Yolanda Vallejo (i) y Carmen Posadas (d) en la charla de este jueves.
Yolanda Vallejo (i) y Carmen Posadas (d) en la charla de este jueves. - ANTONIO VÁZQUEZ
AULA DE CULTURA DEL REAL CLUB DE GOLF DE VISTA HERMOSA

Carmen Posadas: «Lo vanguardista y rompedor, hoy en día, es decir cosas normales»

La escritora ha sido la protagonista del último de los encuentros culturales de este verano del Club El Buzo

El PuertoActualizado:

Un cierto aire británico se ha instalado en la tarde de este jueves en el Club El Buzo, que ha acogido el último de los encuentros del Aula de Cultura del Real Club de Golf de Vista Hermosa. Británico por la iluminación, por el fino humor que desplegaron sus dos protagonistas, la escritora Carmen Posadas y la columnista Yolanda Vallejo, y por la exquisita puntualidad con la que se inició, las 19.31 horas.

El salón estaba lleno de un público que quería compartir los tres temas que Posadas y Vallejo habían propuesto para el encuentro. 'Amor, literatura... y otros demonios'.

Más que una conferencia, lo advirtieron desde el principio, el encuentro se ha planteado como una charla entre dos mujeres que de letras, y de cómo juntarlas saben mucho. Y sobre las letras empezó tomando la palabra la columnista de LA VOZ Yolanda Vallejo, que ha comenzado dando gracias a los patrocinadores ( ABC, LA VOZ de Cádiz, el Banco Santander, Cruzcampo y la Fundación Cajasol) «que son los que han hecho posible este encuentro».

«Lo único que me ha pedido Carmen es que le sorprenda pero, ¿cómo puedo hacerlo con una persona que ha vendido más de un millón de copias de sus libros y que ha sido traducida a 25 idiomas... ?» Y le sorprendió empleando, para presentarla, palabras prestadas por Joan Manuel Serrat. «Es menuda como un soplo y tiene el pelo marrón y un aire entre tierno y triste como un gorrión... Y le da pena el canario pero no envidia a un halcón. Le gusta volar bajito como un gorrión». Posadas ha sonreído y, aceptando la definición, ha aportado que «soy una persona de retos bajitos, primero quise escribir un libro, luego que me lo publicaran, luego ganar algún premio... y es que volando bajito, también se llega».

Del 'Amor, literatura y otros demonios' Vallejo ha propuesto, para seguir sorprendiendo, empezar por los demonios y Posadas ha desatado las risas del público que, literalmente, abarrotaba la sala del Club El Buzo, al decir que el primer demonio de su infancia había sido ella misma «porque era muy fea».

La broma fue el hilo que sirvió a la ganadora del Premio Planeta para hablar de una niñez marcada por el trabajo de diplomático de su padre, que le hizo viajar «y abandonar con 12 años mi país de origen (Uruguay), lo que hizo que mi infancia quedara ahí perfectamente cristalizada, lo que para un escritor es impagable». La apacible tarde ha dado para confesiones (en algunas, la escritora bromeaba con que sus hermanos «me van a matar»), como el hecho de que en la época en la que vivieron en Moscú la mejor manera de conseguir algo del gobierno era comentándolo en el comedor de la casa «porque era donde estaban los micrófonos con más sensibilidad».

«Abandoné mi país con 12 años y eso hizo que mi infancia quedara ahí, perfectamente cristalizada»

Vallejo, superada la primera etapa, viró la derrota de la charla hacia el campo de la literatura y, de nuevo, tomó prestadas las palabras para preguntarle a la protagonista del Aula de Cultura por «¿cómo pueden distinguirse las voces de los ecos?» Posadas ha meditado la respuesta y, con tranquilidad, ha respondido que «no sé si es bueno distinguir. La verdad ya no se distingue, la verdad es lo que más 'likes' concede». Sostiene la ganadora del premio de ABC Joaquín Romero Murube que en esta época de consumo rápida de información y donde todo el mundo debe opinar, especialmente en negativo, «lo vanguardista y rompedor será decir cosas normales».

De mujer a mujer, aunque con casi 300 personas delante, Vallejo le ha preguntado por cómo le había perjudicado a la autora de 'Pequeñas infamias' el hecho de ser atractiva y de clase alta. «Te voy a confesar que en parte la culpa la tuve yo, porque escribí un libro que se llamaba 'El manual del perfecto arribista' y se publicó el mismo año en que conocí a mi segundo marido... 22 años mayor y gobernador del Banco de España (Mariano Rubio)».

«Y Carmen, ¿cómo llevabas que dijeran que tenías un negro?» «Pues muy bien Yolanda, porque si pensaban que una mujer como yo no podía escribir un libro de cuentos como el que después publiqué era señal de que les había parecido bueno y creían que necesitaba que otra persona lo hiciera por mí».

Mujer, amor y literatura

Los demonios se siguen colando al hablar de la literatura y uno de ellos es el del machismo. Posadas repite la pregunta de Vallejo en una anécdota: «Le dije Vargas Llosa si creía que existía literatura masculina y femenina y me respondió que no se lo habían preguntado nunca... y conmigo lo hacían siempre». Pero de nuevo, también la articulista de XL Semanal ha recogido el guante de su homóloga de LA VOZ: «Sí creo que hay temas más para hombres y temas más para mujeres. Eso sí, nosotras tenemos una ventaja, estamos educadas en un mundo de hombres y conocemos sus reglas».

De nuevo, vuelve el aire británico a la conversación cuando se habla del estilo literario de la escritora que explica que su familia paterna y la materna, («como Montescos y Capuletos») se odiaban, y una rama era «muy anglófila, casi victoriana» y la otra «afrancesados, y podríamos decir que desparramados». «Había que elegir bando y yo me quedé con el de papá, por eso mi estilo puede parecer británico». Pero no reniega de la rama Mañé, porque «esa esquizofrenia es una bendición para la literatura».

«La imagen del escritor bohemio pertenece al pasado, ahora somos más como oficinistas»

La escritura, la literatura, es para Posadas un oficio de rutina. «La imagen de escritor que se bebe dos botellas de whisky podría ser antes; ahora, somos más oficinistas». Ese oficinismo, no obstante, no le impide a Posadas «sentir la literatura como un mal amor, ni con ella y sin ella puedo estar. Me siento mal cuando escribo y si no escribo... me siento peor».

Como un mecanismo perfecto se hilaba, con esta frase, con el tercer bloque, el del amor. «El gran problema del amor es que se puede caer en la cursilería... y estamos en una época en que se afronta el amor de una manera un poco infantil». El público rió cuando, bajando al amor cotidiano, Posadas ha espetado que «todos tenemos un idiota, o un canalla, o un cursi en nuestro currículo amoroso».

Como de los demonios es imposible huir, volvieron al explicar el término 'Síndrome de Rebeca' que emplea Posadas para hablar de las relaciones. «La gente, en su segundo matrimonio, o busca una persona igual a la primera o su antítesis. Mi segundo marido, por ejemplo, fue la antístesis del primero y me di cuenta de que esto debía responder a algo. Y es que el fantasma de un amor anterior siempre condiciona para el siguiente».

Para acabar, ambas protagonistas bromearon con el epitafio que Posadas ha propuesto para cuando llegue el día del último viaje: 'She tried hard' (Lo intentó duramente). «Siempre sueño con que todo lo hago mal. Creo que es por la sensación de que en la vida hay que estar pasando reválidas constantemente», ha concluido, antes de recibir una sonora ovación, Posadas.