carecía. Con este aculado en chiqueros, la suerte suprema se verificó dilatada y dificultosa, que Cartagena supo resolver con solvencia y facilidad.

Con un rejón en todo lo alto recibió Diego Ventura al descastado enemigo que le cupo en suerte en primer lugar, animal templado pero carente de celo e intensidad en sus embestidas. Al que el rejoneador lisboeta supo administrarle la alquimia exacta de su doma excelsa, el cite justo y la pureza transparente en todas las suertes. Un magnífico tercio de banderillas, cuyos picos espectaculares llegaron a enaltecer al respetable, constituyó lucido npreámbulo a un rejón de muerte de defectuosa colocación que obligó a Ventura a utilizar, pie a tierra y por partida cuádruple, el verduguillo. Después, a lomos de un bello caballo bayo, recibiría a porta gayola al quinto de la suelta, al que prendió un emotivo rejón de castigo. Le sucedieron banderillas en todas sus variantes de cites y ejecución, con las que volvió a mostrar el sumo grado alcanzado en la perfección rejoneadora. Con el público ya entregado tras la obra consumada, prendió un rejón de muerte de defectuosa colocación que necesitaría un golpe de descabello.

Una gran exibición de toreo ecuestre regaló Lea Vicens durante el largo prólogo de su primer tercio de banderillas, en el que sorprendió por su desahogada pericia como jinete, su templado toreo a caballo y la suavidad y exquisitez con que lo ejecutaba. Una profusión caída de rehiletes carmesís adornaba el lomo de la res cuando la amazona francesa asió el acero toricida y lo prendió en ejecución heterodoxa. También lució capa baya el equino con que Lea Vicens recibió al negro astado que cerraba plaza. A lomos de él clavó un rejón, para cambiar de cabalgadura en los tercios posteriores. Dejó llegar mucho al toro en sus cites rehileteros para otorgar la debida pureza a las suertes ejecutadas, al tiempo que revestía su labor de altos índices de plasticidad. En última instancia, sobre la diana inmóvil de la aplomada res prendió un rejón de muerte que necesitó dos golpes de verduguillo. Labor recompensada con el doble trofeo para la francesa.