ALGECIRAS

El Campo de Gibraltar, pionero en la lucha contra el narcotráfico

Esta comarca gaditana y Galicia abanderaron la batalla contra los narcos a finales de los ochenta

José Chamizo y Francisco Mena fueron testigos y artífices de una batalla que se ganó. Quieren volver a lograrlo

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Hablar de la lucha contra el narcotráfico en España es hablar del Campo de Gibraltar, una comarca castigada históricamente por esta lacra y que viene atravesando unos durísimos momentos por la escalada de violencia y tensión generada por los narcos.

Y es que el Campo de Gibraltar fue pionero en la lucha contra los narcos, en la que hizo historia, junto con Galicia, a finales de los ochenta y principios de los noventa.

Dos testigos y actores principales de esta batalla siguen aún en la brecha. Se trata de José Chamizo y Francisco Mena, dos de los fundadores del movimiento contra la droga en el Campo de Gibraltar que tienen muy claro que la batalla se volverá a ganar.

«Los narcos mandaban e imponían la ley. La gente estaba asustada»

José Chamizo, que durante años fue Defensor del Pueblo Andaluz, llegó a la Estación de San Roque como párroco a mitad de la década de los ochenta y no pudo permanecer impasible ante lo que vio. “Me encontré con una realidad en la que quienes mandaban e imponían su ley, fundamentalmente, eran los narcotraficantes. La gente estaba asustada. Creamos un grupo en el que intervenían dos médicos, Ángel y Tony, y una psicóloga, Manuela. Un buen día, en el 89 y después de varias manifestaciones pequeñas, un grupo de mujeres salió a una plaza con un grupo de niños y pensionistas. Entonces empezaron las pancartas y, por primera vez, los silbatos. La gente se echó a la calle y cortamos las carreteras. Ahí empezó una lucha contra el tráfico de droga de manera más organizada. No se erradicó el narcotráfico, pero sí se obligó a los narcotraficantes a que fueran con más cuidado y más discretos, no como ahora”, comenta.

A ese movimiento se fueron añadiendo Micaela Pérez en La Línea, fundadora de las Madres de los Pañuelos Verdes, Miguel Alberto Díaz en Algeciras y Francisco Mena en Castellar, hasta llegar a todo el Campo de Gibraltar, y se crearon coordinadoras contra la droga en los municipios con movilizaciones permanentes. Hubo protestas ante las casas de los narcotraficantes y los campogibraltareños dieron un ejemplo de coraje y fortaleza.

Chamizo reconoce que fue un momento de valentía por parte de la población, pero también de imitación. “Esto se fue extendiendo al resto de la provincia. Del Campo de Gibraltar salió la primera iniciativa junto con Galicia”, explica.

Madres coraje

El testimonio de Francisco Mena, presidente de la coordinadora contra la droga Alternativas, sobre dicha etapa también es revelador: “Recuerdo a la sociedad del Campo de Gibraltar totalmente comprometida en la lucha contra el narcotráfico. Fueron las madres las que lideraron este movimiento. Se echaron a la calle para defender a sus hijos y luchar contra el narcotráfico que azotaba al Campo de Gibraltar. Fue en el Campo de Gibraltar y en Galicia donde más se luchó contra los narcos. De ahí la empatía que tenemos las asociaciones campogibraltareñas con las gallegas. El Campo de Gibraltar es la zona de España donde más asociaciones hay en la actualidad de lucha contra la droga pese a los problemas con las administraciones a la hora de las subvenciones. Pese a todo, seguimos dando la cara. Venimos denunciando el narcotráfico desde entonces, aunque muchas veces nuestros avisos han caído en saco roto. Ya advertimos cuando llegó la crisis en 2008 que el narcotráfico aumentaría, pero no se nos escuchó”.

Chamizo reconoce que aquella lucha se ganó: “Lo que pretendíamos era obtener recursos para los toxicómanos, lo cual se consiguió, y, en segundo lugar, que los narcos no fueran con tanto descaro. A partir de aquellas movilizaciones fueron atemperando su comportamiento, cosa que hoy ha cambiado radicalmente. Ahora hay mayor agresividad, más medios económicos, más locura colectiva de determinados sectores de la sociedad, más valor al dinero por el dinero, como si el dinero fuera otra droga, y a partir de ahí, les importa un bledo lo que les pase a los demás, sólo importa el beneficio económico”, señala.

«La heroína molestaba a la sociedad, pero la cocaína es un enemigo invisible»

Una diferencia notable entre ambas etapas es además el tipo de sustancia: “La heroína tenía una virtud, aunque parezca raro decirlo, y es que molestaba a la sociedad. Se trataba de chavales casi siempre de familias desestructuradas y pobres, aunque no siempre, y se producía un clima de robos y pequeños hurtos. Eso molestaba. Se veía la imagen física del yonki por la calle. Hoy, sin embargo, entras en cualquier oficina o lugar y resulta que te atiende amablemente un consumidor de cocaína. La cocaína tiene sus efectos a largo plazo y el gran problema que está creando son las patologías mentales. Son enfermos duales, de adicciones y salud mental, algo que se percibe sólo cuando pasa un tiempo. La cocaína es un enemigo invisible que tienes en tu casa y no lo sabes, hasta que aparece el primer brote psicótico, como le ocurrió a una familia de Algeciras. Unos padres se despertaron y vieron a su hijo con un cuchillo a los pies de la cama por un brote psicótico. Afortunadamente no pasó nada y el chico se ha recuperado”, explica.

También destaca Chamizo que ahora los narcos están más organizados, tienen más infraestructura y su actividad es exponencialmente superior: “Entra mucha más cantidad de droga porque la producción es más sofisticada y hay varias cosechas al año”.

Por ello, advierte que hay que parar “el poderío del narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Si no se para aquí, España entera tendrá un problema grave”.

La crisis no pudo con las coordinadoras antidroga

Las coordinadoras contra la droga del Campo de Gibraltar han dado un ejemplo de fortaleza y superación tras los recortes y el olvido al que se vieron sometidas durante la crisis. “En la medida que podemos y con los medios que tenemos, las coordinadoras hemos seguido trabajando pese a la crisis económica”, indica Chamizo.

Mena, por su parte, reconoce que dicha crisis ha afectado a esta lucha en todos los ámbitos, tanto con los recortes en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado como a la judicatura, al movimiento asociativo y a los programas que las coordinadoras de prevención y alerta venían desarrollando en el Campo de Gibraltar. «El movimiento asociativo contra el narcotráfico ha estado solo durante la crisis», se lamenta.

Sobre la rebelión de la población hacia los narcos y la posibilidad de que dicho rechazo provoque un movimiento ciudadano similar al del pasado, Mena confiesa que tiene buenas sensaciones: «La protesta de Algeciras de hace unas semanas me gustó, sobre todo por la gente que vi allí, concienciada con la problemática. Espero que esto sea el revulsivo, porque si la sociedad no se moviliza y no pelea, nuestros políticos, lamentablemente, miran para otro lado. En La Línea también hubo una respuesta muy positiva. Los ciudadanos tenemos que luchar por el Campo de Gibraltar porque el narcotráfico nos está haciendo muchísimo daño a la imagen de una comarca en la que el 99,9% de la población es gente honrada. El narcotráfico truncará el futuro de esta zona si no acabamos con él. Hay que movilizar a los poderes del Estado».

En este sentido, aclara que se refiere a todas las Administraciones públicas y a la judicatura. «Espero que en la agenda política nacional sea prioritario lo que está ocurriendo en el Campo de Gibraltar. Echo de menos que los grandes líderes de todos los partidos vengan a la zona porque somos una comarca cargada de futuro, pero el narcotráfico se la va a cargar. Tenemos derecho a ser un lugar bonito y digno para vivir. La Unión Europea tampoco puede mirar para otro lado», indica Mena.

«En psicología se dice que un problema no afrontado es un problema no resuelto. Se ha venido hablando de hechos puntuales. Creo que ese discurso ha cambiado, pero hace falta que ese posicionamiento se traduzca de hechos concretos», añade el presidente de Alternativas.

«Esto no se arregla sólo con más policías»

Precisamente, Francisco Mena acude el próximo miércoles a la Comisión de Interior del Senado para trasladar la preocupación existente, analizar la situación «y exigir soluciones, que deben pasar por un plan integral. Esto no se arregla sólo con policías. Costará mucho resolverlo porque el enemigo es muy poderoso y se ha crecido, pero espero una respuesta adecuada del Estado que debe ir abanderada por los campogibraltareños».

Además, se muestra tajante sobre las consecuencias: «El dinero de la droga, cuando entra en una economía, se introduce en la misma y lo ensucia todo».

Tanto Chamizo como Mena son optimistas: «Esta batalla la ganaremos, aunque nos costará. Vamos a pelear. El compromiso de las coordinadoras con el Campo de Gibraltar se mantiene después de treinta años. Ya resolvimos este problema y fuimos pioneros. Lo volveremos a hacer», señala el presidente de Alternativas.

Llamada a la unidad de la clase política

Chamizo asegura que es a los partidos políticos a los que corresponde ahora ganar la batalla: «Tienen que unirse y asumir sus responsabilidades. Las declaraciones que estoy oyendo no me gustan, parece que están echando balones fuera y el tema es muy grave. Como no paren esto en el Campo de Gibraltar habrá problemas serios en el resto de Andalucía. Si no hay unidad será muy difícil ganar la batalla. Las coordinadoras estamos esperando a que pase este boom mediático para empezar a trabajar de otra manera. Aprovecharemos el verano para diseñar un plan diferente de actuación e intervención. Ojalá los partidos se pongan de acuerdo sabiendo lo que nos jugamos, sin querer sacar rédito político. Esto no da rentabilidad».