En las barricas maduran los distintos vinos que se comercializan en los despachos de las bodegas :: LA VOZ
VISITAS A LAS BODEGAS DE CHICLANA

La herencia social que vino de la uva

Un total de ocho bodegas de la localidad ofrecen visitas o despacho de vinos para conocer los entresijos de los caldos de Chiclana

CHICLANA.Actualizado:

La Barrosa, el vino y sal, identidad de Chiclana. Una unión indisoluble y única, llena de pequeñas historias con nombre propio. Bodegueros que encontraron en las fértiles tierras chiclaneras el mejor sustento para generar caldos únicos. Tanto que los vientos marinos y la salinidad influyen en la maduración de los caldos en unas barricas que se mantienen bien cerca de las salinas.

Este código genético marcó tanto a la sociedad chiclanera que toda su economía se basó en ese sustento hasta que los tiempos evolucionaron a otras prácticas. Pero algo quedó, resistió a los embites de la industrialización, modernización e incluso a plagas de filoxera. Y ahí están las bodegas viendo pasar el tiempo. Presumiendo de estar más vivas que nunca en tiempos renovados de culto a todo lo relacionado con la cultura vitivinícola.

Y es que allá donde Chiclana puja por difundir su peso en la producción de caldos en el marco de la denominación de origen Tierra de Cádiz. Es en este contexto de defensa del patrimonio local donde el vino chiclanero tiene mucho que decir de cara al turismo. Si no, que se lo digan a las bodegas de Chiclana, que hoy compatibilizan su actividad con visitas culturales pensadas para los turistas.

En la actualidad son hasta ocho bodegas de la localidad las que ofrecen la posibilidad de conocer de cerca como es el proceso de fermentación y maduración de los caldos con visitas o despacho de vinos en sus instalaciones. Es el caso de las Bodegas Cooperativa, fundadas tras una larga tradición cooperativista y tomando el testigo del Sindicato de Viticultores del Padre Salado de 1914. Es de lunes a viernes en horario de 8.00 a 14.00 horas cuando se pueden visitar. Aunque si de antigüedad se trata tienen mucho que decir las Bodegas Sanatorio, con la fundación por Pedro Aragón Morales. Ya en 1916 Manuel S. Aragón será el que funde los cimientos de la actual empresa que ofrece visitas de lunes a sábados de 10.00 a 22.00 horas.

En las Bodegas San Sebastián (de 1887) se puede descubrir la evolución del sector en unas instalaciones de tradición familiar, en las que se citan antigüedad, tradición y artesanía. De lunes a viernes, en horario de 8.30 a 14.30 horas y de 17.30 a 20.30 horas y los sábados de 8.30 a 14.30 horas es cuando se pueden conocer los entresijos de estas bodegas.

Es en 1857 cuando empieza la andadura de las Bodegas Vélez. Sin embargo, no tomará impulso la empresa hasta 1910, cuando toma el nombre de José Vélez, esposo de la única hija del fundador. En este caso, las visitas se pueden realizar de 10.00 a 14.00 horas de lunes a viernes. En el mismo horario se pueden conocer los secretos de las Bodegas Miguel Guerra, fundadas en 1940. Una de sus producciones más conocidas, el Fino Palillo, tomó su nombre del almacén de leña de pino donde se almacenaban los palillos.

Más reciente es la andadura de Bodegas F.J. Ruiz, de 1972, que se puede visitar de 9.30 a 14.00 horas y de 18.30 a 21.00 horas y los sábados de 10.00 a 14.00 horas. Eso en cuanto a las bodegas visitables. Pero además las Bodegas Primitivo Collantes (fundadas en 1898); y las Barberá (de 1903) ofrecen despacho directo de vinos.

Universos de tejados altos a dos aguas, barricas, humedad y olor a uva en fermentación dignos de ser visitados. Y catados. Porque en todas las bodegas mencionadas se pueden adquirir los caldos más famosos de Chiclana. Es el caso del fino Arroyuelo (de los más conocidos de la localidad y despachados por las Bodegas Primitivo Collantes), moscatel (con igual fama), amontillado, cream, blancos e incluso tintos o blancos semidulces. En definitiva, un patrimonio que ver, oler, catar y beber.