CÁDIZ

«El paro me llevó a las tragaperras»

El tiempo libre por la inactividad, la soledad y la frustración buscan refugio en interminables partidas frente al ordenadorLa fiebre del juego 'on-line' engancha a cientos de gaditanos en una situación límite

CÁDIZ.Actualizado:

La desesperación se impone ante la angustia y la frustración. Todo empieza con un pequeño premio que te obliga a probar suerte de nuevo. Y sigues. Es la misma sensación placentera que te provoca ir al cajero y recibir dinero sin el más mínimo esfuerzo. La suerte te acompaña. Metes cuatro y te devuelven cinco. Subes la apuesta, pero ya no es suficiente con la calderilla que te deja la vuelta de ese café en el bar de la esquina. Va a más. El tiempo libre que deja el paro es una condena y el ordenador es el mejor aliado para ahogar las penas. Unos buscan sexo, otros, compras compulsivas y muchos, juego. Prueban de nuevo suerte en el bingo 'on-line' y luego en el casino. No va más. En menos de un año la adicción silenciosa se ha convertido en una espiral ruinosa de pérdidas. Sin trabajo, sin dinero y casi sin familia.

Esta es la radiografía de cientos de gaditanos que han caído en el último año en la trampa del juego como vía de escape a sus problemas laborales. Las principales organizaciones sociales de la provincia que se dedican a la rehabilitación de ludópatas se encuentran atestadas de personas que buscan ayuda. Más de 30 afectados por este síndrome del juego se reúnen una vez por semana durante algo más de una hora en la barriada jerezana de San Telmo para combatir la adicción. La Hermandad Andaluza de Jugadores Anónimos se encarga de poner freno al desenfreno. El presidente de esta organización, José Guillén, reconoce que los juegos de azar no son la solución del paro, aunque muchos se refugian en las tragaperras para olvidar el desempleo. Sabe muy bien de lo que habla. Asegura que en el juego se entra por diversión y «luego viene esa fase de exploración de lo desconocido». Cada caso es diferente, pero todos tienen un nexo en común. «Ese primer premio te ayuda a soñar, pero con el tiempo aprendes que no es oro todo lo que reluce». Nadie da duros a cuatro pesetas. Cuando quieres dar marcha atrás estás metido hasta el fondo.

De la curiosidad a la adicción

Las distintas asociaciones que trabajan en la provincia de Cádiz en la rehabilitación de jugadores han advertido una importante proliferación de casos derivados del juego 'on-line'. Se trata de personas de entre 25 y 30 años que empezaron por curiosidad y han terminado asfixiados. David Díaz es el presidente de Jarca, una asociación apoyada por la Junta que recibe en Algeciras a gaditanos víctimas de esta locura. Lamenta como la desesperación invita a probar suerte en otros terrenos. La prueba de que la situación se agrava por meses se encuentra en las 83 personas que asistieron el año pasado a las terapias de grupo que ofrece la organización durante cuatro días a la semana. A esta reunión asisten personas de La Línea, Tarifa, Arcos, Cádiz, El Puerto, Ubrique y Chiclana. La cifra ha aumentado en lo que va de año en 14 personas más, la mayoría de ellas ahogadas en trampas por culpa del casino virtual.

Las cifras de este negocio aún permanecen ocultas, sin embargo, la estadística del juego privado en la provincia (bingos, casinos y tragaperras) está controlada por la Consejería de Hacienda. Así, el dinero que se ha movido en la provincia en 2012 con cargo al juego privado asciende a 295 millones de euros. Se trata de la cantidad más baja desde 2003, nada que ver con los 408 millones de 2007. Con este registro, Cádiz es la tercera provincia andaluza, por detrás de Málaga y Sevilla, con más gastos en juego.

Las deudas ahogaron a F. R., un comercial de 40 años que recibió un golpe bajo en 2010. Las ventas iban a menos y la empresa para la que trabajaba cortó por lo sano. Una llamada de teléfono de su jefe más directo le daba las gracias por los servicios prestados y le invitaba a recoger cuanto antes el finiquito. Desde entonces, no ha levantado cabeza y trata ahora de superar su adicción a las máquinas tragaperras. «El paro me llevó al juego». Los responsables de las distintas organizaciones que se dedican a la rehabilitación de estas personas coinciden en señalar que el desempleo ha sido el detonante en Cádiz de muchas recaídas en la ludopatía y de nuevos enganches al juego. José Guillén, de la Hermandad Andaluza de Jugadores Anónimos, reconoce que la recuperación es lenta, «muy lenta». El caso de F. R. es el perfil típico del nuevo ludópata que llega hasta las terapias de grupo reclamando ayuda. La frustración de perder el empleo y la angustia que provoca contar con una edad avanzada para reincorporarse al mercado laboral generan una especie de depresión que busca refugio en el juego.

Un fenómeno demoledor

La irrupción de los casinos y bingos virtuales ha sido un fenómeno demoledor para quienes tienen la autoestima por los suelos. Se trata de una tentación en momentos de soledad y, precisamente, el parado pasa mucho tiempo solo. Los síntomas son claros, aunque siempre se niega la evidencia, apuntan los monitores de estas organizaciones sociales. Al principio se gasta lo que llevas en el bolsillo, luego lo que hay en las tarjetas, después se pide prestado y, al final, se roba. Las luces rojas se encienden justo cuando la pareja hace preguntas y la respuesta es una mentira tras otra. En las sesiones hay casos tan graves en los que se reconoce entre lágrimas haber robado el dinero de la hucha de su hijo para poder jugar. En ese momento la deuda supera ya los 80.000 euros. Los afectados por la ludopatía no quieren ser tratados como viciosos sino como enfermos, así lo reconoce desde 1981 la Organización Mundial de la Salud.

El gasto en el único casino que existe en la provincia, el Bahía de Cádiz, entre El Puerto y Jerez, ha caído en picado. Internet aporta más intimidad. En 2004, el casino gaditano movió 62,7 millones de euros frente a los 13,5 millones que registró en 2012, último año del que se tiene una referencia oficial. Tampoco ha crecido el juego en los bingos de Cádiz. De las 21 salas que había en 2003 quedan ahora 14 y de los 120 millones que movían hace diez años ahora mueven la mitad, 61,7 millones.

El código ético

De las 83 personas que reciben tratamiento en Jarca, 69 son hombres y el resto, mujeres. El 43,7% son adictos a las tragaperras, el 12,5% al bingo, otro 12% a los cupones y empieza a emerger con fuerza un 6,2% a los juegos virtuales. Salir de este túnel supone tres años de trabajo intensivo. Entre los jugadores en fase de rehabilitación impera un código ético, «porque todos nos conocemos», y el secreto de la terapia. En la calle, por ejemplo, evitan el saludo y, desde luego, el compromiso firme de olvidar el juego.

La provincia cuenta con 4.633 tragaperras, que mueven unos 220 millones de euros. Es el único juego de azar que, pese a la crisis, ha experimentado una subida. Los expertos consultados por este periódico sostienen que es una tentación fácil ya que la mayoría se encuentran en bares. En 2004, por ejemplo, había más máquinas repartidas por la provincia, 5.147, sin embargo, el dinero invertido era menor que ahora, 207 millones.

La adicción al juego tampoco entiende de clases sociales ni de estudios. Según Jarca, el 39% de los ludópatas que llega a la organización tiene estudios primarios, el 22% ha estudiado bachillerato, mientras que hay un 6% de personas con estudios universitarios. El 11% restante prefiere no aportar información sobre sus condiciones de vida y estudios.

Según los datos aportados por la Consejería de Hacienda de la Junta, un total de 128 gaditanos tienen prohibida la entrada en el casino de la provincia, mientras que 406 están vetados para las salas de bingo. En total, 534 personas figuran en esa lista negra. La vida sigue dando vueltas como la bola de la ruleta. Unos han recobrado la normalidad aunque no el empleo otros, sin embargo, siguen apostando al todo o nada.