Miguel Ángel Ibarra asegura que fue ordenado sacerdote el 4 de enero de 1998 por el Arzobispo Trujillo Arango - C.Cherbuy
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El 'falso cura' de Medina se defiende y volverá a cantar mientras se estudia su caso

Antes de ejercer como sacerdote Miguel Ángel Ibarra tenía una carrera musical que se plantea retomar a la espera de que el Vaticano resuelva su caso

San FernandoActualizado:

El caso del colombiano Miguel Ángel Ibarra parece sacado de un guión para una historia de ficción, pero a veces la realidad va más allá.

Era un desconocido para el mundo aunque querido entre los feligreses de Medina y Jimena donde ejerció como sacerdote tras un convenio firmado entre el Obispado de Cádiz y Ceuta con la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia (Colombia).

Hasta el pasado mes de diciembre cuando se puso en duda su documentación y fue retirado del servicio. Tras un tiempo en su país ha decidido volver para defenderse ante lo ocurrido y sobre todo dejar claro que no es un 'falso cura' sino que cuenta con toda la documentación en regla y que el único lunar es un paso administrativo que ya fue resuelto por parte de un juez eclesiástico en Colombia hace años.

Miguel Ángel Ibarra asegura que desde pequeño tenía inquietud por el sacerdocio y así fue ordenado sacerdote el 4 de enero de 1998 por el Arzobispo Trujillo Arango, que sin embargo no realizó el registro de tal proceso.

Algo que entonces no llamó la atención porque desde esa fecha hasta 2011 Miguel Ángel Ibarra se centro en su carrera como cantante exponiendo tener éxito en su país siendo conocido como Ángel Serrati.

En 2011 decide aparcar su proyección musical y hacer caso a su vocación eclesiástica. Es entonces cuando surge el problema de la ausencia del registro de su ordenamiento como sacerdote, estando fallecida la persona que realizó tal proceso para verificarlo.

Aún así existe un documento con la firma del Arzobispo haciendo alusión al mismo, siendo verificado por parte de la autoridad eclesiástica y por tanto Miguel Ángel Ibarra pasó a ser parte de la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia. Ostentó varios cargos, algunos de confianza hasta que fue designado para viajar a España en el acuerdo con la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Miguel Ángel Ibarra quiere retomar su carrera como cantante siendo conocido como Ángel Serrati, mientras el Vaticano resuelve su problema
Miguel Ángel Ibarra quiere retomar su carrera como cantante siendo conocido como Ángel Serrati, mientras el Vaticano resuelve su problema - C.C.

Lo que no entiende Miguel Ángel es por qué se ha reabierto su caso desde Colombia siete años después exponiendo las dudas de su ordenación y por tanto cesando del cargo que ostentaba. «Es algo que quizás nunca entenderé ni se sabrá pero vengo por el daño moral, profesional y personal que me han hecho porque no soy un falso cura».

Así ha mostrado todos los documentos correspondientes y que obra en su poder y ha puesto el caso en manos del Vaticano para que lo resuelva. Aunque expone que este proceso puede durar años y que tras perder su condición de sacerdote ha perdido tanto las garantías sociales como su fuente de ingreso, por lo que ahora se plantea retomar su carrera de cantante en Colombia o en España.

Aunque tiene claro que sí el Vaticano resuelve a su favor, tal y como espera, regresará su vocación del sacerdocio. «Quiero mandar un mensaje de tranquilidad a todas esas personas que puedan dudar de la validez de los sacramentos oficiados, porque fueron realizados por una persona que cuenta con la validez y los documentos para ello».

Esa tranquilidad está dada también por el Obispado de Cádiz que los reconoce como tales, a pesar que ahora Miguel Ángel Ibarra ya no cuente con la condición de sacerdote.

« Vengo a Medina para mostrar mi gratitud con este pueblo, pues pese a que estuve poco tiempo guardo un gran cariño de su gente».

Ahora el Vaticano es el que decidirá el futuro de Miguel Ángel Ibarra que tiene su otra gran pasión, la música para intentar digerir este mal trago por el que asegura estar pasando. «Estoy estigmatizado pero tengo que defenderme porque no he realizado ninguna simulación y confío en Dios».