
Dragados reactiva la obra del puente tras dos meses de parón
Los tajos de Puerto Real recuperan hoy la actividad con la incorporación de varias brigadas de operarios
Actualizado: GuardarLa actividad vuelve a la obra del segundo puente tras dos meses de parón. La empresa adjudicataria del proyecto, Dragados, ha dado orden a varias subcontratas de volver al tajo y confirmó ayer por la tarde el regreso de algunos de los operarios que fueron despedidos el pasado verano como consecuencia del cese de actividad. La vuelta al trabajo se localiza principalmente en la sección del tablero que discurre en la orilla de Puerto Real, concretamente en las inmediaciones de la factoría de Dragados Offshore, en el muelle de La Cabezuela.
Los operarios seguirán ahora con las tareas de enconfrado y hormigonado de la estructura que se levanta en esa zona y que se dirige hacia la pila 13, uno de los dos ejes centrales del puente. En cuanto a la construcción de dovelas para seguir ensamblando el tramo atirantado, lavozdigital.es ha podido saber que también se ha autorizado por parte de la empresa adjudicataria el izado de nuevos bloques para su cerramiento.
La reactivación de la obra se produce casi dos meses después de que Dragados anunciara por sorpresa su paralización. El motivo de este frenazo, decretado a primeros del pasado agosto, fue la presentación de un expediente de modificación de obra por parte de la constructora, que recogía todos los cambios que había sufrido el proyecto del segundo puente de Cádiz y que, sin embargo, no se habían recogido en el contrato de adjudicación. Una de las modificaciones más importantes tiene que ver con el desembarco del tablero del puente en el casco urbano de Cádiz, frente a la glorieta de El Corte Inglés.
El ingeniero Javier Manterola diseñó inicialmente una entrada en altura, es decir, el tráfico de las avenidas de Las Cortes y del Guadalquivir quedarían regulados por túneles, lo que permitía a la circulación procedente del puente entrar en y salir de la ciudad sin obstáculos. Sin embargo, esta idea no convenció a vecinos ni ayuntamiento que se decantaron por un desembarco a cota cero y sin túneles. Este ha sido, junto con la plataforma tranviaria del tramo atirantado y la sección desmontable de la parte central, el origen de la discordia.
La situación ha llevado al Ministerio de Fomento y a Dragados a renegociar los costes de un proyecto que se adjudicó en noviembre de 2006 por 273 millones de euros y supera ya los 470 millones, amén de los dos años de retraso que acumula. Dragados levanta el pie del freno justo cuando el Ministerio de Hacienda publica hoy los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2015 y todo apunta que el acuerdo supone un incremento más de la partida para terminar la obra.
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