El terminal pretende ser una herramienta que puedan utilizar las mujeres en caso de necesidad. :: FRANCIS JIMÉNEZ
CÁDIZ

El teléfono que aleja el miedo

A través de este servicio, las víctimas de violencia de género pueden disponer de un terminal de telefonía móvil al que recurrir en cualquier momento El programa Atenpro que gestiona Cruz Roja atiende a unas 300 mujeres en la provincia

CÁDIZ.Actualizado:

Puede que no sea nada y puede que lo sea todo. Una simple llamada de teléfono, a veces de madrugada, a veces de día, puede ayudar a superar una difícil situación en un momento complicado. Saber que al otro lado de la línea hay una voz que responde ante el temor, tranquiliza y ofrece serenidad en momentos tensos. Una respuesta que, en situaciones como las que sufren las mujeres víctimas de violencia de género, puede ayudar a seguir dando pasos hacia el futuro sin echar la vista al pasado. Este es uno de los objetivos del servicio de atención y protección a las víctimas de violencia de género Atenpro que el Consejo de Ministros aprobó en 2004 dentro del Plan de Medidas Urgentes para la Prevención de la Violencia de Género y que Cruz Roja gestiona en la provincia de Cádiz desde hace un año. A través de este servicio, las víctimas acceden a un teléfono móvil que pueden utilizar en cualquier momento de las 24 horas del día para cuestiones relacionadas con su situación. «Principalmente es un servicio de acompañamiento en momentos de crisis aunque también responde a situaciones de emergencia en las que las mujeres necesitan ayuda», explica María Abengozar, del Área de la Mujer en dificultad social de Cruz Roja española. En casos como los de agresiones, «siempre son pocos los apoyos que se pueden prestar, pero es importante que la suma de todos ellos, puedan dar a la mujer una autonomía suficiente como para poder llevar una vida normalizada, distanciada del miedo y de la desigualdad que han sufrido con anterioridad», añade Abengozar. Uno de los aspectos más importantes de este programa es que «ayuda a mantener esta autonomía y da un espacio a las mujeres donde poder compartir aquellas situaciones difíciles que surgen en momentos de crisis». En este primer año de funcionamiento a cargo de Cruz Roja en el que «ha sido necesario un gran esfuerzo para todos los agentes implicados», las usuarias relatan que han comenzado a sentirse «más tranquilas y con más capacidad para hacer cosas de manera independientes».

Abengozar matiza que el programa no puede evitar que se produzca la agresión, «es algo que se escapa de su alcance puesto que hay hechos que desgraciadamente no pueden impedirse», pero «lo que sí consigue es que determinadas situaciones que se pueden considerar de riesgo, se vean minimizadas por la intervención inmediata de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y también por las recomendaciones de seguridad que dan desde el centro de atención, si se detecta alguna situación de riesgo».

Actualmente, el programa atiende a unas 300 mujeres de la provincia de Cádiz, un número que está lejos de coincidir con el de las víctimas de violencia de género. Los últimos datos estadísticos ofrecidos por el Gobierno central, señalaron que desde enero hasta septiembre de 2013, se presentaron 2.837 denuncias por violencia de género. En esos mismos nueve meses se concedieron 553 órdenes de protección y durante el año 2013 hubo un total de 816 mujeres con protección policial. Un número que está muy lejano al de las 300 que se atiende desde Atenpro. A pesar de todos los esfuerzos que se hacen desde las administraciones y las organizaciones, «uno de los problemas de esta situación sigue siendo la dificultad que tienen las víctimas para contarlo, de sacarlo a la luz», explica María Abengozar. Aún así, en este servicio, «no están representadas la totalidad de mujeres que sufren violencia de género, dado que va orientado a aquellas que ya han denunciado y que están participando en programas de intervención para mujeres víctimas de violencia de género. Es un recurso que necesita de otros para poder tener algún efecto».

Para poder acceder a este servicio, desde Cruz Roja explican que la usuaria debe ser víctima de violencia de género, no debe convivir con el agresor y participar en los programas de atención especializada que se realicen en su zona, para mujeres víctimas de violencia de género.