ANDALUCÍA

Un apasionado del fútbol y del latín

El futuro líder de IU-CA es un profesor de instituto de Lenguas Clásicas y afiliado a la formación desde su juventud

SEVILLA.Actualizado:

Antonio Maíllo Cañadas (Lucena, 1966) es quien sustituirá a Diego Valderas al frente de Izquierda Unida como candidato oficial del Partido Comunista de Andalucía (PCA), fuerza mayoritaria en IU-CA. ¿Pero quién es Antonio Maíllo? Qué duda cabe que un desconocido para la mayoría de los ciudadanos, aunque no para su formación política. Al calor de las protestas contra la inclusión de España en la OTAN en 1986, el joven Maíllo decidió afiliarse a Izquierda Unida. Una década despues lo hizo al PCA. Se ha mantenido fiel a ambas siglas desde entonces, aunque Maíllo es un hombre que no ha vivido de la política hasta que hace justo un año Diego Valderas le propuso ser el director general de Administración Local de la consejería del mismo nombre.

Hasta entonces, Antonio Maíllo era un profesor de Latín del instituto San Blas de Aracena y concejal de este municipio de la sierra onubense, en la que había sido candidato a la Alcaldía en dos ocasiones. Su periplo vital ha estado ligado a tres ciudades medias: Lucena, Sanlúcar de Barrameda y Aracena. Nació en Lucena (Córdoba), de una familia dedicada a la guarnicionería, la artesanía de aparejos para las bestias del campo. Su abuelo fue uno de los últimos artesanos clásicos. Su padre vinculó la pequeña industria familiar al negocio de madera que tan famosa ha hecho a Lucena. Una familia religiosa y devota que deseaba que su hijo fuera abogado.

Placer intelectual

Pero él tenía otros planes. Estudiando el BUP descubrió el latín y el griego clásico, dos lenguas muertas que para él se convirtieron en un «placer intelectual» muy vivo. Estudió Filología Clásica en Sevilla, donde fue dirigente estudiantil, y aprobó oposiciones. Como maestro de Latín, Maíllo recaló en el instituto Francisco Pacheco de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), el mismo en el que estudió Amanda Meyer e Irene García, alcaldesa de la localidad gaditana por el PSOE y que fue una «brillante» alumna suya. En Sanlúcar ahonda en sus convicciones políticas con los viejos comunistas del lugar, se afilia al PCA y es concejal.

En 1996 se traslada a Aracena, donde además de dar clases de Latín es director del instituto y en donde los alumnos le apodan 'el Mai'. En una entrevista en radio Aracena el pasado verano, Maíllo confiesa orgulloso cómo sus alumnos nunca le hicieron ninguna pintada peyorativa por ser gay cuando como jefe de estudios les imponía sanciones o castigos.

Se considera un tipo normal con dos pasiones: el fútbol y el latín. Al primero se aficionó desde niño, cuando jugaba de centrocampista en equipos infantiles y juveniles de Córdoba. Es zurdo, pero corregido por ello en el colegio, se acostumbró a jugar a la pelota con la derecha y todavía hoy escribe en la pizarra con la mano diestra. Como aficionado se considera «ecléctico», le gusta tanto el Barcelona como el Sevilla, pero admite que fue hincha del Real Madrid hasta que llegó Florentino Pérez.

Sabe latín y griego, pero también inglés e italiano. Sus viajes los centra en el Mediterráneo (Turquía, Italia, Grecia, Portugal...), cuya cultura adora. «Traducir 'Simposio' de Platon es uno de los ejercicios intelectuales más placenteros que he hecho», afirma. Igual de entusiasmado se muestra con 'Los amores', de Ovidio, otro de sus libros de cabecera. Agnóstico, no oculta su curiosidad intelectual por las encíclicas papales y dice haberse divertido con las disquisiciones filológicas de Benedicto XVI en 'Deus caritas es'.

Estudiante aplicado desde niño -no fue al entierro de la Pasionaria porque preparaba oposiciones-, Maíllo está considerado un experto en política educativa hasta el punto que el anterior consejero de Educación, el socialista Francisco Álvarez de la Chica, le fichó como jefe de servicio de la consejería para el programa de bilingüismo, donde trabajó tres años. Su experiencia como técnico de la Administración le ha servido en su labor política como director general. Dicen en su consejería que nunca antes se ha reunido un director general con tantos alcaldes.

Los colaboradores le admiran por su capacidad de trabajo y le temen por su exigencia en el mismo. Pero es de buen trato - «tremendamente entrañable», dicen algunos- e incluso con un gran sentido del humor. Entre sus habilidades se cuenta la de imitar. Dicen que le sale muy bien imitar a Diego Valderas, aunque este asegura que nunca lo ha visto hacerlo.

De carácter familiero, visita a sus padres en Córdoba cada vez que puede y regresa a Lucena a encontrarse con tíos y primos. Suele veranear en El Morche (Málaga), al que acuden sus padres desde hace muchos años. Pero su refugio está en Aracena, donde tiene su casa y a la que va a dormir cuando la agenda política se lo permite. Allí, entre encinas y pinos, el futuro líder de Izquierda Unida en Andalucía intenta alejarse del mundanal ruido y zafarse del estrés de la política, a la que llega, dicen en IU, como un aire fresco.