El exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja
El exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja - Antonio Vázquez
Aula de Cultura | El Puerto

Jaime Mayor Oreja: «Hemos negociado con ETA, no hemos derrotado a ETA»

El exministro del Interior aborda directo y tajante en el Aula de Cultura de Vistahermosa en El Puerto la «profunda crisis de valores» que «ha sido el germen para nacionalismos y terroristas»

El PuertoActualizado:

El exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, llenó este miércoles el aforo de las instalaciones de El Buzo con su intervención en el Aula de Cultura del Real Club de Vistahermosa. Con su ponencia ‘La crisis de los valores en España y Europa’ mantuvo en todo momento la atención y la expectación de los presentes que lo recibieron entre aplausos. Una conferencia en la que Mayor Oreja se mostró muy claro, sin caer en ningún tipo de ataduras y refiriéndose a temas tan sensibles como el nacionalismo o ETA.

«Una de las personas que más ha influido en la historia más reciente de España», lo presentaba el presidente del Club, José Manuel Domecq, haciendo además un repaso minucioso sobre toda su importante trayectoria. Actualmente alejado de la política, Jaime Mayor Oreja preside la plataforma One of Us, en defensa de los valores humanos que lucha para que no se olvide la verdadera razón del sentido, del origen.

«El PSOE y ETA pactaron un proyecto, necesitaban entenderse. Uno dejaban de matar y Zapatero obtenía el poder»

«Soy un optimista que está pesimista», comenzaba su alocución Mayor Oreja casi justificándose por tener que transmitir un mensaje «triste» pero «completamente real». «Les pido perdón por si en algún momento le amargo el inicio de vacaciones», bromeaba siendo muy franco a la hora de presentar el escenario «de crisis» en el que iba a ahondar de manera ordenada. «No vivimos la extrema derecha ni la extrema izquierda sino el extremo desorden. Cada día es como si nos dieran un sartenazo en la cabeza que nos avisa de lo que está sucediendo. No estamos viviendo como en los años 30 de extremos totalitarios. Estamos viviendo un extremo desorden», insistía.

Según expuso, «la crisis no ha sido económica o política, es un estado permanente. Estamos en mutación, en riesgo, en trance», recalcaba. Y se preguntaba el porqué. «Hemos perdido referencias permanentes, es una crisis de la verdad. Huimos de la verdad como de la peste. Huimos del que nos perturba o nos molesta. Hemos hecho una sociedad que está ordenada por la comodidad, indolente», recalcaba.

Para el exministro, esta crisis es tan profunda «que ahora lo más difícil es defender lo más obvio. No creo que tiempos pasados fueron mejores pero tenemos que entender la naturaleza del momento que nos ha tocado vivir. Tenemos que entender que la comodidad es un plano inclinado que nos va produciendo sensaciones de perversión que caen en la decadencia», reiteraba en su ponencia. Y esa decadencia, apostilló, se ha producido tanto en España como en Europa.

La Europa ‘desunida’

Y puso como ejemplo una comunidad cuyo supuesto fundamento es el saber funcionar como uno. «Hemos construido una Unión Europea con nombres y leyes pero sin alma, y eso produce falta de proyectos, de ambición. En el momento en el que necesitamos una Unión Europea sólida, los europeos estamos más divididos que nunca. Nunca hemos estado tan enfrentados. Nunca ha sido tan necesario recordar los orígenes, nunca había sido tan importante un orden en un desorden internacional...», denunciaba.

Mientras, sobre España, pintó otro preocupante escenario que tiene su punto más débil en «la nación», destacó. «España es la nación más antigua, con más proyección internacional en su cultura, pero sin embargo, por nuestros propios enfrentamientos e historia reciente hemos perdido su sentido. Las comunidades más ricas son las que se quieren separar, un ejemplo de esta crisis y de la falta de identidad nacional».

Entró entonces sin tapujos ni censura alguna en un terreno más delicado al analizar el nacionalismo y el terrorismo. Y lo hizo de frente. «ETA no nació para acabar con el régimen de Franco, nació para romper España. Sin límites morales, donde se podía asesinar al que molestara, perturbara». Fue, según expuso, el resultado de «la crisis moral donde se podía matar sin que importara nada». «Muchas veces no hemos querido ver lo que era el movimiento nacionalista o lo que era ETA».

El «pacto» de ETA y los socialistas

Se remontó entonces al año 2004. «El PSOE y ETA pactaron un proyecto». Como explicó, los socialistas entonces «necesitaban entenderse con todos los partidos nacionalistas y comenzó a hacerlo con quien estaba en la vanguardia que era ETA. La contrapartida fue sencilla. ETA deja de matar y Zapatero cambia el país en términos absolutos: morales y territoriales. Los mal llamados procesos de paz siempre han sido lo mismo: dejas de matar y tú tendrás el poder». Por esta razón, aseguró: «Hemos negociado con ETA, no hemos derrotado a ETA como le gusta decir a muchos».

Y en este sentido, continuó, ese «proyecto de ruptura» que se gestó entonces, «está ahora más desarrollado que nunca. A partir de ahí llegó todo lo demás, el procés catalán, y luego la moción de censura a Rajoy que no fue por Gürtel sino porque había que crear un bloque nacionalista en el Gobierno de España». Un bloque, que según asegura Mayor Oreja, sigue vigente, como en la actual formación del Ejecutivo español. «Podemos y PSOE, no es lo importante, los protagonistas siguen siendo el PSOE y ETA y sus cuentas pendientes. Podemos es un recién llegado. Gobierna un proceso, el que se puso ya en marcha. Por eso los socialistas no pueden decir la verdad de lo que están haciendo porque jamás pudieron decir que estaban negociando con ETA. Fue un pacto contranatura. Y sigue siéndolo porque no es natural hacer un pacto para destruir tu propio país», denunció. «Aprender a combatir a ETA era aprender a combatir el movimiento nacionalista».

Mayor Oreja concluía con otro mensaje claro su ponencia: «Vivimos no solo tiempos nuevos, de crisis, sino tiempos nuevos determinados por la crisis. Vivimos el final de una etapa que comenzó en la Segunda Guerra Mundial». Y aseguró: «Yo estoy fuera de la política pero sí estoy es en la prepolítica, donde no hemos estado muchos años muchas personas. Mientras que no haya un proyecto cultural alternativo no habrá solución. No hay que sustituir unas siglas por otras, no es eficaz. Es mucho más profundo que eso. Esta crisis exige un cambio de actitud y que las nuevas generaciones aprendan de nuestros fracasos y empiecen de nuevo a creer».

Un momento de la conferencia
Un momento de la conferencia - Antonio Vázquez