Policías vigilan la llegada de la droga al Campo de Gibraltar.
Policías vigilan la llegada de la droga al Campo de Gibraltar. - Sergio Rodríguez
NARCOTRÁFICO EN EL CAMPO DE GIBRALTAR

El particular ERE de los 'narcos' en el Campo de Gibraltar

Los jefes se han ido a trabajar a otras zonas, desde Huelva a Málaga o Almería, dejando cuantiosas deudas a unos 70 «asalariados» de la zona

CádizActualizado:

La presión policial ha llevado a las redes del narcotráfico del Campo de Gibraltar a mover sus desembarcos hacia otras costas, una suerte de deslocalización de su actividad que ha afectado especialmente a decenas de jóvenes de la zona que trabajaban como «operarios» de estas organizaciones.

«Puede ser como un ere (expediente de regulación de empleo), o como un erte, porque no sabemos si será temporal», ironiza una persona de la zona.

El problema de este peculiar ere es que los «jefes» se han ido a trabajar a otras zonas, desde Huelva a Málaga o Almería, dejando cuantiosas deudas a unos 70 «asalariados» del Campo de Gibraltar, sin pagarles por sus últimos «trabajos», según han explicado a EFE fuentes de la lucha contra el narcotráfico en la zona.

La situación ya ha provocado diversos enfrentamientos en La Línea de la Concepción (Cádiz) e incluso algún disparo al aire, porque, después de varios meses de espera, los «operarios» han decidido reclamar el dinero que se les adeuda desde este verano por haber trabajado en unos ochenta desembarcos de fardos de hachís.

En los últimos días, grupos de ellos se han plantado en las casas de sus «deudores», a veces dos días seguidos, para reclamar su dinero, una especie de escraches que han hecho saltar las alarmas y temer una escalada de violencia porque hay mucho dinero en juego.

Un cambio estructural

En el organigrama de las redes del narco, los últimos escalones los ocupan los «puntos», que vigilan cuando se va a realizar un desembarco y siguen los movimientos de las patrullas para alertar si hay que abortar la maniobra.

En estos últimos escalones están también los «paqueteros», los que una vez que la lancha toca tierra se encargan de llevar lo antes posible los fardos de hachís desde la embarcación a los potentes vehículos con los que la droga es sacada de la costa y conducida a sus «guarderías», donde se oculta hasta que llega el momento de continuar su viaje.

En cada desembarco las redes suelen emplear unos 40 «puntos» y entre 15 y 20 «paqueteros».

Son los escalones que menos cobran. Cada «punto» recibe entre mil y 2.000 euros por desembarco y cada «paquetero», entre 2.000 o 3.000 y trabajan para las distintas redes, porque las organizaciones comparten algunas infraestructuras.

Durante años decenas de personas, especialmente jóvenes de la Línea de la Concepción de entre 17 y 21 años, han encontrado así un método fácil de ganarse la vida, con el que en apenas media tarde sacaban mucho más de lo que ganarían en todo un mes de trabajo.

Una forma de vida para muchos jóvenes

En las épocas de mayor intensidad se calcula que un mínimo de siete narcolanchas, cargadas con entre 2.000 y 3.000 kilos de hachís cada una, llegaban desde Marruecos a las costas del Campo de Gibraltar, lo que implica que algunos «puntos o paqueteros» podían ganar miles de euros al día.

Pero este verano la situación empezó a cambiar. La puesta en marcha del Plan Integral del Campo de Gibraltar, que ha llevado, especialmente a partir de septiembre, a sucesivas redadas y operaciones contra el narcotráfico en la zona, ha hecho que las organizaciones hayan optado por salir de su zona de confort.

Los lancheros o conductores, entre otros escalones, se han desplazado con ellos, pero no los «puntos y paqueteros», que se han quedado sin actividad en La Línea de La Concepción.

Francisco Mena, presidente de la coordinadora contra la droga Alternativas y de la plataforma del Campo de Gibraltar Por tu seguridad, por la de todos, alerta de que el narcotráfico son «vasos comunicantes, tapas uno y el agua sale por otro« y que por ello, «si alguien piensa que estamos acabando con el narcotráfico en esta zona, está muy equivocado».

«A principios de los noventa vivimos una situación similar y el narco se desplazó también a Barbate, Conil, Chiclana, Sanlúcar o Huelva. Pero a partir del 2004 volvió al Campo de Gibraltar. La distancia aquí con Marruecos es menor y por eso el riesgo en los traslados es menor», añade. Por eso cree que es necesario mantener la presión.

En las calles de La Línea puede haber ahora casi un centenar de jóvenes que, tras este ere del narco, podrían querer buscar una oportunidad en otros ámbitos laborales menos lucrativos pero más legales y menos dañinos y arriesgados.