FERIA EL PUERTO 2019

Los símbolos de una feria

La fiesta de El Puerto cuenta con elementos que la diferencian del resto

EL PUERTOActualizado:

Qué hace que una persona sienta una fiesta como propia. Qué es aquello que remueve el sentir y que hace que se añore y se quiera vivir con intensidad. Cuándo se convierte en una tradición y qué hace que lo sea. Parece complicado de responder, ya que no es una sola cosa, sino un conjunto de elementos que despiertan los sentidos, que atizan los recuerdos y que permiten que una persona se añore de una celebración.

Se tratan de sabores, de olores, así como de símbolos. Es decir, de imágenes que en cuanto explotan en la retina transportan a esos buenos momento que se han vivido y que han conformado la forma de vivir la fiesta. Todos esos elementos se recogen dentro de la Feria de la Primavera y Fiesta del Vino y hace que sea completamente distinta a otra fiesta en la provincia. El lugar, la entrada, la disposición, el ambiente. Todos esos símbolos por separados golpean al lugar de la mente donde se guardan esos queridos recuerdos, pero explotan los sentidos si se combina, algo que ocurre con esta fiesta.

Y lo bueno de una tradición es que para seguir viva de evolucionar y por tanto incorpora nuevos elementos que la conforman y que a veces choca con el sentir de otra persona que pierde aquellos que finalmente se prescinde. Quizás por eso cualquier tiempo pasado es mejor, o en este caso, la feria de antaño era la auténtica feria para los que la vivían de manera intensa hace unos años. Quizás por eso en el futuro los que ahora la viven intensamente dirán aquello de que la mejor feria era la de antaño.

Sea como fuere, lo que nadie puede negar es que actualmente existen en la feria de El Puerto una serie de elementos, tanto de antaño como de ahora, que conforman su personalidad y que por tanto hace que la celebración portuense sea completamente distinta a las demás, que los portuenses la defiendan a capa y espada y que los de fuera la busquen por su singularidad.

Imágenes que recorren todo el recinto y que van desde el entorno a la entrada, pasando por las casetas, su gastronomía, atracciones y su composición. Nombrar alguno de estos elementos ya nos transporta directamente a este lugar, sobre todo una vez que ha pasado y se espera que llegue ya la próxima edición.

El toro de Osborne

Es complicado pararse en todos los elementos que componen la Feria de El Puerto. En el entorno del recinto de Las Banderas hay varios a destacar, pero ninguno llama más la atención que la inmensa silueta que da entrada al lugar. Desde que hace unos años se optó por colocar el toro de Osborne es te lugar, ya no se piensa en una Feria de El Puerto sin él, motivo porque de manera continua se ha ido actualizando los convenios para que esta portada siga siendo santo y seña de la fiesta.

Es el toro de Osborne más gran jamás construido. Una imponente silueta de 22 metros de alto por 22 metros de ancho con 20.000 leds de bajo consumo en su interior que vuelve a dar la bienvenida a locales y forasteros en el acceso principal de la Feria portuense. Muchos son los que buscan esa imagen delante de la gran silueta y que se esfuerzan para que se vea la silueta completa con ellos delante antes de entrar en la feria. Al entrar la mayoría de personas hacen el mismo gesto y tuercen el cuello para arriba, de manera que puedan contemplar este toro.

Caseta Helo Libo

Hay muchas casetas significativas de la Feria. Cada uno tiene realmente la suya en la que disfruta tanto de las sevillanas, como de la gastronomía, de los vinos de la tierra, de los suyos. Es un elemento primordial y para gustos colores. Algunos las eligen por ser de su entidad, otros por la comida, otros por el ambiente, la música, las actuaciones.

Pero si hay que destacar una quizás debe ser la de la oración del Huerto conocida como ‘Helo Libo’. Y es que es en esta caseta en donde se da el pistoletazo de salida de la feria con el pregón que realiza cada año. Una cita especial para aquellos que esperan la llegada de la fiesta ya que en esta cita se resalta todo aquello que hace especial a la celebración y se presume de ciudad. Toda la idiosincrasia de la Feria de El Puerto se encierra en esta caseta que es la primera en abrirse cada año a los portuenses con este pregón, que se ha convertido ya en un elemento tradicional de la fiesta.

La fuente

Ahora con los dispositivos móviles y las aplicaciones de comunicación resulta sencillo el poder encontrar a familiares y amigos, pero antes no era tan sencillo. Había que quedar en un lugar a una hora o tener un punto de referencia donde quedar si uno se despistaba del grupo o iba en busca de algo.

Son varios los sitios que cuenta una Feria que pueden servir de lugares de quedada, pero algunos llaman más la atención y en este sentido la fuente del centro de la feria, que lleva precisamente a la calle de El Puerto de Santa María, es uno de esos sitios en los que se acumulaban las personas para encontrarse y donde esperar impregnándose mientras tanto de la Feria.

Los móviles han cambiado la vida, también ha afectado a este lugar que sin embargo ha pasado a ser otro de los lugares preferidos en los que poder hacerse un ‘Selfie’ de esos que son tan típicos en esta fecha, tanto individual como en grupo. Por ello es común ver como las personas se agolpan a su alrededor con sus teléfonos en mano para posar y obtener la instantánea perfecta que haga recordar esos momentos especiales de la celebración.

La noria

Las atracciones son el gran atractivo de la Feria. Tanto mayores como pequeños se acumulan en sus calles en busca de diversión, entretenimiento y adrenalina. Son muchas las que se han convertido ya en tradición de la feria y muchas personas tienen incluso un programa para montarse en los también conocidos como ‘cacharritos’.

Pero si hay que elegir a uno como representación de todo lo que significa las atracciones quizás sea la noria la más destacada. Por el tiempo que lleva acudiendo a la fiesta, por ser una de la más utilizada entre familias, así como por su altura, aunque ya hay atracciones que compiten con ella en este aspecto. Pero es la noria la que mejor se ve en la distancia, la que más rápido se diferencia y la que por tanto hace que uno entre en ese sentir de feria al ver por la noria que ya se aproxima al recinto ferial de Las Banderas.

Es curioso como los tiempos avanzan y cambian y en este sentido la feria tampoco se escapa. Así la tecnología digital también ha llegado al mundo de las atracciones y ya se pueden por las calles del lugar atracciones basadas en representaciones de realidad virtual, como es el caso de montañas rusas o de juegos en los que eres el protagonista.

El vino

Está en su apellido y en este sentido ya se descubre la importancia que tiene. El vino tiene un hueco considerable dentro de la celebración de El Puerto y no se puede estar en la feria sin sentir la experiencia de los caldos de la localidad. Los finos, como no puede ser de otra forma, son grandes protagonistas, pero mezclas como los conocidos ‘rebujitos’ se ven por un lado y por otro de la feria.

Es común ver a las personas con jarra en mano o con su capo dando un paseo por las calles del recinto y disfrutando de esta bebida que tiene un peso considerable en la economía de la localidad.

La situación costera de El Puerto y su emplazamiento a nivel del mar permiten que las brisas marinas alcancen los pagos vitícolas de su término y le confieren a sus mostos características singulares de sabor y fragancia.

El Fino es un vino blanco, generoso, seco y ligero, de color pajizo y aroma punzante y delicado (almendrado). Se obtiene de la uva palomino fino, alcanza de 15 a 15’5 grados de alcohol en volumen y se comercializa con una vejez media de 4 a 5 años de crianza en bota. La singularidad del Fino consiste en ser un vino de crianza biológica y estar elaborado mediante el sistema de criadera y solera.

Es por todo ello que el vino Fino de El Puerto está preñado de influjos marinos de la cepa a la copa. Es por eso que El Puerto es la tierra del Vino Fino y de ahí que le dedique la mayor de sus fiestas, la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino a celebrar habitualmente en Mayo, coincidiendo con el brote de vitalidad que la flor del vino experimenta cada primavera. Aunque en esta ocasión se ha desplazado a junio.

El algodón de azúcar

La comida s otro de los elementos significativos de la fiesta. Los mariscos, los ‘pescaitos’ fritos, pero también aquella de los puestos de comida rápida cuyos olores inundan ciertas calles como el caso de las papas asadas, de las hamburguesas, más recientemente los kebabs. Pero de todos hay olores que precisamente son feria y en este caso son el de las garrapiñadas y el del algodón de azúcar. Aunque de mayor gana los primeros, de pequeño siempre llama más la atención el segundo y por ello se queda en la mente como uno de los grandes recuerdos de la feria.

Ese algodón de gran volumen sujeto a un palo fino uy que dejaba las manos pringosas mientras se deshacía en la boca. Ahora ya hay de diferentes colores y los palos han sido sustituidos, aunque siguen viéndose, por tarros de plásticos que resultan más sencillos de llevar y sobre todo de guardar, porque una de las cosas que tenía el algodón de azúcar es que era difícil que uno solo pudiera con él.

Sin duda son varios símbolos, pero no todos porque hay muchas imágenes, sitios, ruidos, sabores, olores que componen una feria. Además para cada persona cambia su peso y significado, porque lo bueno de una Feria es que cada uno la vive de manera personal con unos elementos comunes. Así la tradición se transmite de persona en persona porque la hace propia y quiere disfrutarla con los suyos pasándole este sentir a la nueva generación y así van pasando ferias y ferias.